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España: el extremismo jamás es la respuesta

Tras los atentados terroristas en España, las manifestaciones de xenofobia y racismo se publican cada día. Twitter se ha llenado de mensajes que deberían ser denunciados. En Change.org hay una petición para actuar contra quienes no respetan el dolor de las víctimas del 17 de agosto en Las Ramblas de Barcelona y Cambrils. Pero no es tiempo de extremos, ahora hay que condenar el terrorismo, sin doble moral, ni caer en la politiquería barata.

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Las autoridades españolas reunidas durante el minuto de silencio tras los atentados en Barcelona. FOTO: ULY MARTIN

La triste realidad es que “España mantiene relaciones con Arabia Saudí, un país donde no se respetan los derechos humanos (DDHH)”. La verdad es que desde España exigen muy poco a los jeques del Golfo, mientras a Venezuela la miran con lupa. La verdad es que desde RT en Español cuestionan esta relación, cuando Rusia apoya a Siria y ha impedido acabar con otro presidente, Bashar al-Ásad, que tampoco respeta los DDHH.

La verdad es que ahora no es momento de politiquería barata, sino de condenar enérgicamente el terrorismo y a los terroristas. En las horas difíciles los extremos se tocan. La CUP, Candidatura de Unidad Política, no quería estar al lado del Rey en la manifestación de repulsa de este sábado 26 de agosto. El apoyo no es a la monarquía, es a la sociedad y al pueblo de Barcelona y Cambrils, que fueron atacados por extremistas radicales. Mireia Boya, diputada de ese partido político en el Parlament de Cataluña, ha rectificado esa decisión y asistirán, pero evitarán al Rey y a las autoridades españolas. Boya llegó a decir que “tanto el Rey como el Gobierno de España son imagen de “un imperialismo económico que ha financiado a los autores del atentado del jueves pasado”, informó El País.

Los oportunistas del partido de ultraderecha, Vox, han querido sacar tajada de un acto terrorista con argumentos xenófobos y racistas. Bajo el hashtag #QueremosunaEspañasegura, han dejado bien claro que no saben diferenciar entre musulmanes y radicales. Que haya ideas que coqueteen con el nacionalismo, cuestionen a una persona por su piel, religión, ideología e incluso hasta por sus preferencias sexuales, es para denunciar en redes sociales por “incitar al odio”.

No queremos extremismos de ningún tipo. No es tiempo de extremos que provoquen una sociedad menos integrada y abierta a los inmigrantes. España nunca llegará a tal punto de cerrar puertas porque sus abuelos y nietos han sido y son emigrantes. Incluso, aunque el Gobierno español haya incumplido su compromiso con Europa de recibir refugiados sirios.

Aunque algunos se empeñen en construir muros y no tender puentes, los españoles y quienes vivimos por esta tierra, no permitiremos un país que cierre fronteras por el acto repudiable de “unos seres”, que no entienden la única verdad: nos une es el amor y no el odio. Hay que estar unidos ante el terrorismo.

En la capital conviven hasta 16 tipos de carril-bici que no se respetan / Escuela de Periodismo UAM – EL PAÍS

Carril bidireccional santa engracia madrid

Un coche detiene la circulación de un ciclista en la calle de Santa Engracia.

Ir en bicicleta por Madrid es complicado tanto para los ciclistas como para los conductores. En la capital hay hasta 16 tipos de carriles-bici: desde los que se integran en las vías junto al coche hasta los que van segregados en carriles exclusivos. Y ni las bicicletas ni los coches respetan la mayoría de ellos. El actual Gobierno de Ahora Madrid admite que no todos los carriles-bici funcionan y se ha comprometido a eliminar los que discurren por las aceras.

LEER MÁS en el especial de la Escuela de Periodismo UAM – EL PAÍS

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El Madrid que conquistó a Valeria

Son las 3:30 de la mañana y Valeria espera pacientemente a su próximo cliente. Más de seis minutos aguarda en una camioneta en la calle de Guzmán el Bueno, del madrileño barrio de Argüelles. Ella es conductora de UBER y de su vida.

Valeria es de Sao Paulo, Brasil, y “no es negra”, aunque sea el comentario habitual desde que llegó hace más de 20 años a Madrid. Ella ha visto transformarse esta ciudad de un sitio de personas cortadas, apagadas, sin libertad; a algo inmenso, pero cercano, diverso, alegre. “Es una ciudad para ser feliz”.

Uno de los símbolos de Madrid, el Edificio Metrópolis.

Valeria se enamoró de Madrid y de un madrileño. Él vino después. La magia de esta ciudad la envolvió antes. Gran Vía era una calle aburrida, de maniquíes, un museo. Poco a poco se ha llenado de vida, no sólo de la misma España, sino de todo el mundo, rememora entusiasmada de camino al aeropuerto. Su madrileño creció a base de reglazos en el colegio y descubrió el valor de ser libre tras 1975.

Madrid no era, ni es, comparable a su Sao Paulo: una ciudad caótica, inmensa, festiva… De allá se fue en principio por un año, cuando estudiaba tercero de Periodismo. La capital de España era una escala para su destino final: iba a Londres para perfeccionar su inglés. Pero Madrid la conquistó y aquí sigue encantada. Nunca volvió para terminar su carrera.

Madrid te atrapa, te asfixia, te ahoga y te libera. Todo a la vez.

Madrid te cambia, como cambió a Valeria.

#Cuba, Internet y el miedo

Hasta hace unas semanas las pequeñas muestras de periodismo independiente en Cuba, no afiliados a la reconocida mundialmente disidencia cubana, sino alejadas de posturas progubernamentales o en contra del socialismo cubano, algo así como un término medio entre tanta polarización durante los más de 60 años de guerra -¿real, psicológica?- contra Estados Unidos, daban esperanza a quienes desde lejos, seguimos con parte de nuestro corazón en Cuba, por nuestros familiares y amigos, por nuestra tierra.

cuba, internet y el miedo

El 17 de diciembre de 2014 parecía estarse concretando en muestras reales de libertad e independencia de la prensa oficial cubana con medios independientes como OnCuba, El Estornudo, Periodismo de Barrio, Cuba Posible y por supuesto los blogs de más de un cubano -periodista o no- donde se veía otra realidad, una no expresada en Granma o Juventud Rebelde. Pero, de repente todo parece un espejismo y desde distintas instancias del gobierno cubano caen nuevamente en la necesidad de denunciar, censurar y cerrar espacios digitales, periodistas y opiniones contrarias al discurso dominante que se impone en Cuba. En julio de este año prohibían a los periodistas que trabajaban en medios oficiales, colaborar en los nuevos medios independientes, pero este agosto está siendo caliente y no precisamente por el termómetro.

Algunos en la Mayor de las Antillas, no saben el daño y la mala imagen que transmiten del gobierno cayendo nuevamente en “actitudes conspiranoicas” ante cualquier paso o evento convocado por los Estados Unidos, ante cualquier palabra sobre Cuba escrita en Internet que no sea revisada antes por el Consejo de Ministros y pase por la rueda gubernamental. No acaban de entender que Internet, la llamada “red de redes” como aún le llaman allá, tiene espacio para todos y el pueblo cubano tiene derecho a decidir qué creerse y qué no, tanto de la prensa oficial cubana, como de la llamada prensa independiente.

Todavía recuerdo como en Cuba funciona mucho mejor el boca a boca que el periodismo oficial para saber lo que de verdad interesaba a la gente de a pie. Mientras en la TV se “sobre cumplía el plan de papa”, los cubanos y las cubanas solo nos creíamos la noticia cuando nos enterábamos que la papa estaba en el agromercado. Y eso por no contar la de historias de machetazos y muertes, que sólo se saben en Cuba vía Radio Bemba, como se conoce en la calle al chisme.

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Muestra de una polémica en una noticia de Cubadebate

La constante petición de Raúl Castro de que la prensa oficial critique lo mal hecho en Cuba se queda solo en sus propias declaraciones y algún que otro vago intento de periodismo crítico a la mala elaboración del pan u algo más, poco útil y banal, solo visible en televisiones locales como Canal Habana. El resto de los medios nacionales en Cuba a su línea de siempre, sin meterse de verdad en el meollo de un país que pide a gritos debates, pero no encuentra eco en la prensa oficial, la prensa del Partido Comunista de Cuba (PCC), del partido único. Por eso opciones libres como el paquete semanal se llenan de medios no alineados al PCC y que en Internet se pueden consultar libremente.

Por si no lo sabe ya a estas alturas, Cuba es uno de los países de América Latina con menor penetración de Internet. Desde el año pasado puntos Wi-Fi con precios privativos -2 CUC la hora, algo así como 2 euros o dólares– para las pocas personas que reciben dinero de familiares en el extranjero, o tienen negocios exitosos en la isla, van cambiando el panorama, pero no es suficiente. En 2008 el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, propuso implementar Internet en el archipiélago cubano, pero entonces se vio como una “injerencia yankee”. Hace poco a parte del gobierno de Washington, una multinacional, Google, también hizo la proposición a la isla y sendas publicaciones se cuestionaron las intenciones de uno de los reyes de Internet y llegaron a la conclusión de que era mejor el modelo chino. Sí, es mejor el modelo de uno de los países con más censura en el mundo, una censura que hace pequeña a la Muralla china para mantener a su pueblo a raya y alienado.

En Internet caben todos, en un Internet libre todas las voces tienen su sitio y es el internauta, el ciudadano, quien debe tener el derecho a creer una cosa u otra. Pero en Cuba no lo creen así, por eso desde la semana pasada a la separación del periodista José Ramírez Pantoja de su puesto en Radio Holguín por publicar en su blog personal, Verdad de Cuba, unas declaraciones de la subdirectora del periódico Granma, Karina Marrón; a la petición de la vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Aida Hexia de expulsar de Cuba al periodista uruguayo Fernando Ravsberg por todo lo que publica en su blog Cartas desde Cuba; se une ahora la publicación en Cubadebate de una supuesta financiación de una reunión en Miami de un evento donde se reunirán periodistas independientes y disidentes para hablar de Cuba. Y mi cuestión ante esto es ¿y si es así, qué pasa?

¿Acaso Obama no dejó claro en su visita a Cuba, en marzo de 2016, que Estados Unidos seguiría exigiendo para Cuba democracia, derechos humanos y libertad de expresión?  ¿Acaso entonces Raúl Castro no dijo que Cuba seguiría con su socialismo? Si todo estaba tan claro, ¿por qué vienen ahora a sorprenderse ante tal financiación?

Lo que huele peor, no es que Estados Unidos siga en las suyas y Cuba a su ritmo, lo peor es que metan en el mismo saco a medios independientes y que se han ganado a golpe de trabajo bien hecho, la credibilidad pérdida por la prensa oficial cubana, con otros de corte claramente anticastristas. Pero vuelvo a preguntarme, tras tantos años oyendo aquello del “pueblo más culto del mundo”: ¿los cubanos son incapaces de discernir por si mismos ante uno y otro medio? ¿Quién les ha dado a un grupo de cubanos, disque periodistas, la batuta para decir esto es bueno y aquello no? ¿Tanto les molestas ver debate real saliendo desde webs, blogs y medios no oficiales?

Si no saben reconocer lo que de verdad necesita el pueblo cubano, si las alternativas al Noticiero Nacional de Televisión, Granma y Juventud Rebelde -en muchos casos con el mismo talento que había en esos mismos medios- es más seguido por los lectores dentro y fuera de la isla interesados en Cuba, el debate no se puede cortar de una tajada como pretenden ahora y seguir en su Edén mental, sin salirse de esa bola de cristal de “en Cuba todo bien; en el mundo, todo mal”. Aquello de “somos felices aquí”, queda muy bien en carteles, pero no se sustenta. Por eso las crisis migratorias en América Central con cubanos involucrados no cesan y Cuba se desangra con la partida de su juventud, cansada de muchas otras cosas, pero entre ellas, de su prensa.

El camino no va por censurar, el camino parecía -después del 17D de 2014- ir por la confluencia de cubanos dentro y fuera para hacer una mejor Cuba. Qué pena que algunos allá dentro, sigan dando los mismos pasos y palos en falso, una gran pena.

NOTA: Para quien quiera conocer más de los nuevos espacios del periodismo cubano recientemente el diario español El Mundo publicó un acercamiento a estos jóvenes en su revista Papel: Ser periodista en la nueva Cuba. En marzo de este mismo año, el periódico El País, también de España, había publicado con motivo de la visita de Obama a la Mayor de las Antillas: Brotes de periodismo cubano. Así mismo en el blog Periodismo en América del Centro Knight está disponible un informe especial sobre el nuevo periodismo cubano, con muchos más espacios que los aquí citados.

Cuba y ¿la Revolución Wifi?

Desde el 2015 la realidad de los que viven en Cuba se ha visto alterada por algo considerado hasta hace poco imposible, pero muy deseado por todos: Internet. Dicho así pareciera que ya hay acceso a la web en todos lados, pero lamentablemente aún no llegamos a esa quimera, y como casi todo por allá se va paso a paso.

A los primeros 35 puntos de acceso Wifi, sí lo oye bien, se han ido sumando algunos otros el año pasado y para este 2016 se esperan 80 más, según una nota publicada en Cubadebate. La mayoría de esos puntos se encuentran en la capital cubana, La Habana, además de en los hoteles y algunas capitales de provincia a lo largo del país.

El acceso no es gratis, cuesta unos 2 CUC, o 50 CUP, para quienes quieran acceder al servicio. El precio módico no es, y menos en un país conocido por los bajos salarios de sus trabajadores. Pero para quienes tienen FE –familiar en el extranjero– es un poco más accesible. En mi caso particular, gastaba cada semana en llamar a Cuba unos 15 euros, ahora ese gasto ya no lo tengo y puedo incluso ver a mi madre a través de Imo.

Ni Skype, ni WhatsApp, ni ninguna otra app de mensajería se ha impuesto en Cuba donde la conexión a Internet es escasa y a kilobytes. Imo es la app gracias a la cual cada semana miles de cubanos se conectan para hacer más llevadera la distancia. Cerca de una hora semanal puedo ver a mi madre por unos 2 CUC, cuando antes solo hablaba con ella unos 15 minutos cada domingo.

Y es que las tarifas de llamadas hacia Cuba siguen siendo una asignatura pendiente en la apertura económica de mi tierra, donde el monopolio de las telecomunicaciones lo tiene una empresa estatal, ETECSA, y pese a los rumores de entrada en el mercado de operadores extranjeros con el acercamiento a Estados Unidos, las fichas del dominó no se mueven.

Hasta que en el mercado cubano no entren nuevas empresas aparte de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, Sociedad Anónima, que nadie sabe quiénes son, el avance en comunicaciones e incluso en informática seguirá siendo lento. Lo que ahora se ve como un gran paso: los puntos Wifi, no es más que un parche a la mala gestión del llamado cable submarino entre Cuba y Venezuela, del cual se hablaba y esperaba mucho, pero al final no hubo un cambio significativo en el país.

Tremendo cable

En 2007 comenzó la firma de acuerdos entre los gobiernos cubano y venezolano para extender un cable de fibra óptica submarino entre Venezuela y Cuba. Como parte de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), son unos “1.630 kilómetros entre la zona de Camurí, cercana al puerto de La Guaira, en el estado Vargas, y la playa Siboney, en las afueras de Santiago de Cuba”, informan en la página de Telecom Venezuela. Por entonces estaba por allá y la esperanza me llenó al oír aquello, cuando salí en 2010 el cable seguía sin sentirse en las conexiones del país y solo en 2013 ETECSA publicaba una nota oficial en los medios cubanos donde decía que el cable estaba en pruebas desde 2012:

Cuando concluya el proceso de pruebas, la puesta en operación del cable submarino no significará que automáticamente se multipliquen las posibilidades de acceso. Será necesario ejecutar inversiones en la infraestructura interna de telecomunicaciones y aumentar los recursos en divisas, destinados a pagar el tráfico de Internet con el propósito de lograr el crecimiento paulatino de un servicio que brindamos hoy en su mayoría gratuitamente y con objetivos sociales.

fibra optica cuba venezuela afp

Cierto que en el caso del Internet en Cuba la culpa se le puede echar al bloqueo económico de Estados Unidos que no permite la conexión directa del país a un cable que pasa a escasos kilómetros de La Habana. Desde principios del 2000, las autoridades han cableado todo el territorio nacional a lo largo y ancho con fibra óptica, lo que ha permitido mayor cantidad de canales de televisión, aumento de los números de teléfonos, así como de la telefonía móvil y la televisión digital terrestre que se espera al 100% en 2020. No obstante la realidad del Internet en casa solo sigue estando disponible para los extranjeros residentes en Cuba y cubanos con profesiones como periodistas, artistas o médicos, aunque algunos de estos en la llamada Intranet cubana.

A esto podríamos agregar los intentos reiterados tanto de la administración Obama de dar Internet gratis a Cuba, no obstante, el regalo venía con imposiciones directas de elecciones abiertas y creación de nuevos partidos políticos, algo que debe surgir desde dentro y no por la injerencia del exterior. El último en sumarse a las ofertas de Internet al país ha sido Mark Zuckerberg, creador de Facebook, quien en 2015 dijo que cuando la economía cubana se abriera, ellos podrían operar plenamente su plataforma Internet.org, con la cual pretenden dar Internet gratis en todo el mundo:

“Now there are some countries that don’t have open economic policies today, where it’s not possible for us to operate. But one day, as Cuba starts opening up, it will be something that we might consider at that time — that definitely fits within our mission.”

Con el acercamiento al “Vecino del Norte” son numerosas las empresas interesadas en entrar al mercado cubano, esperemos que se lo permitan y dentro de poco podamos hablar con la gente de Cuba desde sus casas o incluso yendo por la calle sin necesidad del Wifi. El gobierno cubano ha expresado en numerosas ocasiones su interés en conectar a todos los cubanos, una de las últimas veces en una editorial en el periódico Granma en 2014 bajo el título La informatización de la sociedad, una prioridad para Cuba. Pero casi un año después en otra editorial de The New York Times titulada Es hora de conectar a Cuba, referían que “lo único que mantiene a Cuba en las tinieblas en plena era digital es la falta de voluntad política”.

Internet fue declarado en 2011 como un derecho humano por las Naciones Unidas. En un comunicado de prensa en CNN México, el Relator Especial de la ONU, Frank La Rue, decía entonces:

“La única y cambiante naturaleza de Internet no sólo permite a los individuos ejercer su derecho de opinión y expresión, sino que también forma parte de sus derechos humanos y promueve el progreso de la sociedad en su conjunto” Los gobiernos deben esforzarse “para hacer al internet ampliamente disponible, accesible y costeable para todos (…) Asegurar el acceso universal del internet debe ser una prioridad de todos los estados”.

Si en Cuba repiten – o repetían – constantemente que tienen el pueblo más culto del mundo, ¿por qué no se fían en la capacidad crítica del cubano ante una avalancha de información que sin dudas abrirá mucho el horizonte a quienes accedan a la web?

NOTA:

-Sobre el cable submarino pueden ver en el portal de noticias Cubadebate todas las noticias al respecto, la más reciente de 2013 titulada curiosamente Internet y telecomunicaciones en Cuba: el cable no lo resuelve todo.

-Recomiendo el especial en El Confidencial titulado Informe de un secuestro: el extraño caso del cable de fibra óptica en Cuba, también de 2013.

Lo justo

Untar el pan es uno de los actos más cotidianos que hago desde que vivo en España. No es que en Cuba no hubiera pan, la libreta de abastecimiento da a cada cubano un pan diario y alguna que otra vez comprábamos barra de pan por cinco pesos para untar con lo justo, claro.

Eso cuando había para untar, lo más común era un poco de aceite y sal, o en el mejor de los casos una mayonesa casera hecha por mi madre con la poca papa que venía a la bodega. De hecho, allá en Cuba no le decíamos untar, eso lo he aprendido de este lado del mundo, donde se unta el pan con ganas, y aunque llevaré pronto cinco años por España, sigo pensando -a veces, lo confienso- con la mentalidad de pobre, del que no sabe si tendrá para comer mañana y “rebaña” el recipiente del paté hasta verlo sin nada.

Lo mismo me pasa con la ducha, recuerdo que una vez fue noticia que un político español se bañaba con poca agua. En el reparto donde vivía en Cuba, había dos horas de agua diaria, una por la mañana y la otra en la tarde. Todos en la casa nos bañábamos con un cubo de agua y la ducha fría era para los valientes, aunque ciertamente en el eterno verano de mi tierra apetecía alguna vez.

COMPRO ORO #sevillagraffitis #graffitis #Sevilla

Tres pares de zapatos en Cuba era un lujo. Con uno para la escuela o trabajar, y otro para salir por la noche, ya estábamos despachados. Mi madre y mi padre, con salarios de oficinista y militar, hacían cuanto podían para calzarme a mí y a mis dos hermanos. Y a ellos por supuesto. Hoy miro mi zapatero y la cifra se ha multiplicado por tres o cuatro, aunque manías de la vida, diariamente uso unos hasta verle la suela rota.

Hay cosas que no cambian, pese al paso del tiempo y las mejorías. Las dudas, el saber si es justo o no cuánto tengo y cuánto gasto, frente a quienes no tienen, ni gastan, supongo que seguirán ahí, aunque en las próximas rebajas se me olviden de facto.

#Sevilla, bendecida por el Guadalquivir (III)

El paseo por el borde del río Guadalquivir, es uno de los tantos placeres que tiene esta ciudad donde el calor azota en los meses de verano, aunque en esos momentos haya que hacerlo bien temprano o pasadas las 9 de la noche. Kilómetros a lo largo del río son un escape para quienes habitan Sevilla y se lanzan a correr, a montar en bici, a patinar, a pasear, incluso a dejar su huella en graffitis que adornan la calle Rey Don Juan Carlos I.

La cercanía al río continúa por el Paseo Alcalde Marqués del Contadero en un camino que separa a Sevilla de Triana, como en la otra separa Sevilla de La Cartuja, zona rescatada con motivo de la Exposición Universal del 92. De hecho por la década de los 80 se perfeccionó este desagüe del río para evitar las continuas crecidas que ocurrían en la ciudad y suponían siempre pérdidas para los sevillanos y sevillanas.

Las tierras del Aljarafe llegan a la ciudad y la nutren de cinco río: Un río de agua, un río de aceite, un río de vino, un río de leche y un río de miel. De estos cinco ríos, el Río Grande, el de agua, el Guadalquivir, preside nuestras vidas de hoy y de siempre. He aquí la vena de nuestro gran comercio y de nuestras riquezas. También el flagelo de la miseria y de las horas tristes. ¿Quién no sabe de las inundaciones del Padre Betis?”

Así refiere el humanista sevillano Juan de Mal-Lara las constantes subidas del río en la capital hispalense. No solo en Sevilla pasaba el río a su antojo cuando su caudal no aguantaba sus aguas, también en poblaciones como Camas, Coria del Río, La Rinconada, Santiponce, La Algaba o Brenes.

Río Guadalquivir #sevillagraffiti

Graffiti en los alrededores del río Guadalquivir

Quienes marcaron su destino en los alrededores del Guadalquivir estaban destinados a padecer cada cierto tiempo las constantes crecidas. Antes, sin previsiones meteorológicas, solo podían resignarse a abandonar sus casas y pertenencias, irse a la zona más elevada de la ciudad como las torres de las iglesias o sencillamente abandonarla para no terminar rodeados de agua por doquier. El episodio era constante, y los sevillanos ya resignados, solo esperaban la luz del nuevo día, y que el Betis recordara a sus hijos para volver a su nivel y que estos pudieran recuperar su día a día.

La creciente economía de la zona, marcada por el comercio, la ganadería y la agricultura, se veía diezmada cada vez que el Guadalquivir crecía a su antojo. Aunque ciertamente el poco cuidado de sus habitantes, quienes se olvidaban de limpiar las salidas naturales del río, costaban parte de la cosecha y diezmaban a la población por la falta de alimentos y las enfermedades. El catedrático de la Universidad de Sevilla, Francisco de Borja Palomo, recogió en 1878 en una de sus obras, “Historia crítica de las riadas o grandes avenidas del Guadalquivir en Sevilla desde su reconquista hasta nuestros días”, más de ochenta inundaciones entre 1297 y 1877 en los alrededores de Sevilla. A esta cifra habría que añadirle muchas otras posteriores, hasta superar las ciento veinte.

Algunas de estas inundaciones se pudieron conocer gracias a la constancia que de ellas dejaron historiadores como Fernando Díaz de Valderrama, quien firmó bajo seudónimo el “Compendio histórico descriptivo de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, metrópoli de Andalucía”, donde dice que la inundación de 1297 fue de tal magnitud que los recursos propios no eran suficientes y tuvieron que recurrir a la reina Doña María, madre del Rey Don Fernando IV, quien les concedió 10 mil maravedís –la moneda de la época– anuales para la restauración de la ciudad. De la riada de 1618, señala Baltasar Cuartero y Huerta, se inutilizaron veinte fanegas sembradas de trigo y hasta un hombre a caballo murió al ir de Camas a Triana.

Triana era una de las zonas donde más crecidas ocurrían en Sevilla, su cercanía al río y la baja altura de sus tierras la hicieron víctimas de inundaciones en 1683 y 1684. El cabildo eclesiástico y el arzobispado no paraban cuando las aguas del Guadalquivir dejaban respirar a la ciudad y sus alrededores. El año 1777, cuenta Juan José Antequera Luengo:

“fue muy lluvioso y de grandes temporales, continúandose así hasta el siguiente. Para dar idea de la situación, sólo el cabildo eclesiástico repartió 5.500 hogazas de pan blanco el día 15 y siguientes entre varios pueblos y demás sitios de la ciudad, cuya clase menesterosa no podía salir a ganar jornal”.

Entre las inundaciones que eran imprevisibles y la necesidad de acercar más el puerto de Sevilla al mar, la mano del hombre tomó cartas en el asunto y comenzó a construir cortas a lo largo del caudal. El poder controlar en parte la fiereza del río Guadalquivir a partir de 1795, permitió también aumentar la productividad de estas tierras y especializarlas en cultivos que precisan de mucha agua como el arroz.

Paseo del Rey Juan Carlos I, Sevilla

Hay toda una colección de graffitis a lo largo del Paseo Rey Juan Carlos I 

Según refiere el diario ABC en un artículo publicado en 1981, con motivo de una nueva corta al río, los principales objetivos fueron: “mejorar las condiciones de desagüe del río, facilitar la navegación y aumentar la productividad de tan extensa superficie, que hasta entrado el siglo XX tenía un valor prácticamente nulo desde el punto de vista de la agricultura y muy escaso desde el de la ganadería”.

Las obras para mejorar el Guadalquivir fueron sobre todo la eliminación de las muchas curvas de la parte alta de la ría, mediante la apertura de cauces artificiales o cortas. Así se redujo la distancia y los barcos no se veían obligados a seguir cerradas curvas, a veces muy peligrosas para las embarcaciones cada vez mayores. La primera de estas, en 1795 a la altura de Coria del Río, evitó cerca de diez kilómetros a los navegantes, cambiándolos por unos seiscientos metros. En 1816 se realizó otra, la llamada corta Fernandina, que redujo el recorrido de dieciséis kilómetros a unos mil seiscientos metros. Por su parte, la corta de Los Jerónimos en 1888 con unos seis kilómetros seiscientos metros ahorró trece kilómetros del cauce natural.

En el siglo XX se realizaron unas cuatro cortas, incluyendo la de 1981. En 1926 la corta de Tablada permitió el traslado del puerto de Sevilla del Paseo de Colón al puente Alfonso XIII, donde tendría 800 metros para sus muelles. Con una longitud de seis kilómetros, el cauce del río se redujo en cuatro kilómetros. En 1949 se termina la esclusa de la Punta del Verde y el tapón de Chapina para que las labores en el nuevo puerto pudieran continuar incluso cuando la ciudad sufriera inundaciones. Así mismo, en 1971 se volvieron a realizar cortas en la Punta del Verde para también mejorar el desagüe del Guadalquivir en Sevilla y así evitar posibles crecidas. Esta nueva corta supuso la reducción de la distancia del puerto al mar de ciento veinticuatro kilómetros a sesenta y nueve.

Las transformaciones del cauce del río, crearon dársenas que fueron utilizadas por los pobladores de los pueblos sevillanos para plantar cultivos como el algodón y en particular el arroz. Si bien algunos historiadores apuntan que Sevilla fue de los primeros lugares del país donde los musulmanes sembraron tan preciado alimento, no fue hasta los años cuarenta del siglo XX cuando se tomó en serio las posibilidades reales de estas tierras. Por aquel entonces empezaron a emigrar familias valencianas especializadas en el cultivo del arroz a zonas hoy conocidas como la Puebla del Río, Hinojos, Dos Hermanas, Almonte y otras muchas entre Sevilla y Huelva.

FUENTE:

  • Antequera Luengo, Juan José. “Guadalquivir, Historia de un pueblo”, especial de El Correo de Andalucía.
  • “Hoy, a setenta y nueve kilómetros. El río: la historia de Sevilla por acercarse al mar”, diario ABC, 9 de mayo de 1981, reproducido en cuatro partes en la versión online del Diario de Sevilla: Sevilla y el Guadalquivir (I) (II) (III) (IV)