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Mi 2015 en #Instagram #bestnine

Desde que Instagram está consolidada como una de las principales redes sociales, la vida de más de uno de nosotros pasa por algún filtro o hasta hace poco se veía solo en formato cuadrado. Así hacer un resumen anual es mucho más fácil y con solo mirar nuestras cuentas veremos qué hemos hecho y dónde hemos estado, en mi caso también cuánto hemos comido, aunque de vez en cuando me de por borrar fotos para tener a raya la ansiedad y el hambre.

Gracias a una aplicación pude ver en una sola foto las 9 mejores del 2015. Por supuesto Sevilla continúa presente en mi galería como la casa que me acogió en 2010 y me sigue dando tantos buenos momentos, aunque voy a tener que llamarme a cuento porque no puede ser que casi la misma imagen de la ciudad salga en mi top anual.

No soy muy partidario de compartir fotos personales en Instagram, de hecho he borrado más de una, pero al parecer le gusta el gimnasio o tendré que replantearme lo de subir más fotos mías. Ahí queda el apunte.

Este diciembre al fin visité Roma, con dos grandes amigos, y cuando digo “al fin” no exagero: el viaje lo planifiqué para mayo, pero por cuestiones superiores a mí, Trabajo de Fin de Grado incluido, tuve que dejarlo en el tintero. Pero como dice el dicho: “nunca esta tarde si la dicha es buena”. Y ha sido tanta que tres fotos de Roma se colaron en el Top 9 de 2015.

Ámsterdam sí fue un viaje planificado y al cual no podía decir que no, primeramente por la compañía y claro está por el precio, barato barato no era, pero era mi viaje de fin de grado. Este año más de una foto y recuerdo de aquel fin de semana en la capital holandesa se podrá ver en este blog 😉

Roma también será uno de mis destinos este 2016 en el blog. Y como Raynair saque algún vuelo barato, habrá que ir de nuevo.

Como les decía la misma imagen de Sevilla, no habrá estampas bonitas en la capital andaluza para que se cuelen dos imágenes similares. Y no habrán otras instantáneas más espectaculares de Barcelona, aunque con que salga cualquier rasgo distintivo de la Sagrada Familia es suficiente para ganarse un Me gusta. Otros muchos destinos que visité en 2015 no han entrado en este Top, pero sí estarán por este blog: Toledo, Segovia, Santander, Bilbao…

De momento en Instagram seguiré compartiendo fotos, solo una al día para no cansar y con un único efecto: 2016 será mi año Valencia -con el efecto aclaro-, salvo las fotos de graffiti que ningún filtro se compara al original.

Nos vemos.

#Sevilla, bendecida por el Guadalquivir (III)

El paseo por el borde del río Guadalquivir, es uno de los tantos placeres que tiene esta ciudad donde el calor azota en los meses de verano, aunque en esos momentos haya que hacerlo bien temprano o pasadas las 9 de la noche. Kilómetros a lo largo del río son un escape para quienes habitan Sevilla y se lanzan a correr, a montar en bici, a patinar, a pasear, incluso a dejar su huella en graffitis que adornan la calle Rey Don Juan Carlos I.

La cercanía al río continúa por el Paseo Alcalde Marqués del Contadero en un camino que separa a Sevilla de Triana, como en la otra separa Sevilla de La Cartuja, zona rescatada con motivo de la Exposición Universal del 92. De hecho por la década de los 80 se perfeccionó este desagüe del río para evitar las continuas crecidas que ocurrían en la ciudad y suponían siempre pérdidas para los sevillanos y sevillanas.

Las tierras del Aljarafe llegan a la ciudad y la nutren de cinco río: Un río de agua, un río de aceite, un río de vino, un río de leche y un río de miel. De estos cinco ríos, el Río Grande, el de agua, el Guadalquivir, preside nuestras vidas de hoy y de siempre. He aquí la vena de nuestro gran comercio y de nuestras riquezas. También el flagelo de la miseria y de las horas tristes. ¿Quién no sabe de las inundaciones del Padre Betis?”

Así refiere el humanista sevillano Juan de Mal-Lara las constantes subidas del río en la capital hispalense. No solo en Sevilla pasaba el río a su antojo cuando su caudal no aguantaba sus aguas, también en poblaciones como Camas, Coria del Río, La Rinconada, Santiponce, La Algaba o Brenes.

Río Guadalquivir #sevillagraffiti

Graffiti en los alrededores del río Guadalquivir

Quienes marcaron su destino en los alrededores del Guadalquivir estaban destinados a padecer cada cierto tiempo las constantes crecidas. Antes, sin previsiones meteorológicas, solo podían resignarse a abandonar sus casas y pertenencias, irse a la zona más elevada de la ciudad como las torres de las iglesias o sencillamente abandonarla para no terminar rodeados de agua por doquier. El episodio era constante, y los sevillanos ya resignados, solo esperaban la luz del nuevo día, y que el Betis recordara a sus hijos para volver a su nivel y que estos pudieran recuperar su día a día.

La creciente economía de la zona, marcada por el comercio, la ganadería y la agricultura, se veía diezmada cada vez que el Guadalquivir crecía a su antojo. Aunque ciertamente el poco cuidado de sus habitantes, quienes se olvidaban de limpiar las salidas naturales del río, costaban parte de la cosecha y diezmaban a la población por la falta de alimentos y las enfermedades. El catedrático de la Universidad de Sevilla, Francisco de Borja Palomo, recogió en 1878 en una de sus obras, “Historia crítica de las riadas o grandes avenidas del Guadalquivir en Sevilla desde su reconquista hasta nuestros días”, más de ochenta inundaciones entre 1297 y 1877 en los alrededores de Sevilla. A esta cifra habría que añadirle muchas otras posteriores, hasta superar las ciento veinte.

Algunas de estas inundaciones se pudieron conocer gracias a la constancia que de ellas dejaron historiadores como Fernando Díaz de Valderrama, quien firmó bajo seudónimo el “Compendio histórico descriptivo de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, metrópoli de Andalucía”, donde dice que la inundación de 1297 fue de tal magnitud que los recursos propios no eran suficientes y tuvieron que recurrir a la reina Doña María, madre del Rey Don Fernando IV, quien les concedió 10 mil maravedís –la moneda de la época– anuales para la restauración de la ciudad. De la riada de 1618, señala Baltasar Cuartero y Huerta, se inutilizaron veinte fanegas sembradas de trigo y hasta un hombre a caballo murió al ir de Camas a Triana.

Triana era una de las zonas donde más crecidas ocurrían en Sevilla, su cercanía al río y la baja altura de sus tierras la hicieron víctimas de inundaciones en 1683 y 1684. El cabildo eclesiástico y el arzobispado no paraban cuando las aguas del Guadalquivir dejaban respirar a la ciudad y sus alrededores. El año 1777, cuenta Juan José Antequera Luengo:

“fue muy lluvioso y de grandes temporales, continúandose así hasta el siguiente. Para dar idea de la situación, sólo el cabildo eclesiástico repartió 5.500 hogazas de pan blanco el día 15 y siguientes entre varios pueblos y demás sitios de la ciudad, cuya clase menesterosa no podía salir a ganar jornal”.

Entre las inundaciones que eran imprevisibles y la necesidad de acercar más el puerto de Sevilla al mar, la mano del hombre tomó cartas en el asunto y comenzó a construir cortas a lo largo del caudal. El poder controlar en parte la fiereza del río Guadalquivir a partir de 1795, permitió también aumentar la productividad de estas tierras y especializarlas en cultivos que precisan de mucha agua como el arroz.

Paseo del Rey Juan Carlos I, Sevilla

Hay toda una colección de graffitis a lo largo del Paseo Rey Juan Carlos I 

Según refiere el diario ABC en un artículo publicado en 1981, con motivo de una nueva corta al río, los principales objetivos fueron: “mejorar las condiciones de desagüe del río, facilitar la navegación y aumentar la productividad de tan extensa superficie, que hasta entrado el siglo XX tenía un valor prácticamente nulo desde el punto de vista de la agricultura y muy escaso desde el de la ganadería”.

Las obras para mejorar el Guadalquivir fueron sobre todo la eliminación de las muchas curvas de la parte alta de la ría, mediante la apertura de cauces artificiales o cortas. Así se redujo la distancia y los barcos no se veían obligados a seguir cerradas curvas, a veces muy peligrosas para las embarcaciones cada vez mayores. La primera de estas, en 1795 a la altura de Coria del Río, evitó cerca de diez kilómetros a los navegantes, cambiándolos por unos seiscientos metros. En 1816 se realizó otra, la llamada corta Fernandina, que redujo el recorrido de dieciséis kilómetros a unos mil seiscientos metros. Por su parte, la corta de Los Jerónimos en 1888 con unos seis kilómetros seiscientos metros ahorró trece kilómetros del cauce natural.

En el siglo XX se realizaron unas cuatro cortas, incluyendo la de 1981. En 1926 la corta de Tablada permitió el traslado del puerto de Sevilla del Paseo de Colón al puente Alfonso XIII, donde tendría 800 metros para sus muelles. Con una longitud de seis kilómetros, el cauce del río se redujo en cuatro kilómetros. En 1949 se termina la esclusa de la Punta del Verde y el tapón de Chapina para que las labores en el nuevo puerto pudieran continuar incluso cuando la ciudad sufriera inundaciones. Así mismo, en 1971 se volvieron a realizar cortas en la Punta del Verde para también mejorar el desagüe del Guadalquivir en Sevilla y así evitar posibles crecidas. Esta nueva corta supuso la reducción de la distancia del puerto al mar de ciento veinticuatro kilómetros a sesenta y nueve.

Las transformaciones del cauce del río, crearon dársenas que fueron utilizadas por los pobladores de los pueblos sevillanos para plantar cultivos como el algodón y en particular el arroz. Si bien algunos historiadores apuntan que Sevilla fue de los primeros lugares del país donde los musulmanes sembraron tan preciado alimento, no fue hasta los años cuarenta del siglo XX cuando se tomó en serio las posibilidades reales de estas tierras. Por aquel entonces empezaron a emigrar familias valencianas especializadas en el cultivo del arroz a zonas hoy conocidas como la Puebla del Río, Hinojos, Dos Hermanas, Almonte y otras muchas entre Sevilla y Huelva.

FUENTE:

  • Antequera Luengo, Juan José. “Guadalquivir, Historia de un pueblo”, especial de El Correo de Andalucía.
  • “Hoy, a setenta y nueve kilómetros. El río: la historia de Sevilla por acercarse al mar”, diario ABC, 9 de mayo de 1981, reproducido en cuatro partes en la versión online del Diario de Sevilla: Sevilla y el Guadalquivir (I) (II) (III) (IV)

#Sevilla, bendecida por el Guadalquivir (II)

Sevilla como Andalucía, bendecidas por el río Guadalquivir, recibió a muchas civilizaciones que acrecentaron su acervo cultural y la convirtieron en punto de encuentro de grandes sucesos de la cultura occidental. Desde los tartessos, los fenicios, los griegos, los cartaginenses, los romanos y por supuestos los musulmanes que dejaron su huella en la región, en particular su forma de aprovechar el agua para refrescar zonas duramente castigadas por el Sol durante gran parte del año. Hasta la conquista de los Reyes Católicos que desalojó la ciudad en un principio, pero que luego fuera repoblada y sirviera de enlace principal con la recién descubierta América. No por gusto, la ciudad está considerada una de las más americanas y entre sus riquezas atesora valiosos documentos de la época de la conquista y posteriores en el Archivo de Indias.

Entre los años 1000 y 500 antes de Cristo, los principales pueblos de la península y las civilizaciones orientales, se lanzaron a la conquista del Mar Mediterráneo, siendo de especial atractivo el río Guadalquivir y sus tierras por la perfecta navegación que se podía hacer incluso hasta zonas como Córdoba. Lamentablemente según los estudiosos hoy solo se puede hacer alusión a esto por las referencias en la literatura romana y la árabe, pues la zona de Córdoba no es navegable, pese a proyectos que han promovido el dragado del Guadalquivir cordobés.

Junto a la búsqueda de metales preciosos que es la principal motivación de los conquistadores, los fenicios y los griegos trajeron cultivos de preciado interés hoy en día como la vid y el olivo, aunque algunos creen que ya existían y solo fueron mejorados. La incipiente economía de la región ya se iba matizando en lo que conocemos de la Sevilla actual: una zona rica en aceite como toda Andalucía.

sevilla spain

Los pueblos del Guadalquivir, basados en modos de vida primitivas, se nutrieron de la floreciente cultura fenicia y de otras muchas. Pronto nuevos métodos de pesca, la escritura fenicia o incluso la introducción del hierro y la metalurgia, acrecentaron a los locales. Los por entonces conocidos como tartesios hicieron suyo incluso la manera de hacer transacciones de los fenicios. Estos pueblos estaban esparcidos por distintas zonas de Sevilla como el Cerro Macareno en San José de la Rinconada, la Mesa de Grandul en Alcalá de Guadaira, el Cerro de la Cabeza en Santiponce y por supuesto El Carambolo en Camas. Así mismo, la huella de los tartesios se extiende a otras provincias andaluzas como Córdoba, Huelva y Cádiz.

El mayor hallazgo de tesoros de la cultura tartesia, la cual se estima pobló estas tierras desde el siglo IX antes de Cristo, es el llamado Tesoro de El Carambolo en Camas. Cuentan que en 1958 un obrero encontró un objeto metálico, mientras reparaban un terreno de la sociedad deportiva de tiro de pichón que tenía su sede en dicho cerro. Aunque desde que la asociación comprara el terreno había historias sobre el supuesto tesoro, solo eran leyendas, que se hicieron realidad cuando los trabajadores presentes encontraron veintiuna piezas de oro de 24 quilates, con un peso total de 2.950 gramos. Incluso después de descubiertas, el paradero del tesoro en el imaginario popular de los sevillanos es una incógnita. Si en un inicio se puso en el Banco de España y luego fue comprado por el Ayuntamiento de Sevilla, las piezas que se exponen hoy en el Museo Arqueológico de la ciudad son copias. De hecho algunos especulan que se encuentran hasta en el Banco Santander.

Después de encontrar este tesoro, los arqueólogos movidos por la evidencia de una cultura que solo se conocía por la literatura, continuaron excavando en la zona y descubrieron hasta tres poblaciones en el mismo sitio, todas abandonadas por sus habitantes. La mayoría de los nuevos hallazgos fueron utensilios y objetos caseros, que como Juan José Antequera Luengo refiere “dan idea de un pueblo agrícola, ganadero, cazador y presuntamente minero en menor magnitud, bien situado en el reborde oriental del Aljarafe, frente a la actual Sevilla, que entonces no era más que tierras anegadas por lagunas someras”.

sevilla spain 1En estas tierras por donde trascurría el río a su antojo, aunque fue cediendo terreno con el tiempo, se establecieron asentamientos palafíticos. De cuyo nacimiento, ya como orbe romana da fe las Etimologías de San Isidoro en el año 620: “César fundó Hispalis que, de su propio nombre y el de una orbe de Roma, recibió la denominación de Julia Rómula, pero, por su situación, fue sobrenombrada Hispalis en razón a que está asentada en suelo palustre sobre postres hincados en el subsuelo para que no cediera en su base arenosa e inestable”.

La romanización de Sevilla tiene su mejor exponente actualmente visible en las ruinas de Itálica, en Santiponce. Aunque un poco alejado del río Guadalquivir, téngase en cuenta que el cauce del río ha sufrido innumerables transformaciones, sus aguas sirvieron de principal vía de comunicación para las ciudadelas romanas que posteriormente construyeron en la región la emblemática red de senderos y otras muchas obras públicas, como sus acueductos de los cuales se conservan algunos tramos en la capital hispalense.

Los campos del Valle del Guadalquivir fueron llenados por los romanos de prósperos cultivos, caseríos y mansiones de placer. Entonces por lo que hoy conocemos como la Alameda de Hércules pasaba el río hasta su atracadero en la calle Sierpes, incluso hasta el siglo XVI la Alameda era lugar de aguas estancadas muy molestas para los vecinos, hasta que decidieron secar sus aguas, plantar unos álamos y construir unas estatuas de César y Hércules que siguen hasta nuestros días.

Plaza de España, #Sevilla con Snapseed2

Si hay aplicaciones que utilizo frecuentemente para editar fotos en mi móvil, son Snapseed y Pixlr. Aquellos tiempos de Photoshop al menos para mí han pasado y no solo por la comodidad de los filtros, sino porque la app de Photoshop para móvil, no es ni la mitad de completa que la nueva Snapseed2.

Justo esta semana evolucionaba con mejoras muy atractivas, pero sin el tan socorrido “Ajuste automático“, si bien ahora en Ajustes podemos seleccionar más características para mejorar nuestras fotos, aparte de Brillo, Contraste y Saturación, ahora también están disponibles otras como Ambiente, Sombras, Toques de Luz y Calidez, que ayudan a darle otra vida a esas imágenes olvidadas en el móvil, o descartadas por la baja calidad.

Entre las más atractivas funcionalidades nuevas están la de Transformar que permite cambiar la perspectiva de la imagen en cuestión, aunque no debemos abusar de ellas pues los bordes no siempre quedan todo lo bien posible. Así mismo podemos editar solo un fragmento de la foto que queramos destacar con Detalles, pero solo será el Brillo, Contraste y Saturación.

Como somos personas de hábitos, yo sigo enamorado de Snapseed por sus filtros, principalmente por Paisaje HDR, al que claro está se han agregado nuevos como Halo Glamour que permite poner la foto medio borrosa, o Noir y B/N que dan tonos de blanco y negro. Siguen estando disponible efectos como Drama, Iluminatic retro, Retro y otros.

Pese a que en Google Play, Snapseed no es de las aplicaciones fotográficas más descargadas, ni tan siquiera entre las primeras diez al escribir este post, la combinación de esta app con Pixlr para poner créditos u otras mejoras, las hacen la mejor opción en mi móvil.

¿Y tú? ¿Qué apps para editar fotos son las que más utilizas?

Los dejo con una selección de fotos de la Plaza de España de Sevilla, editadas con la nueva Snapseed y Pixlr, a ver para cuándo actualizan esta última.

Snapseed está disponible para iOS y para Android

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

#Sevilla, bendecida por el Guadalquivir (I)

La capital de Andalucía tiene el único puerto interior de toda España, que llegó a ser el más importante del país.

Si la Giralda es el corazón de Sevilla y símbolo indiscutible de la capital andaluza, el río Guadalquivir durante siglos ha llenado de vida este pueblo y lo ha comunicado con muchos otros, que han caído rendidos a la grandeza de una ciudad cuya maravilla se nutre de cada rincón de Andalucía. Un río para unir a todos los andaluces desde su nacimiento hasta su desembocadura gaditana y al cual los sevillanos y sevillanas le deben mucho de su historia e incluso su futuro.

Cualquier persona que no haya crecido en Sevilla, se preguntará por qué una ciudad alejada del mar fue el puerto más importante de Castilla y Aragón cuando empezaban a extender sus dominios más allá de la península ibérica o del Mar Atlántico, a aquellas tierras que por entonces se llamaban equivocadamente las Indias y que hoy conocemos como América.

Ojo de dragón, ojo de caballo #SevillaCiertamente no fue del puerto sevillano de dónde partió por primera vez el descubridor Cristóbal Colón, pero sería a sus aguas donde llegaría gran cantidad de oro, y en otras ocasiones saldría rumbo a las nuevas tierras desde sus inmediaciones. De hecho, otro monumento de esta ciudad, la Torre del Oro, según una de sus muchas teorías, debe su nombre a que en él se guardaba parte del dorado tesoro que mandaban de los pueblos encontrados. Así mismo, la Torre de la Plata acogía en sus entrañas este otro mineral. Sin embargo, la popularidad de esta hermana pequeña no ha sido tanta como la de la otra que bordea el Guadalquivir sevillano.

El río Guadalquivir sin dudas era navegable hasta Sevilla, pero la acción del hombre a partir del año 1795 permitió que los barcos llegaran a este puerto en menor tiempo, y sobre todo que algunas zonas complicadas para la navegación ya no lo fueran tanto. Según los estudiosos, hasta 1979 se estiman alrededor de seis cortas en el trayecto del río que han reducido la distancia hasta el mar de unos ciento veinticuatro kilómetros hasta los cuarenta y cinco. Actualmente incluso, se está estudiando la posibilidad de dragar el río para facilitar la entrada de cruceros a este puerto y convertir el único puerto interior de España, también en un puerto turístico.

¡Oh Guadalquivir!

Te vi en Cazorla nacer;

hoy en San Lúcar morir.

Un borbollón de agua clara,

debajo de un pino verde

eras tú, ¡qué bien sonabas!

Antonio Machado

Como bien expresa uno de los mejores escritores andaluces, y para mayores señas nacido en Sevilla, el río Guadalquivir nace en la Sierra de Cazorla. Nace como un hilo de agua que se hace inmensa y eterna y recorre muchos rincones de Andalucía y otros españoles como Albacete en Extremadura, Murcia o incluso hasta Ciudad Real, en Castilla-La Mancha. El caudal de este río estuvo durante muchísimo tiempo en duda, y cada estudioso lo establecía en una cantidad u otra, hasta que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, luego de mediciones pertinentes, lo estableció en cerca de 57. 400 kilómetros cuadrados, 57. 377 si queremos ser exactos.

Sevilla es la provincia por donde más kilómetros cuadrados atraviesan de este río, unos 13. 706. Los primeros habitantes de sus alrededores se remontan al Paleolítico inferior, si bien uno de los mayores descubrimientos arqueológicos de la región fue el llamado Tesoro del Carambolo, cuyas piezas en un principio se atribuían a la cultura tartésica y luego ha sido reconocida su influencia de los fenicios. En los alrededores del río, también por la zona conocida como El Carambolo, lo que hoy llamamos Camas, en 1938 se descubrieron un total de siete piezas talladas, exhibidas hoy en el Museo Arqueológico de la ciudad.

Sol mañanero sobre #SevillaDebido a la cercanía a las aguas, aquellos pre-andaluces construyeron gran variedad de instrumentos de barro afilados para cazar sobre todo grandes herbívoros y para defenderse de las bestias. Según la antigua directora del Museo Arqueológico de Sevilla, Concepción Fernández-Chícarro, “la tosquedad de la talla y sus tamaños confirman el arcaico modo de vida de esos hombres”. No obstante, supieron apreciar el valor de la cercanía al río y el barro que de él manaba para iniciar una tradición alfarera que marcó durante tantísimos años al barrio de Triana y al emblemático Monasterio de la Cartuja, convertido en fábrica de lozas en 1841.

Se conocen también otros yacimientos del reborde oriental del Aljarafe, el que discurre paralelo al Guadalquivir por su margen diestra, que responden a talleres enmarcables en el Calcolítico, y su carácter de tales lo da el predominio de restos de talla sobre las piezas retocadas. Uno de los más importantes es el del cerro de Santa Brígida, con más de seiscientas piezas talladas…”, comenta el historiador Juan José Antequera Luengo en una especial sobre el Guadalquivir, “Historia de un pueblo”, publicado por El Correo de Andalucía. Precisamente, este historiador señala que en el llamado Paleolítico Superior los pobladores de la región abandonan el nomadismo y se establecen definitivamente cerca del río, gracias a la seguridad que le dan sus aguas para los cultivos y el pastoreo.

Pero, junto a las bondades del Guadalquivir, la braveza de este río también contribuyó a que muchos de aquellos primero pobladores se asentaran en los cerros alrededor de Sevilla y solo unos poco aventureros, convencidos de poder lidiar con la Madre Naturaleza construyeron casas tan cerca del río. Una aventura que le costó en muchos casos la vida por las continuas crecidas, las cuales continuaron hasta mediados del siglo pasado cuando ya siendo esta ciudad casi como la conocemos hoy, el Guadalquivir seguía llenando sus calles, como en reclamo de lo que un día fue suyo.

FUENTE:

  • Antequera Luengo, Juan José. “Guadalquivir, Historia de un pueblo”, especial de El Correo de Andalucía.

PRENSA: El Giraldillo Octubre 2014 The Coup

A GOLPE DE REALIDAD 

MÚSICA PARA REIVINDICAR 
Viernes, 24/10/2014. THE COUP. 22:30h. Precio: 12 Euros venta anticipada. 15 Euros en taquilla. SALA MALANDAR. Avenida torneo 43. www.malandar.net SEVILLA. 

Cuando un músico llega a salir en los documentos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, desclasificados por Wikileaks, como “una persona a seguir de cerca por su discurso e influencia sobre la gente”, significa que sus letras calan hondo en quienes le rodean en su país y en cualquier otro sitio. Tales son las credenciales de Boots Riley, líder del grupo The Coup que llega en octubre a Sevilla para contagiar su mensaje de igualdad y responsabilidad social desde su mezcla de género. Funk, soul, hiphop y rock son algunas de las tendencias musicales de este grupo que no por tratar de transmitir un mensaje claro en sus canciones, deja de ser música bailable. La vida misma también tiene reflejo en los temas compuestos por Riley donde habla de su experiencia con el alcohol, el amor, el sexo, los coches, sin perder de vista la situación política y social actual. El propio Riley se define políticamente de izquierdas y se ha involucrado en la realidad más inmediata de su país, exigiendo una mejora en la sanidad y la educación pública y en los menoscabados derechos laborales. Tal es el compromiso de Boots Riley que fue miembro del movimiento Occupy Wall Street allá por 2011 cuando parecía que el 99% de los estadounidenses despertaban para exigir sus derechos y la eficiencia de los político. En 2008 The Coup sacó al mercado su primer disco, Stael This Album, pero incluso antes sus temas han sido parte de la banda sonora de películas como Superbad o series de la HBO.

PRENSA: El Giraldillo Septiembre 2014

LUIS GORDILLO Y SUS CABEZAS 

HOMENAJE A UN HIJO ILUSTRE (página 38 de la edición impresa o PDF)

Del 16/10/2014 al 09/01/2015. CABEZAS. REAL ALCÁZAR DE SEVILLA. 954 50 23 24 www.alcazarsevilla.org Patio de Banderas, S/N. SEVILLA.

Abogado de formación, Luis Gordillo descubrió su verdadera pasión, pasión por la pintura, en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla y en su estancia en París, donde bebió de los creadores del informalismo, y posteriormente del arte pop, del cual está considerado uno de los mayores exponentes en España. A través de los bustos y las cabezas, Sevilla homenajea a partir de octubre a uno de sus pintores más reconocidos en el Real Alcázar. El público podrá acercarse a la obra de este sevillano gracias al préstamo de obras suyas que se encuentran en el Museo Reina Sofía de Madrid, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, la Fundación Suñol de Barcelona y colecciones particulares o del propio artista. La muestra es una retrospectiva, organizada por el hermano de Gordillo, José Manuel, que abarca desde 1960 hasta sus obras más recientes. Con una obra que ha evolucionado debido a la experimentación constante del artista, la abstracción ha marcado su manera de reflejar el entorno si bien busca sus mundos en la realidad, elementos de la misma o símbolos. La exhibición recogerá de manera cronológica medio centenar de pinturas, esculturas e incluso bocetos preparatorios de los mismos, pasando por los 70, 80 y hasta las obras más actuales que serán reflejadas de manera más esquemática. Hasta enero de 2015 estará disponible esta exposición con entrada gratuita.

FOTO: Luis Gordillo, por Alex Río.
VIDEO: Luis Gordillo, pintor de CEUMEDIA Televisión