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A montarse en el carro de #Cuba

Desde que Obama y Castro anunciaron el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el pasado 17 de diciembre, todo el mundo mira fijamente al archipiélago caribeño y como va puliendo pasos con su vecino norteño para volver a tratarse de tú a tú en la política internacional, como iguales desde las diferencias de ambas naciones.

Las reacciones de los demás políticos, esos que se quedaron sorprendidos ante el anuncio, no se ha hecho esperar y todos quieren de alguna manera u otra participar en este nuevo camino entre Cuba y Estados Unidos. Uno de los más recientes, fue el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos quien a principios de abril de 2015 se apuntaba en el carro con la frase: “pusimos nuestro granito de arena pero no queremos llevarnos ningún crédito. Somos muy amigos de Estados Unidos y al mismo tiempo Cuba está siendo anfitrión en el proceso de paz”.

Desde cualquier rincón del mundo se congratularon ante la decisión de Obama y Castro, de hecho la Unión Europea ha iniciado conversaciones con Cuba después de años de tener también congeladas las negociaciones con el archipiélago caribeño. Cabría preguntarse si los de la Comunidad Europea estarían sentados en la mesa con los mismos que tildan de “dictadores”, si Estados Unidos no hubiera dado el primer paso. La respuesta sin duda sería negativa, pero la realidad es que hasta otras naciones como Corea del Sur quieren restablecer relaciones con la Cuba comunista.

hoy #Cuba es noticia obligada con #USA claro, a ver si nos quitamos las vendas Ante tanta avalancha de optimismo y mano amiga desde muchos y disímiles lugares del mundo, surge la duda de por qué el cambio en la política internacional con respecto a Cuba, si a efectos reales sigue teniendo un partido único, cuenta con elecciones, pero no en la misma línea de democracia que la que desde Occidente se pregona y el tan criticado Raúl Castro, así como su antecesor Fidel, siguen al frente de Cuba. Por no hablar de los tan socorridos derechos humanos para el cual cada país ve paja en terreno ajeno, pero mira para otro lado cuando es en sus fronteras.

De hecho Cuba continúa manteniendo relaciones diplomáticas con otros cuestionados de la actualidad mundial como Rusia, Venezuela y Corea del Norte. Sí, la misma Corea que tanto se critica desde los medios y a la cual el expresidente, George W. Bush, metió en el llamado Eje del Mal junto a Irak e Irán, también amigo de Cuba, y a la cual luego agregaron a Siria, Libia y sí señor, Cuba la bella. Fue hace 13 años, en enero del 2002 cuando Bush movía su guerra contra el terrorismo.

Hoy en cambio, el Congreso de Estados Unidos debate sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo para seguir adelante con el mutuo interés de abrir embajada en La Habana y,  por otra parte el discurso mediático sí va reconociendo los beneficios de este nuevo capítulo para los cubanos, nunca para el gobierno, contra el cual se siguen ensañando como siempre, desde los advenedizos defensores de la libertad, llamados en la isla disidentes.

El cambio de postura con Cuba no sé a qué obedece, quienes manejan la economía dicen que por ahí viene el interés de Estados Unidos y otros países por la isla. La apertura económica desde 2012, que cambiaron el modelo de economía comunista por uno más parecido al capitalista, pero nunca sin llamarlo así, parece calar entre los que miran hacia Cuba. Otros hablan de frenar los pies a China y Rusia en América Latina, incluso a Venezuela, aunque allá tienen su propia guerra. Obama reconoció que la política sostenida por cincuenta años fue un fracaso, no obstante ha dejado bien claro que siguen queriendo un sistema democrático en suelo cubano.

Al respecto de la decisión de Obama de retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, él mismo dijo: “no se trata de que un Estado ejerza un régimen autoritario o reprima a su pueblo. Suena cruel, pero si este fuera el criterio para pertenecer a la lista de cómplices del terrorismo, desde Arabia Saudí hasta China, y muchos otros países, tendrían que figurar en ella”.

Lo cierto es que es un nuevo escenario ante el cual se van perfilando poco a poco los pasos entre ambas naciones. Desde la distancia quisiera que todo fuera más rápido, aunque debo reconocer que no se puede esperar un cambio de la noche a la mañana, sobre todo con tanta gente que se ha criado con ideas tanto a favor como en contra de Cuba, así como a favor o en contra de Estados Unidos.  

El último gran gesto del Papa Francisco habla de un interés real, hasta en el Vaticano, porque se normalicen las relaciones entre mi país y Estados Unidos. Será en septiembre cuando el argentino visite Cuba antes de su gira por USA, en una decisión que sin dudas seguirá contribuyendo a estrechar un puente que ya han construido asociaciones de solidaridad con Cuba entre el pueblo estadounidense y el cubano.

De Francisco no dudo sus buenas intenciones para que Cuba y Estados Unidos acaben con los últimos escollos de aquella Guerra Fría, para que los cubanos y las cubanas puedan vivir en igualdad y con acceso al mundo, no solo a la tecnología o a través de la misma. Del resto, solo el tiempo nos dirá qué buscan en este nuevo escenario geopolítico donde Goliat ha soltado el mazo, David se ha anotado una victoria o como dijo el presidente de Bolivia, Evo Morales: “Por una parte zanahoria para Cuba y palo para Venezuela y no sé si esa estrategia norteamericana trata de dividir a los países del ALBA“.

Cuestión de tiempo.

No es tiempo de intransigentes #Cuba

Martínez Campos: Pero es que usted no conoce las bases del convenio del Zanjón
Antonio Maceo: Precisamente, porque la conocemos es que no estamos de acuerdo con ellas. 
MC: Acabe de pasarme las bases, hombre.
AM: ¡Guarde usted ese documento! No queremos saber nada de él.
MC: Entonces, no nos entendemos.
AM: No, no nos entendemos.
Ese episodio de la historia de Cuba, conocido como la Protesta de Baragua y protagonizado por uno de los generales del Ejército mambí, Antonio Maceo, quien luchó por la abolición de la esclavitud y la independencia cubana en 1878, es conocido por cualquier cubano o estudioso de la historia del archipiélago, al menos la historia que sé y me han contado toda la vida. 
Maceo es el ejemplo de cubano bueno, decidido, arrojado, y cualquier otro adjetivo que denotara coraje en la Historia de Cuba, pero sobre todo el máximo ejemplo de la intransigencia revolucionaria, una cualidad altamente valorada por quienes en Cuba se creen que por criticar una aptitud, política o figura nacional, ya uno está pagado por los otros, es un vende-Patria, gusano, mercenario o cualquier otro descalificativo utilizado por más de cincuenta. No deja de resonar en mi cabeza la frase de Fidel Castro ante los intelectuales, en fecha tan temprana como 1961, donde dijo: “Con la Revolución todo, contra la Revolución nada”.
Ser intransigente revolucionario es un mérito, como caballo que no puede mirar hacia los lados o hablar con el contario, debatir en una misma mesa, el cubano sabe cuánto puede perder si abre la boca en la isla para criticar alguna gestión del gobierno, sugerir un debate abierto con la llamada disidencia o cualquier otra idea que se salga de lo que todos conocemos como crítica constructiva, pero que allá tiene unos límites muy específicos. 
Las circunstancias de Antonio Maceo no son para nada comparables con el actual cubano, el mambí luchaba por ver su país libre, estaba inmerso en una batalla real con el Ejército español que los superaba en armamento y estrategia militar, pero no en las ganas de llevar adelante un proyecto único de los cubanos y para los cubanos. La Cuba de hoy se supone que ya es libre, no está en guerra con nadie, aunque el enfrentamiento con Estados Unidos ha sido una guerra mediática constante desde ambas orillas del Estrecho de la Florida y por el cual un gran número de cubanos y cubanas, hemos salido fuera de la isla, en búsqueda de mejores oportunidades. 
En Panamá se celebra esta semana la Cumbre de las Américas con la presencia por primera vez de Cuba, resultado del deshielo de las relaciones con Estados Unidos. Un deshielo que se hace notar a nivel estatal, pero luego de las imágenes que recorren el mundo de cubanos enfrentados entre ellos, no se hace notar tanto, ni tan siquiera después de sendas conversaciones en La Habana y Washington, las cuales realmente creo son un paripé pues ya todo estará hablado, pero ante los intereses de un lado y otro hay que mantener un ritmo lento, medido, que de esperanzas, pero las justas. 
Las imágenes de peleas entre cubanos pro-gubernamentales y cubanos disidentes, no dejan de parecerme un ejercicio total de intolerancia, de falta de cultura democrática y muy indigno de un país como Cuba, donde constantemente nos repetían aquello de que “somos el país más culto del mundo”. Las conversaciones previas a la Cumbre real entre mandatarios de América, eran una oportunidad de oro para hacer llegar a los presidentes las preocupaciones de la sociedad civil americana, no la cubana, que no supo estar a la altura y convirtió aquello en un ring de peleas de gallos, que no entiende de oír argumentos del contrario. 
América toda vivió en primera fila cuán polarizada está la “sociedad civil cubana”, un término que creánme nunca antes había oído en la isla, de donde salí hace 5 años ya, aunque sí era utilizado constantemente por Yoanis Sánchez y otras figuras representativas de la llamada disidencia. Los presentes enviados por el gobierno cubano, pertenecientes en su mayoría a organismos e instituciones estatales, se erigían en la real sociedad civil, la disidencia, supuestamente financiada por organismos internacionales, por su parte afirmaba lo mismo, los cubanos que estamos lejos y cansados de tener que sacar la espada a favor o en contra de unos y otros, bajábamos la cabeza de vergüenza ante la imagen de intransigencia revolucionaria y disidente.
No es época de intransigencia, ni de bajarse los pantalones ante nadie, es época de hablar de manera civilizada entre todos los cubanos, los de adentro y los de afuera, los que están a favor y en contra, entre nosotros. Como dijera José Martí: “Con todos y para el bien de todos”.
Y cito: 

“…yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre: envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades: sáquese a lucir, y a incendiar las almas, y a vibrar como el rayo, a la verdad, y síganla, libres, los hombres honrados. Levántese por sobre todas las cosas esta tierna consideración, este viril tributo de cada cubano a otro. Ni misterios, ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos.” 

(Discurso pronunciado por José Martí en el Liceo Cubano en Tampa el 26 de noviembre de 1891.)

Las sombras del Periodismo

En el nuevo escenario de los medios de comunicación, en este mundo hiperconectado donde todo influye todo y a todos, los periodistas y el periodismo nos vemos limitados por seis P, definidas por el profesor, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, Ramón Reig: P de propietario de los medios, P de publicidad, P de producción de la noticia, P de público, P de política y hasta por la propia P del periodismo
La connivencia de los medios y los periodistas con otras muchas empresas, ajenas al periodismo en sí o a la comunicación, pero que por intereses comerciales y diversificación del capital han invertido en empresas periodísticas, ha ampliado la censura y la autocensura en los periodistas que callan para mantener contentos a quienes en definitiva les pagan el pan del mes. 

Los propietarios de los medios ya no solo tienen compromiso con la verdad, sino otros muchos intereses: económicos, políticos… que trascienden al mismo medio, incluso en el accionariado de periódicos, radios y televisiones, hay bancos y otras entidades que velan por mantener intachable su reputación. Si no están presentes de manera directa, se aseguran el beneplácito del medio y los periodistas a través de la publicidad, no por gusto las principales empresas, los partidos políticos y hasta la administración pública invierte gran cantidad de dinero en campañas publicitarias. 

Ante este panorama los periodistas se quedan con poco margen para investigar a fondo y sacar a la luz pública “lo que otros quieren mantener oculto”, aunque sí tienen todo el poder para divulgar las bonanzas de quienes los patrocinan o están detrás de los medios. La producción de noticias por tanto se queda al servicio de quienes mantienen a los medios, que en la mayoría de las ocasiones se mantienen al margen de la verdad y solo se dedican a dar voz a las notas de prensa de los gabinetes de los partidos políticos, instituciones y empresas, incluso hasta las declaraciones en las redes sociales, saltándose a la ligera la máxima periodística de contrastar todas las informaciones antes de ser publicadas. 
Los periodistas, atados de pies y manos en estos medios, solo se dedican a hacer aquello que le orientan sus jefes y no se atreven a decir toda la verdad con tal de no acabar con su estatus quo y engrosar las listas del paro. Los más arriesgados se desentienden de todas estas ataduras y se aventuran gracias a Internet en nuevas apuestas por la verdad para un público ávido de la misma y con la suficiente capacidad crítica para discernir sobre la realidad. 
Lamentablemente, el lector promedio de los medios tradicionales se ha convertido en un receptor acrítico, que no analiza aquello que recibe, solo se conforma con lo expuesto por su diario de cabecera para mantener su mundo como se lo imagina. Algunos medios han matado la capacidad de pensar de su público, que se queda solo en lo dicho palabra por palabra, pero no es capaz de ir más allá. En esta época donde hay una sobreproducción de noticias, los usuarios están saturados ante tanta avalancha de sucesos y terminan por refugiarse en su cortijo. “¿Para qué buscarle la quinta pata a la mesa?”, pensarán muchos.
NOTA: Apuntes de la clase de Estructura y Políticas de la Comunicación por Ramón Reig en la FCOM de la Universidad de Sevilla. 

Facebook: de red social a supermercado

El movimiento me lo temía, un gigante que lleva años recopilando información de todos sus usuarios, no solo le basta con saber qué nos gusta dentro y fuera de sus paredes, sino que necesita ir más allá y hacer que todos pasemos por su caja con la misma tranquilidad que damos “Me gusta” decenas de veces al día, sin saber que tras ese simple gesto se esconde todo un mundo. 
Aun en fase de prueba en algunas regiones, ya lo han comunicado de manera oficial en su nueva actualización de Condiciones, Política de Datos y Política de Cookies, que entran en vigor a partir del 1 de enero de 2015, pero seamos realistas nadie se va a leer al dedillo y seguiremos utilizando la plataforma de Zuckerberg como si no hubiera un mañana.

Del susodicho botón “Comprar” que muchos llevan comentando desde mediados de este año, no dan muchos detalles, ni tan siquiera un enlace para profundizar, será que están en fase beta y ya me imagino que no pocos problemas van a tener en países como los de la Unión Europea, donde la batalla por la privacidad de los usuarios está en pleno apogeo. A esto se resumen el comunicado al respecto de Facebook:

“Compra con mayor comodidad: en algunas regiones, estamos probando el botón “Comprar”, que permite descubrir productos y comprarlos sin salir de Facebook. También estamos trabajando para que las transacciones sean más prácticas.”

Así que vayan preparando la billetera que en un futuro muy cercano, la tentación no estará en las vidrieras de los centros comerciales, sino en nuestra propias “amistades online”. No sé si habrá tanto dinero para eso, pero lo cierto es que la compra online aumenta y aquí un servidor evita entrar a Amazon.
El modo de implementar el botón ciertamente es una especulación, pues si otras aplicaciones como Uber están levantando ampollas entre los taxistas por no pagar impuestos como ellos. Veremos si en Facebook solo lo podrán usar las empresas, o también cualquier usuario podrá vender sus artículos de segundo mano. La cuestión sería si se van a poner a vender ¿por qué quedarse en un único modelo cuando en su base de datos cuentan con usuarios, empresas, pymes? ¿por qué ser solo Amazon cuando pueden conjugarse con el famoso modelo de eBay o de aplicaciones móviles que están desplazando el antiguo mercadillo?
Lo cierto es que Facebook cada vez expande más sus funcionalidades y tentáculos, recordemos que Instagram y Whatsapp ya forman de la familia Zukerberg. E incluso en este comunicado una de las funcionalidades más acertadas, también en fase beta, es Amigos cerca (en inglés) que promete decirnos si hay alguien de nuestro Timeline a nuestro alrededor y por supuesto restaurantes, tiendas o cualquier establecimiento. Algo así como el capa caída de Foursquare
Facebook sigue la escalada y como comenté en alguna ocasión con unos amigos, muy pronto hasta series, películas y cualquier otra producto estarán disponibles en su burbuja azul. Esperemos que puedan pasar de la fase beta. 

Sudán: un gran país, con grandes etnias

En un principio la lucha en Darfur era un conflicto entre las etnias del lugar, y es que Sudán cuenta con una multitud de etnias, además posee una gran densidad demográfica, de 17 habitantes por kilómetro cuadrado, sobre todo, en Jartum, su capital y en las zonas del Nilo Blanco y Azul, las más habitadas. Estas etnias se ubican principalmente al norte y al sur del país. Antes de seguir hablando de Darfur conozcamos las etnias mayoritarias de este país. En el norte se pueden encontrar tres principales: beja, jamala y nubios.
Los beja son una etnia descendiente de los indígenas africanos de la zona, habitando en las colonias del Mar Rojo, aunque también se hallan algunos grupos más minoritarios en Eritrea, Egipto y en el desierto del Sahara, sin llegar a ser arabizados. Esta etnia africana se divide a su vez en cuatro clanes de gran importancia que son los Bisharin, Amarar, Hadendowa (los más numerosos) y por último los Bani Amir (los mayores poseedores de tierra de esta su etnia). Son trabajadores de la agricultura de carácter conservador, orgulloso, distantes y con una máxima importancia a la dedicación de su cabello, como símbolo diferenciador de las demás etnias.
Al principio el imperio de los tres reinos de Nubia estaba compuesto por Nobatia, Makuria y Alodia, todas de la religión cristiana. No obstante, en el siglo X con la popularidad del Islam, la mayoría de ellos, se pasaron a ésta bajo el término sufí, que nombra a aquellas personas que alcanzan el más alto grado de espiritualidad islámica. Aunque no hayan sido arabizados, sí ha influido su lengua en este territorio, pero siempre siendo predominante su idioma propio, el beja, ya que para su población, es el que se ajusta a los propios valores éticos de su etnia.
En otro lugar, concretamente, en las montañas de Nuba de la zona de Kordofán, justamente en la provincia central de Sudán, con más de 20 clanes, entre los que destaca los Acheron, Tagoi, Ko, Otoro… entre otros, están ubicados los luchadores nubios. Este grupo musulmán se dedica en su tiempo libre a la lucha, como algo casi religioso, se llenan el cuerpo de ceniza para simbolizar la resistencia, la virilidad y la eternidad. Son expertos agricultores de mijo, sésamo y cacahuete, a parte de la dedicación a la ganadería para la aportación de carne. Es la etnia más alfabetizada de Sudán por su prestigiosa historia y culturización en más de 50 dialectos distintos, teniendo el árabe como segundo idioma oficial de su sociedad, además de la introducción de la religión árabe en determinadas zonas nubas, aunque sigue practicándose la suya tradicional. Su religión consiste en la creencia de la figura del chamán, como esencial en sus prácticas. Debido a ser una civilización estratégicamente posicionada en las montañas con numerosas extensiones de terreno, se han visto muy en conflicto con el gobierno de Jartum por querer expropiarle sus tierras.
La etnia minoritaria de éstas tres del norte, son los jamala, de la cual no se sabe mucho de ella, aparte de que se dedican a la agricultura y cría de animales para su supervivencia en el terreno.
Sudán, es un país rico en recursos tales como el algodón y el petróleo, concretamente, donde hay más abundancia de estos elementos es en la zona sur de Sudán, que se independizó en el 2011, 6 años más tardes del fin de la Segunda Guerra Civil Sudanesa y de la firma del Acuerdo General de Paz. Este territorio es uno de los más poblados, con más de 9 millones de habitantes, siendo su capital Yuba, la más habitada del lugar. Como la mayor parte de Sudán, es una sociedad que se basa en unos hábitos de vida rurales y en una economía de subsistencia, dedicándose a la agricultura y a la ganadería, y solo unos pocos a la pesca. En esta región hay multitud de etnias, pero como en Sudán del Norte, en el Sur son tres las que prevalecen: dinka, nuer y shilluk.

Los dinkas son los más numerosos de esta parte de la región, dividido a su vez en 21 clanes, cada cual con su propio líder elegido por los miembros de la comunidad, independiente de los otro clanes, sin estructurarse por una sociedad de clases, sino que todos los individuos de la sociedad se rigen por las mismas normas, dando igualdad a todos. Esta etnia nilótica se encuentra situada en las dos partes del río Nilo, hablando el nilo-sahariano procedente de esta zona. Como en todas las tribus, ha prevalecido la dedicación a la ganadería como forma de subsistencia, y a otras actividades diversas del sector primario, como lo son la agricultura y la pesca. Pero con el paso del tiempo, y gracias a los avances han ido adquiriendo mayor importancia y peso la industria y el comercio. En esta etnia ni el cristianismo ni el islamismo han tenido tanta repercusión, pues el 94% de sus habitantes siguen con sus creencias religiosas tradicionales. Ellos creen en un solo dios llamada Nhialac, creador de la vida, y mediante los espíritus Yath y Jack, y los sacrificios religiosos del ganado, se ponen en contacto con Nhialac, para que escuche las plegarias de sus creyentes.
Los segundos más numerosos son los nuer, también situados a ambos lados del río Nilo, más específicamente en las zonas de los ríos Bahr el Ghazal y el Sobat. Aunque fuera del Sudán del Sur, también se puede encontrar esta etnia localizada en el país de Etiopía y el centro de Sudán, debido a los conflictos emergidos en su región que la obligaron a desplazarse, encontrando asentamiento en estas zonas. Es una sociedad que no tiene sistema judicial, ni político organizado, y lo solucionan todo por medio del jefe piel de leopardo, que es como “el juez” del territorio. Se basan en una economía de subsistencia por medio de los sectores primarios, con la peculiaridad de que se comen a los animales solamente cuando mueren por causas naturales, y los matan exclusivamente para eventos especiales, ya que para ellos cada animal es símbolo de riqueza. Tienen un idioma propio, nuer, el cual procede de la raíz del idioma nilótico-sahariano, y es uno de los más hablados de toda África oriental. Respecto a su religión mantienen la suya propia, con su Dios supremo Kwoth, y sus distintos espíritus que escuchan a sus creyentes por medio de los sacrificios realizados por ellos, mediante la ayuda del jefe de piel de leopardo.
Por último, la etnia nilótica Shilluk, antes de la Segunda Guerra Civil Sudanesa, vivía cerca del río Sobat, pero en la actualidad, han quedado reducido en las dos orillas del río Nilo, cerca de la localidad de Malaka. Su lenguaje, como las otras dos etnias anteriores, procede del nilo-sahariano. Basado en la agricultura, al igual que sus vecinos dinka y nuer, tenían la diferencia de ser sedentarios. Al contrario que los dinka, tenían un gobierno jerárquico con clases sociales en las que constaba un rey, en el que a partir de él, se realizaba la pirámide social completada por nobles, campesinos y esclavos.
A diferencia de los nuer, los shilluk han sido el primer pueblo donde la inmensa mayoría de ellos se han transformado en cristianos, en el siglo XIX, con la llegada de los misioneros, construyendo iglesias protestantes y católicas. Solamente una pequeña proporción continúan conservando sus propias raíces religiosas, y otra minoría se convirtieron al Islam. Otras etnias de Sudán del Sur, pero que ocupan una minoría de la población son los acholi, bari, suri (etnia más agresiva de Sudán del Sur) entre otras.
Por último en el sur oriental, en el sudoeste de Sudán del Sur, y algunas zonas de la República Democrática del Congo y sudeste de la República Centroafricana, habitan la etnia africana azande, que significa pueblo que posee muchas tierras. Es una etnia que como la mayoría posee su propio dialecto llamado zande. Su economía también se basa en la agricultura y ganadería. En sus creencias, no prevalece ningún tipo de Dios, ni rituales de sacrificios para que escuchen sus plegarias, sino que se funda en las teorías y prácticas de la magia, de la hechicería y de los oráculos. 

NOTA: Este reportaje sobre Darfur ha sido realizada por Laura Campos Cervera, Laura Vivero León y un servidor para la asignatura Periodismo Político y Económico. Nuestras principales fuentes han sido los libros Darfur: historia breve de una larga guerra de Julie Flint y Alex de Waal y Darfur: Coordenadas de un desastre de Alberto Masegosa.

Darfur: los caballos del Diablo

Con el objetivo de aminorar a las tribus oriundas de Darfur, el gobierno de Sudán comenzó a abastecer armamento e impunidad total a tribus árabes en el Norte de la región. Uno de los líderes de los llamados janjaweed, Musa Hilal, afirmó en una entrevista a Daily Telegraph que “somos nosotros los que estamos luchando contra los janjaweed” en clara referencia a las tribus que se alzaban por mejoras en la zona. Pero ha quedado latente que la destrucción de aldeas, violaciones en masa e incluso matanza de niños, ha sido obra de Hilal quien ha expresado en otras ocasiones que “no tememos a los medios, a la prensa, ni a los intrusos extranjeros”. (Flint y De Waal, 2005) 

“Janjaweed” es un término que se utiliza habitualmente en Chad como sinónimo de “bandido”. Su fonética tiene ecos que explican ese significado: Jinn es una palabra que se emplea en árabe para referirse al diablo, y jalad significa “caballo” en esa lengua. Algunos semiólogos apuntan que el término tiene asimismo resonancias de la letra “G”, en alusión a los rifles G3, populares en Wadai y Darfur.” (Masegosa, 2008) 

Uno de los indicativos reales del apoyo del gobierno a los janjaweed es la prosperidad que ha experimentado la zona donde se asentó desde 1996 Musa Hilal con sus tropas. La ciudad de Misteriha se encuentra custodiada desde entonces por patrullas del ejército, con una carretera asfaltada y una gran vida interior que incluye edificios, casas de huéspedes, pista para helicópteros, una gran mezquita y planes de suministro eléctrico. (Flint y De Waal, 2005). El objetivo del gobierno ha sido reducir la situación de Darfur a un conflicto entre tribus y evitar abrir otro frente de batalla en el país, así se centrarían en el sur de Sudán y dejaban a Hilal el control de la zona

Los janjaweed están formados en su mayoría por la tribu árabe nómada abbala rizeigat, durante siglos dedicados a recorrer Darfur con sus camellos de un lado para el otro, de hecho también son conocidos por los camelleros. Si el control de Darfur era imposible, controlar a una tribu que no tenía sitio fijo se volvía una misión imposible que ni durante el gran sultanato, ni luego los ingleses pudieron tener en su poder. De hecho entre sus filas no había ningún título reconocible hasta que los británicos designaron para el cargo de nazir a Ibrahim Musa Madibu, pero como era de otra tribu de camelleros, los baggara rizeigat, los otros seguían sin un jefe claro. 
En 1925 intentaron que mediante un congreso entre los abbala rizeigat se eligiera un nazir y así asentar a esta tribu en unas tierras, pero el intento fracasó porque uno de los candidatos apoyaba a los británicos. Al no estar claro entre las demás tribus de Darfur el estatuto de los abbala, los conflictos con todas las demás se hacía cada vez más creciente y si durante unas décadas se acogían por los fur o masalit, ya no construían ni pozos de agua en el camino de los camelleros por temor a que se apoderaran de las tierras. 

“Si los camelleros rizeigat hubiesen ganado el nazirato, podrían haber obtenido una extensa área de pastos al norte de Jartum como tierras natales tribales, finalizando una búsqueda prolongada durante siglos”. (Flint y De Waal, 2005) 

Precisamente el padre de Musa Hilal, Hilal Mohamed Abdalla, obtuvo el poder en 1984 y aunque fue uno de los jeques de los rizeigat, nunca llegó a alcanzar su nazirato. Desde 1973 los rizeigat se establecieron por Aamo, cerca de otras aldeas árabes, con las cuales tendrían constantes enfrentamientos por las tierras. En 1995 el gobierno de Jartum les concedió un amir a los rizeigat y otras cinco tribus árabes para minimizar a los fur. Justo un año antes había dividido Darfur en tres regiones con un jefe árabe en cada una de ellas. 
Lo que durante siglos se había llamado Darfur en clara alusión a dicha tribu, ahora era Darfur Occidental, Darfur Meridional y Darfur Septentrional. Con los árabes en los cargos públicos y los janjaweed en el mando militar de la región, frases como “Somos los señores de esta tierra” o “Vosotros los negros aquí no tenéis ningún derecho… Nosotros somos el pueblo originario” se oían entre los soldados y líderes bandidos cuando atacaban las aldeas.

Darfur está muriendo, es un juego de la MTV lanzado en 2008 para concienciar sobre el genocidio

NOTA: Este reportaje sobre Darfur ha sido realizada por Laura Campos Cervera, Laura Vivero León y un servidor para la asignatura Periodismo Político y Económico. Nuestras principales fuentes han sido los libros Darfur: historia breve de una larga guerra de Julie Flint y Alex de Waal y Darfur: Coordenadas de un desastre de Alberto Masegosa.

Muros

25 años de la caída del Muro de Berlín este 9 de noviembre de 2014 y el domingo el mundo se felicitaba, las frases ocurrentes sobre muros, limitaciones y el fin de la antigua Unión Soviética llenaban las redes sociales y los medios de comunicación tradicionales. De un lado claro, del otro se preguntaban totalmente lo contrario porque es que el mundo para que sea mundo tiene que haber de todo, como reza el refranero popular. 
Lamentablemente este mundo sigue siendo casi tan igual a cómo era hace 25 años, si bien las tensiones ya no son tan claras entre dos grandes superpotencias, lo que significaba aquel muro, el límite preciso -físico- en una ciudad como Berlín, en un país como Alemania, dividido en una República Federal y una República Popular, ya no es sólo la división entre capitalistas y comunistas. En el actual mapa geopolítico, los enfrentamientos toman diversas magnitudes y se ven reflejados en muros de cruel concreto o en ideologías, políticas o religiones a las cuales no es preciso poner calificativos. 
La última frontera visible entre el capitalismo y el comunismo es sin dudas las dos Coreas. Tan distintas como lo pudo ser en su momento la Unión Soviética de Estados Unidos, cada uno predicando sus libertades, recortando la vida de las personas de una manera u otra, y dando titulares jugosos para los medios de comunicación de la ideología contraria. Y por supuesto creando tensiones cada cierto tiempo para que el mundo recuerde que ahí están, divididos, pero presentes y qué en cualquier momento pueden estallar, igual que en aquella Guerra Fría en la cual se vivía con más miedo que en peligro real
A la superada Guerra Fría, aunque habría que matizar con los intentos de posicionamiento de la actual Rusia, pero eso es tema de otro costal, habría que agregarle la actual cruzada yihadista en el Medio Oriente. Esta región del mundo lleva años hirviendo de una manera u otra, como mismo en su momento en Occidente los cristianos aún no habían dejado imposiciones y evolucionado. Al temor por el mundo islámico que desde finales de la Guerra Fría se fue alimentando en Occidente, en 2001 después del ataque a las Torres Gemelas, se le unió la llamada Guerra contra el Terrorismo, otra cruzada, esta comandada por el por entonces presidente Bush y seguida por Obama, que no ha hecho sino reavivar viejas heridas y crear pequeños-grandes monstruos como el Estado Islámico que hoy combate en regiones como Libia o Siria. 
La religión como pretexto, la libertad como bandera, no son legítimas cuando en su nombre se matan millones de inocentes y no se crean puentes, si no que se edifican muros de odio entre pueblos y entre personas. 
Los muros físicos sin dudas son dañinos, pero los mentales llegan a ser peores cuando tras estos se esconden intereses políticos y económicos, que benefician a solo unos pocos. En un mundo globalizado, donde se supone todo está más cerca, la libertad de movimiento es bandera, las fronteras cada vez son más difusas entre los países, esa globalización tan soñada por muchos, por quienes menos tienen en su tierra de origen, al final solo es utilizada por quienes más dinero poseen, por las grandes multinacionales y por quienes tuvieron la dicha de nacer en los llamados países desarrollados. 
Los otros, los que toda la vida han sido unos sin voces y seguirán siéndolo, tienen que conformarse con quedarse en su lugar de origen o arriesgar su vida en un viaje por tierra o mar para llegar a lugares donde tener mayores posibilidades, aunque en algunos de ellos, lo primero que se encuentren sea un gran muro, o leyes anti-inmigración que reducen la movilidad natural del ser humano

El más sonado ejemplo es el muro que separa México de Estados Unidos, un país sumido en la pobreza, donde gobiernan quienes más tienen y más quieren, donde la violencia se salda cada día con decenas de personas, quien quiere escapar de todo eso o simplemente mejorar su nivel de vida, llegar al “sueño americano” no lo tiene tan fácil como los cubanos, que por la llamada política de pies secos, pies mojados, si tocamos territorio americano ya estamos dentro con muchos derechos. No obstante, quienes se quedan en Cuba no viven con un muro que limita, sino con el embargo económico que prohíbe más de un acuerdo para mejorar la alimentación o la salud de los cubanos. 

En Palestina no solo hay un muro más grande que el de Berlín, sino que Israel les tiene impuesto también un embargo económico y cada cierto tiempo, tienen que resignarse con los bombardeos indiscriminados de su vecino que merma sus únicas vías de entradas de alimentos, esos túneles por los cuales también se supone que entraban armamentos. 
Los muros siguen existiendo 25 años después, incluso en países tan lejanos o desconocidos como Australia que imponen unas duras condiciones a quienes decidan migrar a su país y no aceptan a ni una de las deplorables embarcaciones que salen de las islas de Oceanía. Donde quiera hay muros, la percepción depende de dónde vengas. Nunca serán iguales para un europeo que para un latinoamericano o para un africano. Aquello de que el dinero no compra la felicidad puede ser cierto, pero cierto es que sí derriba muros.