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Lo justo

Untar el pan es uno de los actos más cotidianos que hago desde que vivo en España. No es que en Cuba no hubiera pan, la libreta de abastecimiento da a cada cubano un pan diario y alguna que otra vez comprábamos barra de pan por cinco pesos para untar con lo justo, claro.

Eso cuando había para untar, lo más común era un poco de aceite y sal, o en el mejor de los casos una mayonesa casera hecha por mi madre con la poca papa que venía a la bodega. De hecho, allá en Cuba no le decíamos untar, eso lo he aprendido de este lado del mundo, donde se unta el pan con ganas, y aunque llevaré pronto cinco años por España, sigo pensando -a veces, lo confienso- con la mentalidad de pobre, del que no sabe si tendrá para comer mañana y “rebaña” el recipiente del paté hasta verlo sin nada.

Lo mismo me pasa con la ducha, recuerdo que una vez fue noticia que un político español se bañaba con poca agua. En el reparto donde vivía en Cuba, había dos horas de agua diaria, una por la mañana y la otra en la tarde. Todos en la casa nos bañábamos con un cubo de agua y la ducha fría era para los valientes, aunque ciertamente en el eterno verano de mi tierra apetecía alguna vez.

COMPRO ORO #sevillagraffitis #graffitis #Sevilla

Tres pares de zapatos en Cuba era un lujo. Con uno para la escuela o trabajar, y otro para salir por la noche, ya estábamos despachados. Mi madre y mi padre, con salarios de oficinista y militar, hacían cuanto podían para calzarme a mí y a mis dos hermanos. Y a ellos por supuesto. Hoy miro mi zapatero y la cifra se ha multiplicado por tres o cuatro, aunque manías de la vida, diariamente uso unos hasta verle la suela rota.

Hay cosas que no cambian, pese al paso del tiempo y las mejorías. Las dudas, el saber si es justo o no cuánto tengo y cuánto gasto, frente a quienes no tienen, ni gastan, supongo que seguirán ahí, aunque en las próximas rebajas se me olviden de facto.

Plaza de España, #Sevilla con Snapseed2

Si hay aplicaciones que utilizo frecuentemente para editar fotos en mi móvil, son Snapseed y Pixlr. Aquellos tiempos de Photoshop al menos para mí han pasado y no solo por la comodidad de los filtros, sino porque la app de Photoshop para móvil, no es ni la mitad de completa que la nueva Snapseed2.

Justo esta semana evolucionaba con mejoras muy atractivas, pero sin el tan socorrido “Ajuste automático“, si bien ahora en Ajustes podemos seleccionar más características para mejorar nuestras fotos, aparte de Brillo, Contraste y Saturación, ahora también están disponibles otras como Ambiente, Sombras, Toques de Luz y Calidez, que ayudan a darle otra vida a esas imágenes olvidadas en el móvil, o descartadas por la baja calidad.

Entre las más atractivas funcionalidades nuevas están la de Transformar que permite cambiar la perspectiva de la imagen en cuestión, aunque no debemos abusar de ellas pues los bordes no siempre quedan todo lo bien posible. Así mismo podemos editar solo un fragmento de la foto que queramos destacar con Detalles, pero solo será el Brillo, Contraste y Saturación.

Como somos personas de hábitos, yo sigo enamorado de Snapseed por sus filtros, principalmente por Paisaje HDR, al que claro está se han agregado nuevos como Halo Glamour que permite poner la foto medio borrosa, o Noir y B/N que dan tonos de blanco y negro. Siguen estando disponible efectos como Drama, Iluminatic retro, Retro y otros.

Pese a que en Google Play, Snapseed no es de las aplicaciones fotográficas más descargadas, ni tan siquiera entre las primeras diez al escribir este post, la combinación de esta app con Pixlr para poner créditos u otras mejoras, las hacen la mejor opción en mi móvil.

¿Y tú? ¿Qué apps para editar fotos son las que más utilizas?

Los dejo con una selección de fotos de la Plaza de España de Sevilla, editadas con la nueva Snapseed y Pixlr, a ver para cuándo actualizan esta última.

Snapseed está disponible para iOS y para Android

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Ochún en la Sierra de Cazorla

En mi Cuba la mezcla de razas y religiones es algo que sólo entendemos quienes somos de allá, o quienes tienen las entendederas bien abiertas. Creer en Dios, Cristo o practicar alguna otra fe, aleja a los cubanos de nuestras raíces africanas. Así decía uno de los cubanos más universales Nicolás Guillén, en su SON 16:
Yoruba soy,
lloro en yoruba lucumí. 
Como soy un yoruba de Cuba,
quiero que hasta Cuba suba mi llanto yoruba; 
que suba el alegre llanto yoruba 
que sale de mí.
Cuando uno sale de la isla, se acuerda de cuánto nos hace cubanos y cumple con tradiciones hasta entonces desconocidas por muchos. Aquello de “uno es creyente cuando la soga aprieta”, es una realidad y no sólo en cuestiones de viajes, si no en la salud, las pruebas y el amor. A más de uno lo han “amarrado” con un ritual de la santería afrocubana, que no es magia negra como algunos creen y temen, aunque hay de todo. 
Allá cumplí con mi madre Ochún, sí los cubanos -quienes creemos- somos hijos de las deidades de la religión yoruba. Fui a su encuentro en el río de mi pueblo, Playa Baracoa, con las manos llenas para que me abriera los caminos. 
Adivinanza de la esperanza:
lo mío es tuyo
lo tuyo es mío; 
toda la sangre 
formando un río.

Una vez aquí en Sevilla, no pude volver a ir a un río, pues el Guadalquivir en esta zona parece más bien un acantilado. Así que esperé pacientemente a encontrar otro con más claridad y frescura como mi madre, Ochún, se merece.
En la Sierra de Cazorla está el nacimiento del río Guadalquivir, no había mejor oportunidad para honrar a mi Ochún que en el comienzo de todo este gran caudal. Pese al invierno crudo que congelaba algunas zonas, mis manos tocaron la pureza de las aguas andaluzas.

En esta tierra vivo desde 2010 y si a mí me han dado una acogida especial, con mi santa no podía ser menos. A los pies de los primeros brotes de Guadalquivir, más de un año después de llegar a España, mi collar de Ochún sentía la candidez de los andaluces.

Estamos juntos desde muy lejos, 
jóvenes, viejos, negros y blancos, 
todo mezclado; 
uno mandando y otro mandado, 
todo mezclado…

Espero algún día ir al Santuario del Cobre en Santiago de Cuba, donde reina la Virgen de la Caridad del Cobre, para muchos Ochún y es que en mi país cada santo católico tiene su equivalente en la religión yoruba, pero eso es para otro día, nos vemos.

Si quieren conocer más de Ochún y la religión afrocubana, pueden ver en Cubadebate la sección NosOtros por Rosa María de Lahaye Guerra

Vean esta entrevista Ochún regala amor y alegría a todos los cubanos, pero con cordura en Cubadebate

nacimiento del Guadalquivir

nacimiento del Guadalquivir

nacimiento del Guadalquivir

nacimiento del Guadalquivir

nacimiento del Guadalquivir

Martí a mi lado

Cada 28 de enero tiene un significado especial en la vida de los cubanos, aunque no sigamos en Cuba será imposible olvidarnos de José Martí pues desde pequeños lo tenemos presente en la escuela, el barrio o en la casa. Mis primeros recuerdos con el Maestro están estrechamente ligados a un matutino especial supongo un día como hoy, pero entonces tendría unos 5 años y recité ante toda la escuela uno de sus poemas:
Cultivo una rosa blanca 
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
Y así comenzaba una amistad tal vez involuntaria, o a lo mejor obligatoria, pero que ha devenido en una constante en mi vida y mientras fui cambiando, en cuando crecí y mi universo se amplió más, supe valorar en toda su amplitud las palabras de José Martí. Quienes conocen la obra del Maestro dirán que con la amplitud de sus textos y sobre todo la gran cantidad en tantos medios, leerlo precisa de años y tiempo.
Mentiría si digo que he leído cuánto ha escrito Martí, ojalá pudiera algún día. De a poco he podido acercarme a sus ideas, a sus textos periodísticos y a sus historias de hombre alejado de su país y su familia. Crecí con sus versos sencillos, su sufrimiento por el maltrato a sus semejantes, a los negros esclavos y a la Patria querida. Gracias a él aprendí a amar Cuba sin que me ciegue la pasión.
Con Martí descubrí los tesoros en la vida de un hombre: la familia, los amigos, la cultura, el amor. ¿Acaso hay algo más puro que el amor en todas las acepciones posibles? Amar sin condiciones a nuestra madre, a quien está a nuestro lado y trabaja junto a nosotros en una obra común, a la persona que escogemos para compartir nuestra vida y a quienes encontramos en el camino de la vida.
El periodismo lo amo más por los artículos de este cubano de todos los tiempos. Con la sabia de quien se sabe dueño de la palabra, José Martí es hijo del periodismo agitador, que no se conforma con lo impuesto, siempre buscando la justicia y la igualdad, temblando ante las atrocidades y acusando a aquellos que abusan de su poder bien en Cuba como en cualquiera de los otros países conocidos en su pequeña, pero gran vida. 
Y para el cruel que me arranca 
el corazón donde vivo,
cardo ni oruga cultivo;
cultivo una rosa blanca.
Viajero infatigable por imposición y en su búsqueda de apoyo para la causa cubana, Martí conoció España, Estados Unidos y muchos países de América Latina. En cada uno supo delimitar bien la belleza de los horrores de sus tierras, no por ser Cuba en aquel entonces de España, odiaba a los españoles, sería descabellado medir con la misma vara. 
Ya llega la bailarina:
soberbia y pálida llega;
¿Cómo dicen que es gallega?
Pues dicen mal: es divina.
Dondequiera José Martí encontraba amigos y veía claramente a los enemigos tanto de la lucha cubana, como de América Latina. Las pretensiones imperialistas del gobierno de los Estados Unidos nunca se le perdió de vista y alertó a todos del peligro inminente tanto económico, político y social. No pasó mucho para que se vieran las acciones de los “yanquis”, entraron a Cuba con la bandera de la libertad como siguen haciendo hoy en distintos sitios del mundo.
El Maestro nos enseñó las diferencias entre los pueblos y los gobiernos, el verdadero significado de la vida y tantas otras verdades que seguirán alertándonos desde su sabiduría. Gracias José Martí, felices 160 años, sigues tan vivo como el primer día.

2013

Comienza este nuevo año y la duda me invade como cada enero ¿cuál será el pretexto ahora para no hacer nada? O como he oído por acá ¿qué filón sacará este año la industria del entretenimiento? Demás está decir que pasó el 21 de diciembre de 2012 y aquí estamos vivitos y coleando, sin tanto desastre como auguraron algunos.

Este año las tiene todas para ganarse un hueco entre los supersticiosos. El 13 es el número más mal visto en muchísimos sitios, todavía recuerdo un reality show que decía 12+1. Y en el avión que crucé el Atántico, en un boing, ya casi de museo, faltaban los asientos 13, a esas alturas se acrecientan las “malas”-creencias y tampoco desdibujar un gato entre las nubes ayuda mucho.

Hasta en el cine se asocia con películas de terror ¿se acuerdan de 13 Fantasmas? En muchos hoteles también se olvidan del 13 y saltan del 12 al 14, como si fuera la mascota vieja y fea que nadie quiere enseñar.

Busquen por ahí una foto de cuando tenían 13 años y entonces verán lo horroroso que estábamos, es la edad de crecer, estirar, salir el acné juvenil y empezar un nuevo ciclo en la vida que vivimos sí, pero con más supersticiones en la cabeza que con los pies en la tierra. Maldita adolescencia o mejor: malditos 13.

2013, el pobre.

No obstante, en la bolita cubana –esa lotería que se sigue jugando aunque esté prohibida- el 13 significa chulo y a algunos les encantan serlo y se sienten orgullosos de que así le digan. Aquí cada cual con su locura, si de todas formas siempre saldrá un advenedizo con sus predicciones buenas y malas para cada año.

Si por el gobierno español fuera saltáramos directamente del 2013 al 2014, fecha supuesta para que se mejore la economía, ojalá se equivoquen como en tantas otras cosas y los nuevos aires comiencen pronto.

Aquí en Cuba la gente está esperando el 14, no el 2014, si no el 14 de enero para la entrada en vigor de las nuevas leyes sobre política migratoria que dejarán viajar a más de uno con el mismo estatus que cualquier ciudadano del mundo. Ahora a esperar las visas, como… 

2013 ya está aquí, allá y acullá. Las nuevas metas llegan con el año que sea, aunque esté rodeado de supersticiones. Sólo esperemos tener la fuerza y determinación para acometer cuánto nos hemos propuestos para estos nuevos doce meses.

La copa media vacía o media llena depende de nosotros y no de ningún año sea la combinación que sea. Nos vemos y… feliz 2013.