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Las vendas con Nicolás Maduro, Juan Guaidó y la situación en Venezuela

Y reducir la situación en Venezuela solo al petróleo,

Y obviar los millones de inmigrantes,

Y las maniobras de Nicolás Maduro para desconocer a la oposición,

Y su Asamblea Constituyente creada al dedillo porque en la Asamblea Nacional no tenía mayoría,

Y no llamarlo dictador,

Y decir que solo apoyan a Juan Guaidó por intereses económicos,

Y Rusia, Turquía, Cuba, Bolivia —ejemplos de “democracias”— solo apoyan a Maduro por el bienestar del pueblo,

Y mirar para otro lado mientras Venezuela deja de ser lo que era,

Y lo dejó de ser hace tiempo,

Y tildar de golpista al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, la legítima autoridad en el país,

Y no llamar usurpador a Maduro el pasado 10 de enero,

Y cerrar los ojos cuando el sucesor de Chávez intenta deslegitimar a la institución que preside Guaidó,

Y “el imperialismo” de Estados Unidos, Canadá, Argentina, Guatemala, Colombia, Brasil, Paraguay, Perú, Ecuador, Costa Rica, Chile, Kosovo y Georgia, y la Organización de los Estados Americanos (OEA) reconoce a Guaidó,

Y “el imperialismo” causó todos los males de Venezuela,

Y países con “todas las libertades del mundo” como Cuba, Bolivia, Rusia, Turquía y Nicaragua apoyan a Maduro,

Y ellos sí son “legítimos y revolucionarios”, no como Guaidó,

Y también México y Uruguay del lado del hombre que sumió a Venezuela en la crisis,

Y así se intentan convencer de que Venezuela “va bien” con Maduro,

Y que Guaidó está a la orden de alguien fuera del país como todas las oposiciones en países de izquierda,

Y que el pueblo venezolano, los ciudadanos, no están hartos,

Y que las protestas del 23 de enero fueron mentira.

Manifestación en Venezuela contra el mandato de Nicolás Maduro. / Twitter

Constitución de Cuba 2018 vs 1976 (II): primeros 10 artículos

Los primeros 10 artículos del anteproyecto de ley de la Constitución de Cuba, ya disponible para su consulta, varían en algunos puntos con la carta magna de 1976. En una lectura comparada de ambos textos se puede ver que se elimina la retórica más anticapitalista, quizás para dar más confianza y seguridad a los inversores extranjeros en el país. El Partido Comunista de Cuba (PCC) y único se declara como “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”, se puntualizan los deberes de todos los órganos del Estado, directivos, funcionarios y empleados con los ciudadanos y se deja bien claro que el carácter socialista del país es irrevocable como se aprobó en el referéndum de 2002.

Cuba sigue siendo un Estado socialista desde el artículo 1. A la frase martiana de “con todos y para el bien de todos” se le agregan calificativos como “Estado de derecho, democrático” y a la República, por su parte, otros como “indivisible y fundada en la dignidad y la ética de los ciudadanos”. Así mismo, enfatizan en la equidad y la igualdad. Los artículos 2, 4, 5 y 6 del actual proyecto de ley de la Constitución de Cuba mantienen también su esencia con ligeras modificaciones: La Habana es ahora la capital del país después de la reestructuración de las provincias a partir de 2011. Entonces La Habana pasó a ser solo la capital y no dos como antes, mientras la antigua provincia Habana se dividió en la actual Artemisa y Mayabeque. Los símbolos patrios son la bandera de la estrella solitaria, el himno de Bayamo y el escudo de la palma real. “La ley define los atributos que los identifican, sus características, uso y conservación”, apunta el cuarto.

En el artículo 5 se reconoce al PCC como único en el país, se le agregan los ideales de Fidel Castro y el carácter de “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado” se sustenta en “su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo”. Así mismo, se enfatiza su necesidad para “preservar y fortalecer la unidad patriótica de los cubanos y por desarrollar valores éticos, morales y cívicos”. En el caso del sexto artículo la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) se define como la “organización de la juventud cubana de vanguardia”. Los eslóganes revolucionarios de toda la vida llevados a la carta magna.

La retórica anticapitalista, tan utilizada por Fidel Castro durante su vida, puede aparecer disminuida en la Constitución que ahora se presenta. De hecho, en el documento de 2018 no aparece ni una vez la palabra ‘capitalismo’ o ‘capitalista’. Esta última solo está en el Preámbulo para referirse a la “explotación de capitalistas y terratenientes” antes de 1959, pero no en ningún artículo de la Constitución abierta a debate. Pero, si tenemos en cuenta que los ideales fidelistas pasan a formar parte de “la norma suprema del país” y del partido único, el recelo hacia el capitalismo sigue presente. Como vimos en la anterior entrega, en el Preámbulo se suprime un párrafo donde se dice que “sólo en el socialismo y el comunismo, cuando el hombre ha sido liberado de todas las formas de explotación: de la esclavitud, de la servidumbre y del capitalismo, se alcanza la entera dignidad del ser humano”. Así mismo en el artículo 3, que ha sido modificado con el antiguo artículo 65 de 1976, se elimina la afirmación: “Cuba no volverá jamás al capitalismo”.

El artículo 3 del proyecto de Constitución de Cuba comienza con el 65 de 1976: “La defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano. La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones”. El carácter irrevocable del socialismo y del “sistema político y social revolucionario” se deja plasmado en la nueva norma suprema del país, aunque en la anterior estaba recogida desde la Ley de Reforma Constitucional del 26 de junio del 2002. Nada nuevo bajo el Sol. De hecho en la de 1976 decían lo mismo ensalzado con ‘retórica revolucionaria’: “El socialismo y el sistema político y social revolucionario establecido en esta Constitución, probado por años de heroica resistencia frente a las agresiones de todo tipo y la guerra económica de los gobiernos de la potencia imperialista más poderosa que ha existido y habiendo demostrado su capacidad de transformar el país y crear una sociedad enteramente nueva y justa, es irrevocable”. Esta frase ha sido eliminada totalmente. 

Del viejo artículo 3 se mantiene el derecho de los ciudadanos “de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”. Una parte del artículo pasa a ser el actual artículo 10 donde se establece que la soberanía de la República de Cuba reside “intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. El pueblo la ejerce directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes”.

Sin embargo, el viejo artículo 10 de 1976 pasa a ser el artículo 8 de 2018 y se le agregan una serie de obligaciones a los representantes del Estado con el pueblo en el 9. En el artículo octavo se dice que “todos los órganos del Estado, directivos, funcionarios y empleados, tienen la obligación de observar estrictamente la legalidad socialista y velar por su respeto en la vida de toda la sociedad“. Mientras en el noveno se afirma que “están obligados a respetar y atender al pueblo, mantener estrechos vínculos con este y someterse a su control, en las formas establecidas en la Constitución y las leyes“.

Por último, en el artículo 7 se dice que todos están obligados a cumplir con la Constitución porque es la norma suprema del Estado. El antiguo artículo séptimo sobre las organizaciones de masa pasa a ser ahora el 14, el 8 en el que se recogía la libertad religiosa pasa al 15 y el 9 está recogido en el 13. En una posterior entrega continuaremos con el análisis de ambas constituciones.

A continuación reproducimos cada línea de los 10 primeros artículos de la nueva y antigua Constitución de Cuba:

CAPÍTULO 1: PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA NACIÓN

ARTÍCULO 1:

2018: Cuba es un Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad y la ética de sus ciudadanos, que tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva.

1976: Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana.

ARTÍCULO 2:

2018: El nombre del Estado cubano es República de Cuba, el idioma oficial es el español y su capital es La Habana

1976: El nombre del Estado cubano es República de Cuba, el idioma oficial es el español y su capital es la ciudad de La Habana.

ARTÍCULO 3:

2018: La defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano. La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones. El socialismo y el sistema político y social revolucionario, establecidos por esta Constitución, son irrevocables. Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución.

1976: En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes. (Esta primera parte pasa a ser el ARTÍCULO 10) Todos los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución. El socialismo y el sistema político y social revolucionario establecido en esta Constitución, probado por años de heroica resistencia frente a las agresiones de todo tipo y la guerra económica de los gobiernos de la potencia imperialista más poderosa que ha existido y habiendo demostrado su capacidad de transformar el país y crear una sociedad enteramente nueva y justa, es irrevocable, y Cuba no volverá jamás al capitalismo.

Art. 65: La defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano. La ley regula el servicio militar que los cubanos deben prestar. La traición a la patria es el más grave de los crímenes; quien la comete está sujeto a las más severas sanciones.

ARTÍCULO 4:

2018: Los símbolos nacionales son la bandera de la estrella solitaria, el himno de Bayamo y el escudo de la palma real. La ley define los atributos que los identifican, sus características, uso y conservación.

1976: Los símbolos nacionales son los que han presidido por más de cien años las luchas cubanas por la independencia, por los derechos del pueblo y por el progreso social: la bandera de la estrella solitaria; el himno de Bayamo; el escudo de la palma real.

ARTÍCULO 5:

2018: El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado. Organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia la construcción del socialismo. Trabaja por preservar y fortalecer la unidad patriótica de los cubanos y por desarrollar valores éticos, morales y cívicos.

1976: El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.

ARTÍCULO 6:

2018: La Unión de Jóvenes Comunistas, organización de la juventud cubana de vanguardia, cuenta con el reconocimiento y el estímulo del Estado, contribuye a la formación en los jóvenes de los principios revolucionarios y éticos de nuestra sociedad, y promueve su participación activa en la edificación del socialismo.

1976: La Unión de Jóvenes Comunistas, organización de la juventud cubana de avanzada, cuenta con el reconocimiento y el estímulo del Estado en su función primordial de promover la participación activa de las masas juveniles en las tareas de la edificación socialista y de preparar adecuadamente a los jóvenes como ciudadanos conscientes y capaces de asumir responsabilidades cada día mayores en beneficio de nuestra sociedad.

ARTÍCULO 7:

2018: La Constitución es la norma suprema del Estado. Todos están obligados a cumplirla. Las disposiciones y actos de los órganos del Estado, sus directivos, funcionarios y empleados, se ajustan a lo que esta prescribe.

1976: (Este pasa a ser el ARTÍCULO 14) El Estado socialista cubano reconoce y estimula a las organizaciones de masas y sociales, surgidas en el proceso histórico de las luchas de nuestro pueblo, que agrupan en su seno a distintos sectores de la población, representan sus intereses específicos y los incorporan a las tareas de la edificación, consolidación y defensa de la sociedad socialista.

ARTÍCULO 8:

2018: Todos los órganos del Estado, directivos, funcionarios y empleados, tienen la obligación de observar estrictamente la legalidad socialista y velar por su respeto en la vida de toda la sociedad.

1976: (Este pasa a ser el ARTÍCULO 15) El Estado reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa. En la República de Cuba, las instituciones religiosas están separadas del Estado. Las distintas creencias y religiones gozan de igual consideración.

Art. 10 Todos los órganos del Estado, sus dirigentes, funcionarios y empleados, actúan dentro de los límites de sus respectivas competencias y tienen la obligación de observar estrictamente la legalidad socialista y velar por su respeto en la vida de toda la sociedad.

ARTÍCULO 9:

2018: Los órganos del Estado, sus directivos, funcionarios y empleados, están obligados a respetar y atender al pueblo, mantener estrechos vínculos con este y someterse a su control, en las formas establecidas en la Constitución y las leyes.

1976: (Este pasa a ser el ARTÍCULO 13) El Estado:

  1. a) realiza la voluntad del pueblo trabajador y

—encauza los esfuerzos de la nación en la construcción del socialismo;

—mantiene y defiende la integridad y la soberanía de la patria;

—garantiza la libertad y la dignidad plena del hombre, el disfrute de sus derechos, el ejercicio y cumplimiento de sus deberes y el desarrollo integral de su personalidad,

—afianza la ideología y las normas de convivencia y de conducta propias de la sociedad libre de la explotación del hombre por el hombre;

—protege el trabajo creador del pueblo y la propiedad y la riqueza de la nación socialista;

—dirige planificadamente la economía nacional;

—asegura el avance educacional, científico, técnico y cultural del país;

  1. b) como Poder del pueblo, en servicio del propio pueblo, garantiza

—que no haya hombre o mujer, en condiciones de trabajar, que no tenga oportunidad de obtener un empleo con el cual pueda contribuir a los fines de la sociedad y a la satisfacción de sus propias necesidades;

—que no haya persona incapacitada para el trabajo que no tenga medios decorosos de subsistencia;

—que no haya enfermo que no tenga atención médica;

—que no haya niño que no tenga escuela, alimentación y vestido;

—que no haya joven que no tenga oportunidad de estudiar;

—que no haya persona que no tenga acceso al estudio, la cultura y el deporte;

  1. c) trabaja por lograr que no haya familia que no tenga una vivienda confortable.

ARTÍCULO 10:

2018: En la República de Cuba la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. El pueblo la ejerce directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes.

1976: (Este pasa a ser el ARTÍCULO 8) Todos los órganos del Estado, sus dirigentes, funcionarios y empleados, actúan dentro de los límites de sus respectivas competencias y tienen la obligación de observar estrictamente la legalidad socialista y velar por su respeto en la vida de toda la sociedad.

Art. 3 En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes.

CONTINUARÁ

Constitución de Cuba: 2018 vs 1976 (I): preámbulo

Desde el preámbulo del anteproyecto de ley de la Constitución de Cuba, hecho público esta semana para su posterior debate por los ciudadanos del 13 de agosto al 15 de noviembre y su aprobación en un referéndum que aún no tiene fecha establecida, se notan los cambios en el lenguaje de la dictadura de los Castros. Aunque no podemos obviar que Raúl Castro supervisó personalmente este texto, en elaboración desde 2013, el país ahora presidido por Miguel Díaz-Canel quiere dar una imagen de abandonar la utopía comunista para centrarse en un nuevo socialismo caribeño que mira hacia países como China o Vietnam, donde convive con una economía netamente capitalista.

En una primera lectura del preámbulo se ve como abandonan la retórica más dura contra el capitalismo, recogida en la Constitución de 1976, porque ya reconocen la propiedad privada y necesitan de la inversión extranjera para remontar la economía. Eso sí, mantienen los enemigos necesarios de un sistema que lleva años más pendiente del imperialismo yanqui e incluso echando la culpa de todos los males dentro del país al colonialismo español, que a la mala gestión de sus organismos estatales, regidos por el Partido Comunista (PCC), cuyo primer secretario sigue siendo el propio Raúl.

Cuba se califica desde el preámbulo como “libre, independiente, soberana, democrática y de justicia social”, unos calificativos que podríamos poner en duda sobre todo por usar la palabra ‘democracia’ cuando se define en el artículo 5 que el (PCC) es el único partido y en la práctica no se permiten y se reprimen constantemente a cualquier intento de organizarse políticamente dentro del país. Se elimina la aspiración recogida en 1976 de que el objetivo final de Cuba es “edificar la sociedad comunista”. Y así mismo suprimen este párrafo donde se critica el capitalismo: “los regímenes sustentados en la explotación del hombre por el hombre determinan la humillación de los explotados y la degradación de la condición humana de los explotadores; de que sólo en el socialismo y el comunismo, cuando el hombre ha sido liberado de todas las formas de explotación: de la esclavitud, de la servidumbre y del capitalismo, se alcanza la entera dignidad del ser humano; y de que nuestra Revolución elevó la dignidad de la patria y del cubano a superior altura”.

Según el tabloide, la nueva carta magna cubana “se compone del preámbulo, 224 artículos (87 más que la Constitución de 1976), divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones. De la Constitución anterior de la República se mantienen 11 artículos, se modifican 113 y se eliminan 13”. Desde la aprobación en 1976, la Constitución ha tenido posteriores reformas como en 1978 cuando cambiaron el nombre de la Isla de Pino a Isla de la Juventud, las modificaciones hechas en 1992 para regular la actividad de los organismos estatales y los derechos de los ciudadanos extranjeros en el país y la más reciente de 2002 que estableció el carácter irrevocable del socialismo y del sistema político y social revolucionario por ella diseñado, así como que las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con otro Estado no pueden ser negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera.

Entre los cambios más palpables, aunque minúsculos, están que en los antecesores recogidos en la anterior Constitución se omite por ejemplo el exterminio de los aborígenes y se quitan a “los obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales” como los que lucharon contra el dominio imperialista para incluir a todos los cubanos. Es de destacar que la carta magna de 2018 no hace mención a los fundadores de “las primeras organizaciones de obreros y de campesinos y de los movimientos marxista y marxista-leninista”, como si hacía la de 1976. Y se reconoce al pueblo por “la resistencia épica y unidad”.

Pese a que cuando Fidel Castro falleció dejó dicho que no quería ninguna exaltación a su figura, una ironía cuando su cara y sus frases están presentes en Cuba desde hace años, su ideario se incluye como guía del país junto al de José Martí. Así mismo, se omite el apoyo “en el internacionalismo proletario” y en “la amistad fraternal, la ayuda, la cooperación y la solidaridad de los pueblos del mundo, especialmente los de América Latina y del Caribe”, para tener como identificación y aspiración de los cubanos el concepto de Revolución dado por el Comandante revolucionario el 1 de mayo de 2000, aunque no está íntegro en la Constitución:

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

A continuación reproducimos cada línea del preámbulo nuevo y antiguo de la Constitución de Cuba:

NOSOTROS, CIUDADANOS CUBANOS,

2018: inspirados en el heroísmo y patriotismo de los que lucharon por una Patria libre, independiente, soberana, democrática y de justicia social, forjada en el sacrificio de nuestros antecesores;

1976: herederos y continuadores del trabajo creador y de las tradiciones de combatividad, firmeza, heroísmo y sacrificio forjadas por nuestros antecesores;

2018: por los aborígenes que se resistieron a la sumisión;

1976: por los aborígenes que prefirieron muchas veces el exterminio a la sumisión;

2018: por los esclavos que se rebelaron contra sus amos;

1976: por los esclavos que se rebelaron contra sus amos;

2018: por los que despertaron la conciencia nacional y el ansia cubana de patria y libertad;

1976: por los que despertaron la conciencia nacional y el ansia cubana de patria y libertad;

2018: por los patriotas que en 1868 iniciaron las guerras de independencia contra el colonialismo español y los que en el último impulso de 1895 las llevaron a la victoria de 1898, que les fuera arrebatada por la intervención y ocupación militar del imperialismo yanqui;

1976: por los patriotas que en 1868 iniciaron las guerras de independencia contra el colonialismo español y los que en el último impulso de 1895 las llevaron a la victoria de 1898, que les fuera arrebatada por la intervención y ocupación militar del imperialismo yanqui;

2018: por los que lucharon durante más de cincuenta años contra el dominio imperialista, la corrupción política, la falta de derechos y libertades populares, el desempleo y la explotación impuesta por capitalistas y terratenientes;

1976: por los obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales que lucharon durante más de cincuenta años contra el dominio imperialista, la corrupción política, la falta de derechos y libertades populares, el desempleo y la explotación impuesta por capitalistas y terratenientes;

2018: (…)

1976: por los que promovieron, integraron y desarrollaron las primeras organizaciones de obreros y de campesinos, difundieron las ideas socialistas y fundaron los primeros movimientos marxista y marxista-leninista;

2018: por los integrantes de la vanguardia de la generación del centenario del natalicio de Martí, que nutridos por su magisterio nos condujeron a la victoria revolucionaria popular de enero de 1959;

1976: por los integrantes de la vanguardia de la generación del centenario del natalicio de Martí, que nutridos por su magisterio nos condujeron a la victoria revolucionaria popular de Enero;

2018: por los que, con el sacrifico de sus vidas, defendieron la Revolución contribuyendo a su definitiva consolidación;

1976: por los que, con el sacrifico de sus vidas, defendieron la Revolución contribuyendo a su definitiva consolidación;

2018: por los que masivamente cumplieron heroicas misiones internacionalistas;

1976: por los que masivamente cumplieron heroicas misiones internacionalistas;

2018: por la resistencia épica y unidad de nuestro pueblo;

1976: (…)

GUIADOS

2018: por el ideario y el ejemplo de Martí y Fidel, y las ideas político-sociales de Marx, Engels y Lenin;

1976: por el ideario de José Martí y las ideas político-sociales de Marx, Engels y Lenin;

APOYADOS

2018: (…)

1976: en el internacionalismo proletario, en la amistad fraternal, la ayuda, la cooperación y la solidaridad de los pueblos del mundo, especialmente los de América Latina y del Caribe;

DECIDIDOS

2018: a llevar adelante la Revolución triunfadora del Moncada y del Granma, de la Sierra y de Girón que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia nacional, estableció el poder revolucionario, realizó las transformaciones democráticas e inició la construcción del socialismo;

1976: a llevar adelante la Revolución triunfadora del Moncada y del Granma, de la Sierra y de Girón encabezada por Fidel Castro que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia nacional, estableció el poder revolucionario, realizó las transformaciones democráticas, inició la construcción del socialismo y, con el Partido Comunista al frente, la continúa con el objetivo final de edificar la sociedad comunista;

CONSCIENTES

2018: de que, en la edificación del socialismo, el liderazgo del Partido Comunista de Cuba, nacido de la voluntad unitaria de las organizaciones que contribuyeron decisivamente al triunfo de la Revolución, y la unidad nacional, constituyen pilares fundamentales y garantías de nuestro orden político, económico y social;

1976: de que los regímenes sustentados en la explotación del hombre por el hombre determinan la humillación de los explotados y la degradación de la condición humana de los explotadores; de que sólo en el socialismo y el comunismo, cuando el hombre ha sido liberado de todas las formas de explotación: de la esclavitud, de la servidumbre y del capitalismo, se alcanza la entera dignidad del ser humano; y de que nuestra Revolución elevó la dignidad de la patria y del cubano a superior altura;

IDENTIFICADOS

2018: con los postulados expuestos en el concepto de Revolución, expresado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 1ro. de mayo del año 2000;

1976: (…)

DECLARAMOS

2018: nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República esté presidida por este profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto delos cubanos a la dignidad plena del hombre”;

1976: nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República esté presidida por este profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”;

ADOPTAMOS

2018: por nuestro voto libre, mediante referendo, la siguiente:

1976: por nuestro voto libre, mediante referendo, la siguiente:

CONSTITUCIÓN

CONTINUARÁ

Proyecto de Constitución de la República de Cuba (+ PDF)

El proyecto de Constitución de la República de Cuba ya está disponible para su conocimiento y debate por los ciudadanos cubanos. El diario oficialista Granma ha hecho público el tabloide en formato PDF que se comercializará en el país al precio de 1 CUC (peso cubano). El texto se debatirá entre el 13 de agosto y el 15 de noviembre de este año para posteriormente someterse a un referéndum popular.

Hasta esta semana no se había hecho público el proyecto íntegro, solo se habían desvelado por el propio Gobierno cubano algunos cambios como el reconocimiento de la propiedad privada, salvo en el caso de la propiedad de la tierra donde el Estado sigue teniendo mayor potestad, el cambio de concepción del matrimonio como la unión entre dos personas y no solo entre un hombre y una mujer, así como la creación de una nueva figura en la dirección del país: el cargo de primer ministro.

No se esperan cambios sustanciales en este texto que se lleva elaborando unos años por las altas esferas de Cuba, bajo la atenta tutela de Raúl Castro Ruz, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), que sigue siendo el órgano supremo en Cuba. Hay cosas que siguen iguales como en la Constitución de 1976. ¿Maquillaje o primeros pasos hacia una nueva re-evolución de la ‘Revolución’? Solo el tiempo lo dirá y las acciones de la jefatura militar del país.

Negar, borrar o silenciar a los homosexuales en Cuba sería “una injusticia”

Luis Ángel Adán Roble es gay, tiene 21 años, estudia Medicina en la Facultad Calixto García de La Habana… Y es el diputado más joven de la Asamblea Nacional de Cuba desde el pasado 18 de abril de 2018. Y para mí es un referente desde que se ha hecho pública en Facebook su comparecencia en el debate sobre la reforma constitucional, celebrado este fin de semana en el país. Adán ha defendido la necesidad de reconocer el matrimonio en la Constitución como la unión entre dos personas, una puerta hacia las leyes que reconozcan el matrimonio homosexual.

Luis Ángel Adán Roble, en La Habana.

Según el médico Alberto Roque, quien trabaja estrechamente con el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dirigido por Mariela Castro Espín, hija del expresidente cubano Raúl Castro Ruiz, un diputado gay, de apenas 21 años, Adán pronunció estás palabras que nos dan una pizca de esperanza a quienes hace años dejamos de esperar algo de lo que sucede en Cuba.

“Si así fue y nada me llena mas de orgullo que poder aportar mi grano de arena en apoyo a las personas LGBT para el disfrute del derecho de IGUALDAD”, dijo en Facebook el joven diputado.

Aunque el texto íntegro de la nueva carta magna cubana aún no ha trascendido entre la población, donde se debatirá entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre para luego llevar a referéndum, se van conociendo pinceladas. Aparte del matrimonio homosexual están la eliminación de la construcción de una sociedad comunista, pero el Partido Comunista de Cuba (PCC) siga siendo el máximo rector de la política cubana, el reconocimiento de la propiedad privada y la importancia del mercado y la creación del cargo de Primer Ministro.

Palabras del diputado Luis Ángel Adan Roble en el debate de la reforma constitucional de Cuba:

La orientación sexual y la identidad de género son elementos constitutivos de la condición humana. Desde hace muchas décadas las ciencias médicas y las ciencias sociales han reconocido que, además de la heterosexualidad, también son legítimas las orientaciones sexuales homosexual y bisexual y que las personas que expresan estas orientaciones del deseo erótico no heterosexual sufren de exclusión social, violencia física y psicológica. Todo ello conlleva a una vulneración de los derechos humanos de estas personas, que en nuestro proyecto de Nación socialista resulta inadmisible.

Desde la despenalización de la homosexualidad en Cuba en 1997, solamente se ha legislado favorablemente hacia la no discriminación por orientación sexual en la Ley Código de Trabajo de 2013, en el contexto de una redefinición de la política del Partido expresada en sus lineamientos y en la Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista.

En cuanto a la identidad de género ha sido más difícil su comprensión por la transgresión de las normas culturales, sociales y jurídicas que reconocen a la masculinidad y a la feminidad desde los atributos biológicos que definen al sexo. Las normas jurídicas vigentes en nuestro país, no reconocen a la identidad de género como constitutiva de la identidad de la persona. Por ello estamos llamados a defenderlo en el Proyecto de Constitución que hoy se nos presenta.

Por tal motivo, un grupo numeroso de cubanas y cubanos sufren de estigma, discriminación y negación de derechos por no tener una correspondencia entre la identidad de género y el sexo asignado al nacer. El sufrimiento de estas personas comienza desde edades tempranas en sus familias y sus vidas se tornan precarias durante las etapas posteriores.

Las desventajas sociales incluyen dificultades para recibir una educación con calidad, pobre acceso a un empleo digno, problemas en la atención de salud, pobre participación política y social, proclividad a actos delictivos y mayor vulnerabilidad a contraer infecciones de transmisión sexual, entre otras.

La inclusión de la identidad de género y la orientación sexual en el artículo de igualdad del proyecto de Constitución que será sometido a referendo es congruente con los principios de nuestro socialismo enmarcados en la Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista. La implementación de políticas respaldadas en leyes concretas sería un acto de justicia y de respeto a la dignidad plena del ser humano. Desde el punto de vista ético, reconoce a la autonomía y a la libertad personal, a la identificación de grupos vulnerables para su protección y resarcimiento por limitación del disfrute de derechos, además de entender que la identidad de género masculina y femenina no se vive ni se expresa de igual manera en cada persona, ni siquiera en aquellas en que la identidad de género coincide con el sexo asignado al nacer.

La definición del matrimonio como la unión entre dos personas, propuesta realizada por Vilma Espín Guillois cuando se discutía el proyecto la Constitución de 1976, se ajusta a los Principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género. Aunque no son principios vinculantes (de obligatorio cumplimiento) ofrece un marco referencial con los que nuestro Estado y Gobierno se han comprometido a trabajar en el marco de la política internacional y doméstica.

La actualización del concepto de matrimonio como la unión entre dos personas no quita derechos a las personas heterosexuales, repito, no quita derechos a las personas heterosexuales, sino que los extiende desde el principio de equidad al disfrute del reconocimiento legal de la unión entre dos personas, independientemente de la orientación sexual o la identidad de género. La garantía de este derecho humano no privilegia a un grupo de ciudadanas y ciudadanos en detrimento de otro.

Toda persona tiene el derecho a formar una familia, con independencia de su orientación sexual o identidad de género. Existen diversas configuraciones de familias. Ninguna familia puede ser sometida a discriminación basada en la orientación sexual o identidad de género de cualquiera de sus integrantes. Dicha realidad está sustentada por múltiples investigaciones científicas nacionales e internacionales y en las experiencias jurídicas de más de quince años si nos atenemos al Derecho Comparado.

Diputadas y diputados:

Las familias cubanas resultarán fortalecidas si se actualizan las políticas normativas vigentes. En la construcción socialista que aspira nuestra Nación deben dejarse detrás los preceptos burgueses que rigen la configuración de un solo tipo de familia. Los cambios legislativos deben tener un impacto educativo y transformador de las normas culturales en relación a la constitución de las familias.

Las diputadas y diputados que apoyamos los equitativos cambios que se han incluido en el proyecto de Constitución somos conscientes de que para muchas personas de bien, algunos de estos artículos contradice sus valores morales y religiosos. Reconocemos además el derecho de las diferentes congregaciones religiosas a expresar sus posicionamientos sobre el matrimonio y la familia desde las doctrinas del Evangelio. De hecho, ninguna de las propuestas contenidas en este proyecto constitucional atentan contra las formulaciones doctrinales que cada Iglesia o congregación religiosa disponga en sus espacios y con sus practicantes.

La separación entre Iglesias y Estado y los deberes de este último como garante de derechos humanos continúan vigente. El Estado laico debe garantizar los derechos de todas y todos, sin privilegios ni en detrimento de los derechos de minorías.
La unidad nacional es un principio del proyecto de Nación de inspiración socialista y soberana. Lo sabemos por las lecciones de nuestra historia de independencia que cristalizó por la obra y pensamiento de Fidel.

La incorporación de nuevos referentes, entre los que se incluyen a grupos humanos cuyo género y sexualidad no se alinean con la heterosexualidad, redundará en una mayor unidad de la Nación. Son cientos de miles de cubanas y cubanos con lo que se tiene una deuda histórica y que como ocurre con las personas de piel negra, las mujeres heterosexuales, los campesinos, las personas religiosas y las personas discapacitadas forman parte de ese sentido de la cubanidad. Negarlos, borrarlos o silenciarlos, además de constituir una injusticia, fractura el proyecto de Nación que queremos construir.

¿Primer ministro en Cuba? Breve historia

El periódico oficial Granma ha confirmado la creación de la figura del Primer Ministro de Cuba, que dirigirá el Consejo de Ministros, máximo órgano ejecutivo y administrativo y constituye el Gobierno de la República. Hasta 1976 existió este cargo. El pasado 19 de abril el presidente saliente Raúl Castro señaló que la nueva Carta Magna incluiría esta figura, cuya principal función antes era asistir al Presidente de la República, ahora Miguel Díaz-Canel.

No obstante, se desconoce qué hará y quién será el nuevo primer ministro de Cuba. ¿Será de la vieja o la nueva guardia? El recién elegido presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel no sólo tendría que lidiar con la vigilancia de Raúl Castro desde el Partido Comunista de Cuba (PCC), sino con esta figura. Según el analista Carlos Alberto Montaner, en el diario El País, es un intento de “fragmentar la autoridad”, una “ingeniería administrativa” para crear “balances de poder” entre distintos sectores del régimen al verse agotado el modelo del poder unitario en torno a figuras históricas de liderazgo como Fidel Castro (1926-2016) o Raúl Castro, de 87 años.

Fue en la Constitución de 1940 donde se creó este cargo. Entonces el primer ministro era designado junto al resto de los integrantes del Consejo de Ministros por el Presidente de la República. El Primer Ministro y este consejo son responsables de sus actos ante cualquiera de las dos cámaras del Congreso (Cámara de Diputados y el Senado). Cualquiera de las dos cámaras podrá retirarle su confianza. Desde 1976 Cuba solo cuenta con una única cámara, la Asamblea Nacional. En la Constitución cubana de 1976 y en vigencia actualmente el Consejo de Ministros es el encargado de la administración del Estado y constituye el Gobierno. La encabeza el Presidente de la República que es a su vez el Presidente del Consejo de Ministros.

El 16 de febrero de 1959, en el Palacio Presidencial de La Habana, Fidel Castro tomó posesión como Primer Ministro del Gobierno revolucionario. Entonces era presidente provisional Manuel Urrutia Lleó, quien renunció en julio de ese mismo año. Osvaldo Dorticós Torrado ocupó el cargo de presidente de Cuba del 17 de julio de 1959 hasta el 2 de diciembre de 1976. Era un cargo decorativo porque la Ley Fundamental de 1959 concedía más poder al Primer Ministro, Fidel Castro. Dorticós se suicidó en 1983.

Fidel Castro pronuncia un discurso después de la toma de posesión del cargo de Primer Ministro en el Palacio Presidencial en La Habana, el 16 de febrero de 1959.

El 7 de febrero de 1959 entró en vigor la Ley Fundamental en Cuba que precedió a la Constitución de 1976. Aunque en la ley en sí se da más peso al Presidente que al Primer Ministro, Fidel Castro dirigió todo desde ese cargo hasta mediados de los 70. En total, Castro tuvo 49 años con el poder del país caribeño en sus manos: desde el 16 de febrero de 1959 al 24 de febrero de 2008. Esta ley transfirió las atribuciones del poder legislativo al poder ejecutivo, específicamente al Consejo de Ministros, apunta el historiador cubano Rafael Rojas en su análisis ‘La soledad constitucional del socialismo cubano’.

“El carácter ‘no delegable’ de esas atribuciones, que hacían del Consejo de Ministros un ‘órgano legislativo’, con facultades para legislar y ejecutar, por decreto, las principales medidas del gobierno revolucionario”, apunta Rojas. De acuerdo con esta ley, la iniciativa de las leyes competía al Consejo de Ministros y al Presidente, al Tribunal Supremo, al Tribunal Electoral, al Tribunal de Cuentas y a más de 10 000 ciudadanos electores. Pero, casi la totalidad vino del primero y el segundo. “La Ley Fundamental de febrero de 1959, aunque restablecía las libertades públicas de la Constitución del 40, no careció continuidades con los estatutos constitucionales de la dictadura”, agrega Rojas.

Primer Ministro de Cuba

  • Carlos Saladrigas Zayas (1940-1942)
  • Ramón Zaydín (1942-1944)
  • Anselmo Alliegro y Milá (1944)
  • Félix Lancís Sánchez (1944-1945)
  • Carlos Prío Socarrás (1945-1947)
  • Raúl López del Castillo (1947-1948)
  • Manuel Antonio de Varona (1948-1950)
  • Félix Lancís Sánchez (1959-1951)
  • Óscar Gans (1951-1952)
  • Fulgencio Batista (1952)
  • VACANTE del 4 de abril de 1952 hasta el 14 de agosto de 1954
  • Andrés Domingo y Morales del Castillo (1954-1955)
  • Jorge García Montes (1955-1957)
  • Andrés Rivero Agüero (1957-1958)
  • Emilio Núñez Portuondo (1958)
  • Gonzalo Güell (1958-1 de enero de 1959)
  • Fidel Castro Ruz (16 de febrero de 1959-1976)

A partir de 1976 se suprime la figura del primer ministro y se unifica en un único cargo:

Presidente del Consejo de Estado y de Ministros:

  • Fidel Castro Ruz (3 de diciembre de 1976-24 de febrero de 2008)
  • Raúl Castro Ruz (24 de febrero de 2008-19 de abril de 2018)
  • Miguel Díaz-Canel (19 de abril de 2018-actualidad)

España: el extremismo jamás es la respuesta

Tras los atentados terroristas en España, las manifestaciones de xenofobia y racismo se publican cada día. Twitter se ha llenado de mensajes que deberían ser denunciados. En Change.org hay una petición para actuar contra quienes no respetan el dolor de las víctimas del 17 de agosto en Las Ramblas de Barcelona y Cambrils. Pero no es tiempo de extremos, ahora hay que condenar el terrorismo, sin doble moral, ni caer en la politiquería barata.

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Las autoridades españolas reunidas durante el minuto de silencio tras los atentados en Barcelona. FOTO: ULY MARTIN

La triste realidad es que “España mantiene relaciones con Arabia Saudí, un país donde no se respetan los derechos humanos (DDHH)”. La verdad es que desde España exigen muy poco a los jeques del Golfo, mientras a Venezuela la miran con lupa. La verdad es que desde RT en Español cuestionan esta relación, cuando Rusia apoya a Siria y ha impedido acabar con otro presidente, Bashar al-Ásad, que tampoco respeta los DDHH.

La verdad es que ahora no es momento de politiquería barata, sino de condenar enérgicamente el terrorismo y a los terroristas. En las horas difíciles los extremos se tocan. La CUP, Candidatura de Unidad Política, no quería estar al lado del Rey en la manifestación de repulsa de este sábado 26 de agosto. El apoyo no es a la monarquía, es a la sociedad y al pueblo de Barcelona y Cambrils, que fueron atacados por extremistas radicales. Mireia Boya, diputada de ese partido político en el Parlament de Cataluña, ha rectificado esa decisión y asistirán, pero evitarán al Rey y a las autoridades españolas. Boya llegó a decir que “tanto el Rey como el Gobierno de España son imagen de “un imperialismo económico que ha financiado a los autores del atentado del jueves pasado”, informó El País.

Los oportunistas del partido de ultraderecha, Vox, han querido sacar tajada de un acto terrorista con argumentos xenófobos y racistas. Bajo el hashtag #QueremosunaEspañasegura, han dejado bien claro que no saben diferenciar entre musulmanes y radicales. Que haya ideas que coqueteen con el nacionalismo, cuestionen a una persona por su piel, religión, ideología e incluso hasta por sus preferencias sexuales, es para denunciar en redes sociales por “incitar al odio”.

No queremos extremismos de ningún tipo. No es tiempo de extremos que provoquen una sociedad menos integrada y abierta a los inmigrantes. España nunca llegará a tal punto de cerrar puertas porque sus abuelos y nietos han sido y son emigrantes. Incluso, aunque el Gobierno español haya incumplido su compromiso con Europa de recibir refugiados sirios.

Aunque algunos se empeñen en construir muros y no tender puentes, los españoles y quienes vivimos por esta tierra, no permitiremos un país que cierre fronteras por el acto repudiable de “unos seres”, que no entienden la única verdad: nos une es el amor y no el odio. Hay que estar unidos ante el terrorismo.