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#Cuba, Internet y el miedo

Hasta hace unas semanas las pequeñas muestras de periodismo independiente en Cuba, no afiliados a la reconocida mundialmente disidencia cubana, sino alejadas de posturas progubernamentales o en contra del socialismo cubano, algo así como un término medio entre tanta polarización durante los más de 60 años de guerra -¿real, psicológica?- contra Estados Unidos, daban esperanza a quienes desde lejos, seguimos con parte de nuestro corazón en Cuba, por nuestros familiares y amigos, por nuestra tierra.

cuba, internet y el miedo

El 17 de diciembre de 2014 parecía estarse concretando en muestras reales de libertad e independencia de la prensa oficial cubana con medios independientes como OnCuba, El Estornudo, Periodismo de Barrio, Cuba Posible y por supuesto los blogs de más de un cubano -periodista o no- donde se veía otra realidad, una no expresada en Granma o Juventud Rebelde. Pero, de repente todo parece un espejismo y desde distintas instancias del gobierno cubano caen nuevamente en la necesidad de denunciar, censurar y cerrar espacios digitales, periodistas y opiniones contrarias al discurso dominante que se impone en Cuba. En julio de este año prohibían a los periodistas que trabajaban en medios oficiales, colaborar en los nuevos medios independientes, pero este agosto está siendo caliente y no precisamente por el termómetro.

Algunos en la Mayor de las Antillas, no saben el daño y la mala imagen que transmiten del gobierno cayendo nuevamente en “actitudes conspiranoicas” ante cualquier paso o evento convocado por los Estados Unidos, ante cualquier palabra sobre Cuba escrita en Internet que no sea revisada antes por el Consejo de Ministros y pase por la rueda gubernamental. No acaban de entender que Internet, la llamada “red de redes” como aún le llaman allá, tiene espacio para todos y el pueblo cubano tiene derecho a decidir qué creerse y qué no, tanto de la prensa oficial cubana, como de la llamada prensa independiente.

Todavía recuerdo como en Cuba funciona mucho mejor el boca a boca que el periodismo oficial para saber lo que de verdad interesaba a la gente de a pie. Mientras en la TV se “sobre cumplía el plan de papa”, los cubanos y las cubanas solo nos creíamos la noticia cuando nos enterábamos que la papa estaba en el agromercado. Y eso por no contar la de historias de machetazos y muertes, que sólo se saben en Cuba vía Radio Bemba, como se conoce en la calle al chisme.

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Muestra de una polémica en una noticia de Cubadebate

La constante petición de Raúl Castro de que la prensa oficial critique lo mal hecho en Cuba se queda solo en sus propias declaraciones y algún que otro vago intento de periodismo crítico a la mala elaboración del pan u algo más, poco útil y banal, solo visible en televisiones locales como Canal Habana. El resto de los medios nacionales en Cuba a su línea de siempre, sin meterse de verdad en el meollo de un país que pide a gritos debates, pero no encuentra eco en la prensa oficial, la prensa del Partido Comunista de Cuba (PCC), del partido único. Por eso opciones libres como el paquete semanal se llenan de medios no alineados al PCC y que en Internet se pueden consultar libremente.

Por si no lo sabe ya a estas alturas, Cuba es uno de los países de América Latina con menor penetración de Internet. Desde el año pasado puntos Wi-Fi con precios privativos -2 CUC la hora, algo así como 2 euros o dólares– para las pocas personas que reciben dinero de familiares en el extranjero, o tienen negocios exitosos en la isla, van cambiando el panorama, pero no es suficiente. En 2008 el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, propuso implementar Internet en el archipiélago cubano, pero entonces se vio como una “injerencia yankee”. Hace poco a parte del gobierno de Washington, una multinacional, Google, también hizo la proposición a la isla y sendas publicaciones se cuestionaron las intenciones de uno de los reyes de Internet y llegaron a la conclusión de que era mejor el modelo chino. Sí, es mejor el modelo de uno de los países con más censura en el mundo, una censura que hace pequeña a la Muralla china para mantener a su pueblo a raya y alienado.

En Internet caben todos, en un Internet libre todas las voces tienen su sitio y es el internauta, el ciudadano, quien debe tener el derecho a creer una cosa u otra. Pero en Cuba no lo creen así, por eso desde la semana pasada a la separación del periodista José Ramírez Pantoja de su puesto en Radio Holguín por publicar en su blog personal, Verdad de Cuba, unas declaraciones de la subdirectora del periódico Granma, Karina Marrón; a la petición de la vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Aida Hexia de expulsar de Cuba al periodista uruguayo Fernando Ravsberg por todo lo que publica en su blog Cartas desde Cuba; se une ahora la publicación en Cubadebate de una supuesta financiación de una reunión en Miami de un evento donde se reunirán periodistas independientes y disidentes para hablar de Cuba. Y mi cuestión ante esto es ¿y si es así, qué pasa?

¿Acaso Obama no dejó claro en su visita a Cuba, en marzo de 2016, que Estados Unidos seguiría exigiendo para Cuba democracia, derechos humanos y libertad de expresión?  ¿Acaso entonces Raúl Castro no dijo que Cuba seguiría con su socialismo? Si todo estaba tan claro, ¿por qué vienen ahora a sorprenderse ante tal financiación?

Lo que huele peor, no es que Estados Unidos siga en las suyas y Cuba a su ritmo, lo peor es que metan en el mismo saco a medios independientes y que se han ganado a golpe de trabajo bien hecho, la credibilidad pérdida por la prensa oficial cubana, con otros de corte claramente anticastristas. Pero vuelvo a preguntarme, tras tantos años oyendo aquello del “pueblo más culto del mundo”: ¿los cubanos son incapaces de discernir por si mismos ante uno y otro medio? ¿Quién les ha dado a un grupo de cubanos, disque periodistas, la batuta para decir esto es bueno y aquello no? ¿Tanto les molestas ver debate real saliendo desde webs, blogs y medios no oficiales?

Si no saben reconocer lo que de verdad necesita el pueblo cubano, si las alternativas al Noticiero Nacional de Televisión, Granma y Juventud Rebelde -en muchos casos con el mismo talento que había en esos mismos medios- es más seguido por los lectores dentro y fuera de la isla interesados en Cuba, el debate no se puede cortar de una tajada como pretenden ahora y seguir en su Edén mental, sin salirse de esa bola de cristal de “en Cuba todo bien; en el mundo, todo mal”. Aquello de “somos felices aquí”, queda muy bien en carteles, pero no se sustenta. Por eso las crisis migratorias en América Central con cubanos involucrados no cesan y Cuba se desangra con la partida de su juventud, cansada de muchas otras cosas, pero entre ellas, de su prensa.

El camino no va por censurar, el camino parecía -después del 17D de 2014- ir por la confluencia de cubanos dentro y fuera para hacer una mejor Cuba. Qué pena que algunos allá dentro, sigan dando los mismos pasos y palos en falso, una gran pena.

NOTA: Para quien quiera conocer más de los nuevos espacios del periodismo cubano recientemente el diario español El Mundo publicó un acercamiento a estos jóvenes en su revista Papel: Ser periodista en la nueva Cuba. En marzo de este mismo año, el periódico El País, también de España, había publicado con motivo de la visita de Obama a la Mayor de las Antillas: Brotes de periodismo cubano. Así mismo en el blog Periodismo en América del Centro Knight está disponible un informe especial sobre el nuevo periodismo cubano, con muchos más espacios que los aquí citados.

¿Y ahora qué?

Esta semana tengo el último gesto -espero- para obtener mi título de graduado en Periodismo, no licenciado, no han sido 5 años, fueron 4 en Sevilla que seguirán siendo muchos más o eso espero. Pero a las puertas de ser graduado, no puedo dejar de preguntarme: ¿después de esto qué?

Soy de los que prefieren dejar el tiempo correr y no aventurarse al qué pasará, por aquello de que “cada cosa en su justo momento”, o como se dice en mi tierra: ” yerba que está pa’ti no hay chivo que te la quite”. No obstante, si no aspiramos, soñamos y nos ilusionamos con el futuro poco va a llegarnos y mucho menos, cuando la opción más fácil es tirarse en el sofá entregado a una serie o vivir nuestra vida a través de Facebook, a través de los demás.

En este blog llevo meses sin publicar y debo de ser franco, porque para eso está y si no es aquí ¿Dónde? No tengo la verdad de nada, nunca me he creído conocedor de todo y siempre he dejado claro que esta es mi opinión y como tal, puede ir evolucionando día tras día, año tras años. Solo hay que mirar mis primeras publicaciones, allá en Cuba y se verá que poco tienen que ver con manera de ver el mundo hoy. La vida nos va dando visión, muchas visiones y quien permanezca en su cuadrado para siempre, no sabe cuánto se pierde del otro lado.

No he escrito por miedo, por temor a ofender, a limitar a quienes más quiero y que aún siguen “resolviendo cada día”. No soy abanderado de nada, ni de nadie, simplemente me gusta argumentar lo que digo, analizar sucesos desde mis limitadas herramientas y llegar a alguna conclusión. Criticar por criticar puede ser muy fácil, sobre todo por quienes se crean sabelotodos. De endiosados está lleno el mundo y si algo se me ha quedado de los años de estudios de Filosofía es que “sólo sé que no sé nada”.

De momento muchos de mis compañeros, y yo por supuesto, estamos con la incógnita de si ahora encontraremos trabajo. ¿Han servido para algo estos cuatro años? ¿Los habré aprovechado bien? ¿Máster, qué Máster “bueno, bonito y barato” para abrirnos paso? Y así podría seguir con un largo listado de preguntas que nos han estado invadiendo todo este último año de carrera, y miren que a veces me paso en tomarme las cosas con calma, pero las dudas están, más aún para quienes nos apasionan el periodismo, el buen periodismo, tan poco abundante.

Por ahora toca esperar de lo bueno lo mejor, aunque suene a frase manida. Si algo extraordinario nos ha dado Internet es la posibilidad de expresarnos libremente, aunque muchos se empeñen en cercenar la libertad en la red, más aún cuando va en contra de sus intereses.

Por mi parte, espero seguir estudiando, ojalá aparezca algo por el camino y me de la posibilidad de trabajar en y desde mi vocación por el periodismo. Ojalá muchas otras cosas. ¿Cuáles? Ya veremos, nos vemos desde aquí entre opiniones, incertidumbres e imágenes, mi segundo refugio.

TFG impreso: La construcción del antihéroe. La imagen de @ahorapodemos en @el_pais y @elmundoes

Último paso para acceder al título de graduado en Periodismo

Las sombras del Periodismo

En el nuevo escenario de los medios de comunicación, en este mundo hiperconectado donde todo influye todo y a todos, los periodistas y el periodismo nos vemos limitados por seis P, definidas por el profesor, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, Ramón Reig: P de propietario de los medios, P de publicidad, P de producción de la noticia, P de público, P de política y hasta por la propia P del periodismo
La connivencia de los medios y los periodistas con otras muchas empresas, ajenas al periodismo en sí o a la comunicación, pero que por intereses comerciales y diversificación del capital han invertido en empresas periodísticas, ha ampliado la censura y la autocensura en los periodistas que callan para mantener contentos a quienes en definitiva les pagan el pan del mes. 

Los propietarios de los medios ya no solo tienen compromiso con la verdad, sino otros muchos intereses: económicos, políticos… que trascienden al mismo medio, incluso en el accionariado de periódicos, radios y televisiones, hay bancos y otras entidades que velan por mantener intachable su reputación. Si no están presentes de manera directa, se aseguran el beneplácito del medio y los periodistas a través de la publicidad, no por gusto las principales empresas, los partidos políticos y hasta la administración pública invierte gran cantidad de dinero en campañas publicitarias. 

Ante este panorama los periodistas se quedan con poco margen para investigar a fondo y sacar a la luz pública “lo que otros quieren mantener oculto”, aunque sí tienen todo el poder para divulgar las bonanzas de quienes los patrocinan o están detrás de los medios. La producción de noticias por tanto se queda al servicio de quienes mantienen a los medios, que en la mayoría de las ocasiones se mantienen al margen de la verdad y solo se dedican a dar voz a las notas de prensa de los gabinetes de los partidos políticos, instituciones y empresas, incluso hasta las declaraciones en las redes sociales, saltándose a la ligera la máxima periodística de contrastar todas las informaciones antes de ser publicadas. 
Los periodistas, atados de pies y manos en estos medios, solo se dedican a hacer aquello que le orientan sus jefes y no se atreven a decir toda la verdad con tal de no acabar con su estatus quo y engrosar las listas del paro. Los más arriesgados se desentienden de todas estas ataduras y se aventuran gracias a Internet en nuevas apuestas por la verdad para un público ávido de la misma y con la suficiente capacidad crítica para discernir sobre la realidad. 
Lamentablemente, el lector promedio de los medios tradicionales se ha convertido en un receptor acrítico, que no analiza aquello que recibe, solo se conforma con lo expuesto por su diario de cabecera para mantener su mundo como se lo imagina. Algunos medios han matado la capacidad de pensar de su público, que se queda solo en lo dicho palabra por palabra, pero no es capaz de ir más allá. En esta época donde hay una sobreproducción de noticias, los usuarios están saturados ante tanta avalancha de sucesos y terminan por refugiarse en su cortijo. “¿Para qué buscarle la quinta pata a la mesa?”, pensarán muchos.
NOTA: Apuntes de la clase de Estructura y Políticas de la Comunicación por Ramón Reig en la FCOM de la Universidad de Sevilla. 

Frases de periodismo vía Instagram.

En mi cuenta personal a cada rato publico algunas frase sobre el buen hacer periodismo, y como lo bueno siempre que se repite sabe mejor, aquí les dejo algunas de las más recientes. Gracias a aplicaciones móviles como Textgram o Notography, la cual uso más ahora por sus grandes diseños, plasmo en fotos un poco de lo tanto que se dice sobre el periodismo.

David Simon, Juan Zafra, Ignacio Ramonet, Olga Dragnic, Rosa Miriam Elizalde, Pepa Bueno y Javier Darío Restrepo son los periodistas que cito en esta ocasión. De muy variadas procedencia como se puede palpar con el periodista y creador de The Wire, David Simon, el periodista español Antonio Rubio o la cubana Rosa Miriam Elizalde, editora del sitio Cubadebate. Y por supuesto nombres propios del periodismo como la venezolana Olga Dragnic, cuyos artículos fueron de lectura obligatoria para la asignatura Periodismo cultural, ciertamente el que más me ayudó, el francés Ignacio Ramonet y el colombiano Javier Darío Restrepo.  

   El #periodismo evita la estupidez, aunque a veces la favorezca #cronistadesutiempo

“La redacción no solo promueve el buen periodismo, por medio de editores experimentados que pueden enfocar tu trabajo mejor de lo que haría un solo individuo, sino que también impide que alguien publique algo estúpido o malo”
David Simon

sobre el #periodismo en épocas de transparencia #cronistadesutiempo

“El periodismo y los periodistas precisan de nuevas habilidades para desempeñar la labor social que se precisa en un entorno digital, móvil, en una sociedad transparente y participativa. Al mismo tiempo se requiere recuperar algunos elementos que siempre han caracterizado al periodismo como la vocación de servicio a la ciudadanía, el trabajo en equipo y el espíritu crítico frente a los poderes”.
Juan Zafra

en contra del cuarto poder, un necesario quinto poder, que alguna vez fue el primero http://www.albertoyoan.com/2013/10/el-quinto-poder-manchado.html

“Ese cuarto poder era, en definitiva, gracias al sentido cívico de los medios de comunicación y al coraje de valientes periodistas, aquel del que disponían los ciudadanos para criticar, rechazar, enfrentar, democráticamente, decisiones ilegales que pudieran ser inicuas, injustas e incluso criminales contra personas inocentes. Era, como se ha dicho a menudo, la voz de los sin-voz”.
Ignacio Ramonet

sobre el #periodismo cultural, tan maltratado, habla la periodista Olga Dragnic

“Los acontecimientos culturales, como todos los fenómenos y procesos de cierta complejidad, requieren de un tratamiento superior al simple registro de los hechos. El lector precisa de orientación, no solo valorativa, sino también de un enfoque que sitúe cada hecho cultural en el contexto del cual forma parte”.
Olga Dragnic

Rosa Miriam Elizalde en la presentación del libro “Por todo espacio, por este tiempo”, de Mónica Rivero y Alejandro Ramírez. http://www.cubadebate.cu/opinion/2014/08/01/pas-de-quatre-cuba-silvio-monica-y-alejandro/

“El Periodismo tiene sentido si se vincula a una concreta reivindicación del mundo real y a las angustias y a las esperanzas de los más humildes…”
Rosa Miriam Elizalde

hay tanta banalidad en el periodismo #cronistadesutiempo

“Los lectores no están dispuestos a pagar por la banalidad, las tertulias y los sucesos. No interesa el periodismo político declarativo. Hay que escribir buenas historias, lo que podemos resumir en tres puntos: tiempo, seriedad y profundidad”.
Antonio Rubio.

lecciones de periodismo de Javier Darío Restrepo @cdperiodismo http://www.clasesdeperiodismo.com/2014/10/30/6-lecciones-sobre-periodismo-del-maestro-javier-dario-restrepo/

“Sólo puedo decir que hay una clase de periodismo del cual se puede sentir orgulloso: independiente, profundo, servidor del bien común, bien escrito y apasionado por la verdad”.
Javier Darío Restrepo

Estas y otras frases de periodismo, están disponibles en el álbum del mismo nombre en mi cuenta de Flickr, y con el hastag #cronistadesutiempo en Instagram.  

Pepa Bueno: al periodismo nos queda el cómo y el por qué.

“Toda esta tecnología puesta al servicio de la comunicación, nos ha hecho perder la exclusividad del qué, del dónde y del cuándo. Esta era una exclusividad de los periodistas, nosotros preparábamos el boletín para salir a la hora en punto y decir la noticia de que había muerto Isidoro Álvarez. Para cuando salga un boletín en la radio o un informativo en televisión, cualquiera de ustedes ya saben que ha muerto Isidoro Álvarez, dónde ha muerto y a qué hora. Lo saben perfectamente, porque les ha llegado por mil canales, de manera que hemos perdido tres exclusividades muy importantes: qué, dónde y cuándo, pero conservamos dos exclusividades fundamentales que son el cómo y el por qué, eso sigue siendo patrimonio exclusivo de los periodistas”. 
Así ha querido la periodista Pepa Bueno inspirar a los jóvenes periodistas y a quienes hacen periodismo, para incrementar la formación de unos y otros, y contribuir a la necesidad urgente que tiene la sociedad de interpretar, e interpretar bien, el gran cúmulo de información disponible. En la inauguración de los cursos de verano 2014 de la Universidad Internacional de Andalucía, en su sede de Sevilla, la conductora de Hoy por Hoy en la cadena Ser, recalcó el importante papel de todos en la elaboración de la información, pese a los grandes problemas de los medios de comunicación. 
“…estamos ante la siguiente paradoja, ¿quiénes en una redacción responden al cómo y al por qué pasa un acontecimiento? ¿Los muy jóvenes? Los periodistas muy jóvenes que llegan sin prejuicios, y que son probablemente los que están más dotados para interpretar por dónde circula el aire de la sociedad, o los mayores que tienen sabiduría y libertad. Bueno, pues los estamos sacando a los dos de la redacción. A unos los hemos sacado por arriba, por los expedientes de regulación de empleo y a los otros no les estamos dejando entrar. De manera que las redacciones -groso modo, no todas- se están quedando con el segmento de edad más hipotecado en todos los términos, más hipotecados en términos afectivos, es cuando se forman las parejas y se tienen los hijos, más hipotecados en tiempo para dedicar al periodismo… Solo describo una realidad, los segmentos de edad que más podrían dar a los medios su valor añadido, que es explicar a los ciudadanos el cómo y el por qué pasan las cosas, los hemos expulsado de la redacción”. 
Las redacciones para funcionar tienen que estar nutridas de todas las generaciones –continuó Pepa Bueno-, del que llega sin prejuicios y se come el mundo, recién salido de la universidad, y que además es el que está en sintonía con la sociedad de su tiempo; el que tiene ese segmento de edad de estar en la redacción, tranquilito, interpretando toda la información que llega y el que tiene sabiduría y libertad más allá de que tenga 50, 55, 60 años para interpretar el mundo en que vivimos. Esta es una de nuestras crisis más graves que aquello que nos demanda la sociedad, que es el valor añadido en la sociedad de la información y el conocimiento, nos estamos quedando sin herramientas en las redacciones para atender esa demanda de la sociedad”. 
En este sentido la periodista extremeña enfatizó que ya saldremos de esa doble crisis que aqueja a los medios de comunicación: la crisis económica que padecemos todos y la interna en las empresas de información. Entonces será cuando “les abriremos las puertas a los jóvenes para que puedan trabajar con dignidad en los medios y aportar su conocimiento, su conexión con la realidad y su falta de prejuicios”. Y por supuesto no expulsar más a quienes tienen más edad. A quienes confunden estar informados con tener sabiduría y conocimiento, Pepa Bueno aclaró qué no es lo mismo. “Tú puedes estar muy informado, saber lo último que ha ocurrido, y ser incapaz de interpretar el mundo en el que vives y ser incapaz de actuar, y eso es el conocimiento”
“El periodismo en la era digital si quiere sobrevivir, tiene que añadir ese plus a la información, ayudar a interpretar el mundo, ayudar a poner luz en ese río, en ese caudal de información, lleno siempre de cosas que no siempre nos sirven y que a veces hacen lo contrario, nos ocultan la realidad. El exceso de datos, el exceso de estadística, impide que sepamos ya qué es lo relevante de verdad para nuestras vidas y por dónde viene el futuro. El periodismo seguirá ahí, la necesidad de información plural, rigurosa y veraz en las sociedades democráticas para ser democráticas, seguirá ahí”. 
CONTAR A LA GENTE LO QUE LE PASA A LA GENTE 
En su análisis sobre el papel del periodismo en la sociedad del conocimiento, Pepa Bueno citó al maestro de periodistas Eugenio Scalfari: 
Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente… con responsabilidad. 
“Contar primero algo, sigue siendo parte de este negocio: ser el primero en contarlo. Pero, contarlo bien es un objetivo superior, a pesar de todas las facilidades que tenemos en este momento para ser los primeros en contarlo. Cada medio desde su especificidad –aclara la periodista- la tele convertida en el púlpito moderno, el periódico –tanto el digital como el de papel- con virtud y en la intimidad, y la radio con la cercanía y la verdad, y la inmediatez que comparte con Internet, y la capacidad de interlocución con quien está del otro lado”. 
A nadie se le escapa el hecho de que hoy gracias a Internet y las distintas herramientas digitales, “cualquiera puede contar cualquier cosa, cualquiera es periodista”, dijo Pepa Bueno. No obstante, remarcó “si es periodismo lo tiene que hacer un periodista. Un artículo de doble página en un periódico de papel, un artículo en un periódico digital, un minuto en la radio, un minuto en televisión o un titular que te llega por SMS a tu móvil o en Whatsapp, si es periodismo, lo tiene que hacer un periodista. El formato y la extensión no te eximen de aplicar a esa información el rigor periodístico”. 
Sea cual sea el dato, ya sea un fenómeno viral en la web, unas simples cifras o cualquier otra cosa, “hay que someterlas al método periodístico. No se puede subir a la red cualquier cosa sin haberla contrastado”. Así mismo, Pepa Bueno insistió en que: 
El periodismo es necesario porque sigue siendo básicamente el contrapeso del poder, todo lo demás es verdad, pero somos el contrapeso al poder. Esta es una de las esencias de nuestro trabajo, la que nos pone en una situación tensa con quien manda porque de lo contrario uno de los dos no ha cumplido su trabajo, porque perseguimos objetivos diferentes y por tanto es una relación tensa… Hacer periodismo es una tarea mucho más compleja y mucho más cotidiana que los grandes titulares ocasionales”.

La prensa de España durante el régimen de Franco (V)

La ley de Prensa fue la medida liberalizadora política más trascendente durante la década de los sesenta, supuso para la sociedad española de cara a un progresivo conocimiento de los asuntos públicos por parte de la población y de vehiculación de opiniones políticas divergentes que iban a constituir en el futuro un nada desdeñable ingrediente en el tránsito hacia un sistema político pluralista (Terrón, 1981, p. 165). 

Así define Javier Terrón Montero esta ley de 1966 que también fue una manera de demostrar a la Comunidad Económica Europea que España era un país “democrático” digno de entrar a esta asociación. En este sentido Ignacio Fernández de Castro (1968) señala que la “tensión entre el deseo de ser europeo en materia de información y la realidad que obliga al régimen franquista a seguir manteniendo la represión es característica de este período de libertad vigilada” (p. 327).
En su artículo 1º la nueva Ley de Prensa reconocía la libertad de expresión por medio de impresos, pero inmediatamente encuentra sus límites en el artículo 2º: 

El respeto a la verdad y la moral; el acatamiento a la ley de principios del movimiento nacional y demás leyes fundamentales; las exigencias de la defensa nacional, de la seguridad del Estado y del mantenimiento del orden público interior y la paz exterior; el debido respeto a las instituciones y a las personas en la crítica de la acción política y administrativa; y la salvaguardia de la intimidad y del honor personal y familiar. 

En el artículo 3º se establece en cambio “la prohibición de la censura previa y de la consulta obligatoria, salvo en los estados de excepción y de guerra expresamente previstos en las leyes” (Terrón, 1981, p. 192). La función de la Administración se regula en el artículo 5º para “garantizar el ejercicio de las libertades y derechos regulados en la Ley” (Terrón, 1981, p. 192) y perseguir el “establecimiento de monopolios u otros medios tendentes a deformar la opinión pública” (Terrón, 1981, p. 192). 
En el artículo 63 regulan los “tres tipo de responsabilidades: la penal, la civil y la administrativa” (Terrón, 1981, p. 193) según la infracción que cometa el medio, incluso en el artículo 65 extienden la condena a todos los eslabones de la empresa periodística, editora, impresora, importadora o distribuidora. Mientras en “los artículos 67 y 68 dividen las infracciones en muy graves, graves y leves, a las que corresponden sanciones clasificadas de la misma manera” (Terrón, 1981, p. 193). 
Cerrado en 1971, pueden acceder a algunos
números del diario Madrid en PDF y a la fototeca

La libertad de empresa también quedaba regulada en esta ley, así el artículo 16 era para las empresas periodísticas, el 44 para las agencias informativas y el 50 para las editoriales. No obstante, el dominio de la agencia EFE, vinculada al Ministerio de Información, de todas las informaciones extranjeras en el ámbito nacional, imponía en el artículo 44 muchas limitaciones a las nuevas agencias. 

La libre designación del director se regula en el artículo 40, mientras que en el artículo 34 hace del director el eje de la orientación y determinación del contenido del periódico y en el artículo 37 se le otorga el derecho de veto sobre los contenidos de todos los originales. Eso sí, en el artículo 39 se concentra en el director la responsabilidad de cuantas infracciones cometa el medio, “independientemente de las que puedan recaer en otras personas” (Terrón, 1981, p. 197). 
Las libertades otorgadas por la nueva ley, no sólo tuvieron sus límites en el artículo 2º de la misma sino en la necesaria inscripción de los profesionales de la información en el Registro del Ministerio para la obtención del correspondiente carnet de periodista, y la creación del Jurado de Ética Profesional que podía aplicar sanciones desde “la amonestación privada hasta la inhabilitación definitiva para el ejercicio de la profesión”. En este mismo sentido, un anexo bajo el título Principios Generales de la profesión periodística, recogía estas ideas sobre el periodismo: 

Servicio a la verdad, el respeto a la justicia y a la rectitud de intención. La función del periodista debe ser informar, formar y servir a la opinión nacional. Los periodistas deben evitar toda presentación o tratamiento de la noticia que pueda suponer apología o valoración sensacionalista de hechos o de formas de vida que sean delictivos o atenten a la moral y las buenas costumbres (Anexo al Decreto 744/1967 de 13 de abril). 

A partir de la aprobación de esta ley, un gran número de revistas y publicaciones “con la finalidad de aglutinar y dar voz a un tendencia ideológica concreta o servir de cauce de expresión a problemas específicos de cualquier colectivo social o grupos de interés”, vieron la luz en España, mayormente en Madrid y Barcelona. Durante un primer período la ley se llevó a rajatabla, pero con la salida de Manuel Fraga Iribarne del Ministerio y la irrupción de un nuevo gobierno, más tecnócrata, las sanciones se suavizaron. De hecho las sanciones aumentaban según el nivel de conflictividad social, que llegó a puntos extremos en 1967 en el País Vasco con la implantación del estado de excepción en dicho territorio y luego en 1969 a todo el territorio nacional. 
La prensa española dará voz a los conflictos en la universidad, las reivindicaciones obreras, los problemas regionales y la falta de cauces de representación política, las corrupciones políticas y económicas, e incluso temas relativos a la sexualidad, lo cual le costará en muchos casos cuantiosas sanciones económicas. El autor destaca que “ningún periódico de lo que podríamos denominar históricos: Ya, ABC, Arriba, Pueblo, La Vanguardia, resulta durante todo el período sancionado” (Terrón, 1981, p. 210). Sin embargo, son “las publicaciones dependientes de organizaciones católicas de base sobre las que recaen mayor número de sanciones” (Terrón, 1981, p. 211). En 1968 a las limitaciones previas se le unía la Ley de Secretos Oficiales por la que “se establecían las calificaciones de secreto y reservado a las materias cuyo conocimiento quedaba limitado a las personas debidamente facultadas para ello por la propia ley” (Terrón, 1981, p. 211). 
Si bien en 1967 y 1968 hay un descenso de las sanciones a las publicaciones, el cierre definitivo del diario Madrid en noviembre de 1971 aclara que los mecanismos de represión del régimen, ya por entonces abierto hasta donde el aperturismo económico lo permitía, seguían presentes. “Los periódicos comenzaron a desarrollar una labor moderadamente crítica y las revistas se convirtieron en muchas ocasiones en portavoces de opciones políticas e ideológicas distintas y a veces contrarias a las oficiales” (Terrón, 1981, p. 217). El camino para el cambio comenzaba a verse más claramente en España.

Si quiere completar parte de la Historia de la prensa en España, les recomiendo el siguiente video de Tesauro:

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REFERENCIAS: 
-Fernández de Castro, Ignacio: “De las Cortes de Cádiz al Plan de Desarrollo. 1808-1966”. Edit. Ruedo Ibérico, París, 1968..
-Terrón Montero, Javier: “La prensa de España durante el régimen de Franco: un intento de análisis político”, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid, 1981.

NOTA: Esta reseña sobre el libro La prensa en España durante el régimen de Franco: un intento de análisis político de Javier Terrón Montero, es parte de una actividad extracurricular para la asignatura Historia del Periodismo Español. Espero que como a mí, los ayude a entender parte de ese período gris de la historia de este país. Pueden comprar el libro en la librería del Centro de Investigaciones Sociológicas.

La prensa de España durante el régimen de Franco (IV)

A la necesaria reestructuración de la ideología franquista después de la Segunda Guerra Mundial, siguió otra en el plano económico que buscaba superar los años de autoabastecimiento y puertas cerradas en España, que llevo a una “escasez tanto en la capacidad adquisitiva de la mayor parte de la población como del mismo mercado de bienes” (Terrón, 1981, p. 85). Fue un “reconocimiento implícito de la virtualidad del sistema capitalista”, afirma Javier Terrón, porque para aumentar la producción nacional el Estado abandonó el sistema autárquico y puso en funcionamiento los mecanismos de mercado libre en el interior con la disminución de los controles administrativos, y aumentó las relaciones internacionales porque necesitaba inversiones y adquirir bienes.
Imagen tomada de todocolección.net

Fue una etapa privilegiada para el régimen pues la Guerra Fría acercaba posturas con Estados Unidos, de quienes obtuvo apoyo económico y diplomático a partir de 1950, que fue ampliado con los acuerdos de cooperación hispano-norteamericano en septiembre de 1953. También en el mismo año, firmó con la Santa Sede un Concordato por el cual reglaban las relaciones entre Iglesia y Estado. Pese a que “la Iglesia coincidía con el Estado en casi todas las ideas de totalitarismo”, el Concilio Vaticano II produce una profunda transformación en la institución, a la cual van a ingresar muchos hombres impulsados por vocación, pero también por la autonomía e independencia del sistema eclesial, que lo convierten en una “plataforma de actuación sindical y política” (Terrón, 1981, p. 91).

Con la llegada de Gabriel Arias-Salgado al recién creado Ministerio de Información y Turismo, comienza aplicarse la llamada “Teología de la Información”.
El pensamiento tradicional católico, el fundamento del derecho natural, la oposición tanto al marxismo como al liberalismo y la indisoluble unidad entre lo cristiano y lo español, que son los componentes más sobresalientes del nacional-catolicismo, enmarcan el desarrollo de esta doctrina de la información (Terrón, 1981, p. 94). 
El Estado seguirá siendo una institución necesaria para equilibrar la libertad y la obediencia, a la vez que nunca estará en contra de la sociedad civil, ni impondrá la autoridad, supuestamente. Para el nuevo ministro la información es ante todo una actividad social de importancia creciente. Las nuevas ideas de libertad en España, no iban a ir en contra del necesario papel del Estado y el hecho de que los deberes son primeros que el derecho. Si bien la prensa pasaría a estar en igualdad de condiciones con el gobierno para transmitir las ideas, eso no significaba que pudieran hablar de cuánto quisieran.
“La libertad de divulgación está condicionada por el servicio y a la verdad. Toda la libertad para la verdad, ninguna para el error” (Arias-Salgado, 12-12-1954, p. 56) diría el nuevo ministro en una ocasión. Con estas ideas, Arias-Salgado impulsó una nueva Ley de Prensa para sustituir la de 1938, no obstante, fueron otros quienes llevaron adelante esa tarea.
Junto a las medidas aperturistas del Estado, sucedieron otras en el plano ideológico que buscaban preservar el poderío ideológico del régimen: “la autorización expresa del Estado para publicar un periódico, el control sobre la tirada de los existentes, la prohibición a los extranjeros de ejercer el periodismo en España, la exclusión del capital extranjero en las empresas periodísticas” (Terrón, 1981, p 100). Pocas fueron las medidas que acabaron en los años cincuenta con los mecanismos de represión de la prensa, de hecho en su mayoría estuvieron enfocadas al incremento de la publicidad en las publicaciones, se agregó el derecho de rectificación y la creación del Tribunal de Honor periodístico, pero poco más.
Para Arias-Salgado, cuyo legado se mantuvo casi hasta los últimos días del régimen, la prensa es una institución nacional y un servicio público cuya finalidad era el bien común. Al respecto diría en una ocasión:
Entre prensa incontrolada y libre teóricamente y prensa estatificada, prefabricada, sujeta a un dirigismo férreo, la fórmula española es de prensa orientada. Prensa no órgano del Estado ni instrumento de grupos, sino prensa órgano de los intereses de la sociedad. Las ideas son precisamente las raíces que generan las acciones delictivas y han de ser reprimidas antes de que se produzcan ya que, una vez ocasionado el daño no es posible repararlo a posteriori (Arias-Salgado, 12-12-1954, p. 131-132). 
El ministro mantenía la censura previa y el sistema de consignas, así como prefiere no hablar de opinión pública, sino de opinión nacional u opinión orgánica, unidas por la idea de servicio, porque “es la resonancia de los hechos reflejados por la parte del pueblo dotado de conciencia, de responsabilidad y de vinculación al bien común” (Arias-Salgado, 12-12-1954, p. 81).
La revista Ecclesia aún se publica en España

Las voces disidentes desde la misma Iglesia, son las que despejarán el camino para la creación de la nueva Ley de Prensa e Imprenta en 1966, si bien los dogmas seguían siendo un tanto arcaicos como considerar que todos los medios eran de Dios, el concepto de veracidad ya no solo se circunscribía a la Verdad, sino que impulsaban el buen hacer del periodismo, el deber de los periodistas con la sociedad y evitar los escándalos o las tentaciones del mal: “el lucro, la imprevisión y el endiosamiento” (Terrón, 1981, p. 121).

La Iglesia consideraba que la nueva Ley debía cumplir los derechos del Estado, pero este solo podía regular las medios, no absorberlos, salvo en situaciones excepcionales. Retomando el artículo 12 del Fuero de los Españoles, “todos los españoles pueden expresar libremente sus ideas siempre que no atenten a los principios fundamentales del Estado”, la censura previa también debería ser utilizada en casos excepcionales. En uno de los números de la revista Ecclessia se dirían ideas como lo siguiente:
Una cosa es la censura y otras las llamadas consignas mediante las que se obligue a los periódicos a presentar como propia la opinión de los gobernantes. Cuanto más fuerte sea un Estado, más obligado estará a que su poder no tapone los órganos legítimos de la opinión. A mayor normalidad de un país, ha de admitirse más diálogo público, so pena de hacer del arbitrio norma permanente de la vida ciudadana (Ecclessia, num. 704, 8-1-1955, p. 3).
La llegada de Manuel Fraga Iribarne como Ministro de Información y Turismo en 1962 no supone una ruptura con las ideas de Arias-Salgado, quien desde 1959 había creado una Comisión especial consultiva, asesora y de estudio para aglutinar todas las opiniones para la nueva Ley de Prensa e Imprenta. La publicación del Concilio Vaticano II de su Decreto sobre los Medios de Comunicación Social en 1965 influyó decisivamente junto a las presiones de la oligarquía financiera, que quería incrementar su poder; y por las manifestaciones del movimiento estudiantil y obrero entre 1956 y 1957 debido a la gran inflación del país. En particular, una organización perteneciente a la Iglesia y con vinculación con los grandes bancos, el Opus-Dei, jugó un papel fundamental en esta época que se ha llamado desarrollismo.
Con esta nueva ley se buscaba regular según refiere Terrón (1981):
El ejercicio del derecho a la expresión de las ideas, las limitaciones a esa libertad y las funciones de la autoridad, las relaciones entre la información y la opinión pública, los deberes de los profesionales y órganos de la información, los delitos, la creación de una Magistratura especial, la competencia para autorizar la edición de publicaciones o constitución de empresas informativas, la competencia en el nombramiento del director, el sistema de recursos, la regulación de los servicios de orientación y consulta, la protección a las empresas informativas y su configuración jurídica y la aplicación de la ley en casos de excepción (p. 146). 
REFERENCIAS: 
-Arias-Salgado, Gabriel, en el III Consejo Nacional de Prensa. Barcelona, 12-12-1954. 
-Terrón Montero, Javier: “La prensa de España durante el régimen de Franco: un intento de análisis político”, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid, 1981. 
NOTA: Esta reseña sobre el libro La prensa en España durante el régimen de Franco: un intento de análisis político de Javier Terrón Montero, es parte de una actividad extracurricular para la asignatura Historia del Periodismo Español. Espero que como a mí, los ayude a entender parte de ese período gris de la historia de este país. Pueden comprar el libro en la librería del Centro de Investigaciones Sociológicas.