El ‘Impulse’ que no necesita YouTube Premium

YouTube Premium, Google vuelve a llegar tarde, ahora al streaming

YouTube ofrece desde el pasado junio en España su versión de pago con un escueto catálogo de producciones originales entre ellas la serie de ciencia ficción Impulse. Este intento de drama adolescente, con súper poderes de por medio, deja al mismo nivel un intento de violación a una menor con el descubrimiento de su capacidad de teletransportarse. Solo 10 capítulos de unos 50 minutos que se hacen eternos y cae en los clichés de una joven rebelde, incomprendida, que se cree el ombligo del mundo y no entiende a los demás, ni por qué no la entienden a ella. Un impulso que no incita a pagar por la versión sin publicidad del sitio por excelencia para consumir vídeos. Sobre todo, es un impulso tardío en un mercado casi saturado con ofertas mucho más completas como Netflix, HBO, Amazon Prime Video o Movistar+.

Al momento de escribir esta crítica solo he visto 5 de los 10 capítulos de la serie y me ha acostado ayuda y muchas otras series completas vistas para llegar a la quinta entrega. Cuando comencé la prueba de tres meses de YouTube Premium, servicio por el cual no pienso pagar los 11.99 € al mes o los 17,99 € por la suscripción familiar —casi 20 euros, cuando Netflix vale menos e incluye más contenido—, Impulse llamó mi atención por el póster. Y también porque uno de sus impulsores es el creador de películas que me encanta como ‘El caso Bourne’, ‘Sr. y Sra. Smith’ o ‘Jumper’, aunque esta última casi ni me acordaba de ella.

De hecho, la historia de Henry es una especie de spin-off de ‘Jumper’, uno descafeinado y con falta de acción. A sus 16 años Henrietta lidia con una extraña enfermedad, que resulta ser el poder de teletransportarse, y con una nueva vida gracias al novio de su mamá quien vive en Reston, un pueblo a las afueras de Nueva York. Ser la nueva en el colegio la lleva a caer en los brazos de un joven, Clay, capitán del equipo de fútbol, cuya vida cambia al intentar violar a la chica. Desde ese momento la serie da un giro, aunque al menos para mi no ha sido bien tratado, porque no trata al mismo nivel los traumas del intento de violación con el descubrir que se puede teletransportar cuando está en situación de pánico o miedo. Incluso, aunque se vea como un detonante, el intento de violación queda reducido a la mínima expresión y a veces se pierde en el relato.

Al menos para mí ni ‘Impulse’, ni ‘Dallas&Robot’ que aún no termino de ver, ni ‘Cobra Kai’ que no sé si llegaré a ella, son un motivo para contratar YouTube Premium aunque se puedan quitar los anuncios, descargar vídeos, reproducir en segundo plano y tener incluso acceso al Spotify de Google: YouTube Music, que si solo lo quieres cuesta lo mismo que la app verde: 9.99 € al mes. En cuanto a las películas, lo que más suele fallar en otras plataformas de streeming, aquí brillan directamente por su ausencia, aunque Google tiene disponible miles en su servicio Play. Al parecer no están dispuesto a incluir ninguna cuando valen para alquilar entre 2,99 € y 5  € cada una y si la quieres comprar los precios se elevan más. Como dije en Twitter:  Google vuelve a llegar tarde como lo hizo antes a las redes sociales con su fallido Google+.

Otras críticas sobre Impulse

Pese a que a mí no me ha gustado esta serie, les dejo algunas críticas que le ven potencial a los episodios de Henry:

“It’s weakly plotted, but appropriate for a show that wants to make you think it’s a YA action-franchise starter, when it’s really an interesting and somber character study with a heroine who, very rarely, teleports”.

Daniel Fienberg, The Hollywood Report

(Impulse) “está débilmente planeado, pero es apropiado para un programa que quiere hacerte pensar que es un titular de franquicia de acción de YA, cuando en realidad es un estudio de personajes interesante y sombrío con una heroína que, muy raramente, se teletransporta”.

Daniel Fienberg, The Hollywood Report

“It’s a show that has moves to play and story to tell. It could have failed dramatically thanks to a complete lack of humor (the show exists in a very DCEU style in terms of tone), but this is one of the truly rare instances where excitable gags would have taken away from what can be. Impulse is a series worth watching that has a potentially bright future ahead of it”.

Merrill Barr, Forbes

Es un espectáculo que tiene movimientos para jugar y una historia para contar. Podría haber fallado dramáticamente gracias a una completa falta de humor (el show existe en un estilo muy DCEU -universo extendido de DC- en términos de tono), pero este es uno de los casos verdaderamente raros donde los chistes excitables hubieran quitado lo que puede ser. Impulse es una serie digna de ser vista que tiene un futuro potencialmente brillante por delante.

Merrill Barr, Forbes

#Cuba, Internet y el miedo

Nuevas actitudes de las autoridades en Cuba, hacen temer una vuelta a la censura en Internet.

Hasta hace unas semanas las pequeñas muestras de periodismo independiente en Cuba, no afiliados a la reconocida mundialmente disidencia cubana, sino alejadas de posturas progubernamentales o en contra del socialismo cubano, algo así como un término medio entre tanta polarización durante los más de 60 años de guerra -¿real, psicológica?- contra Estados Unidos, daban esperanza a quienes desde lejos, seguimos con parte de nuestro corazón en Cuba, por nuestros familiares y amigos, por nuestra tierra.

cuba, internet y el miedo

El 17 de diciembre de 2014 parecía estarse concretando en muestras reales de libertad e independencia de la prensa oficial cubana con medios independientes como OnCuba, El Estornudo, Periodismo de Barrio, Cuba Posible y por supuesto los blogs de más de un cubano -periodista o no- donde se veía otra realidad, una no expresada en Granma o Juventud Rebelde. Pero, de repente todo parece un espejismo y desde distintas instancias del gobierno cubano caen nuevamente en la necesidad de denunciar, censurar y cerrar espacios digitales, periodistas y opiniones contrarias al discurso dominante que se impone en Cuba. En julio de este año prohibían a los periodistas que trabajaban en medios oficiales, colaborar en los nuevos medios independientes, pero este agosto está siendo caliente y no precisamente por el termómetro.

Algunos en la Mayor de las Antillas, no saben el daño y la mala imagen que transmiten del gobierno cayendo nuevamente en “actitudes conspiranoicas” ante cualquier paso o evento convocado por los Estados Unidos, ante cualquier palabra sobre Cuba escrita en Internet que no sea revisada antes por el Consejo de Ministros y pase por la rueda gubernamental. No acaban de entender que Internet, la llamada “red de redes” como aún le llaman allá, tiene espacio para todos y el pueblo cubano tiene derecho a decidir qué creerse y qué no, tanto de la prensa oficial cubana, como de la llamada prensa independiente.

Todavía recuerdo como en Cuba funciona mucho mejor el boca a boca que el periodismo oficial para saber lo que de verdad interesaba a la gente de a pie. Mientras en la TV se “sobre cumplía el plan de papa”, los cubanos y las cubanas solo nos creíamos la noticia cuando nos enterábamos que la papa estaba en el agromercado. Y eso por no contar la de historias de machetazos y muertes, que sólo se saben en Cuba vía Radio Bemba, como se conoce en la calle al chisme.

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Muestra de una polémica en una noticia de Cubadebate

La constante petición de Raúl Castro de que la prensa oficial critique lo mal hecho en Cuba se queda solo en sus propias declaraciones y algún que otro vago intento de periodismo crítico a la mala elaboración del pan u algo más, poco útil y banal, solo visible en televisiones locales como Canal Habana. El resto de los medios nacionales en Cuba a su línea de siempre, sin meterse de verdad en el meollo de un país que pide a gritos debates, pero no encuentra eco en la prensa oficial, la prensa del Partido Comunista de Cuba (PCC), del partido único. Por eso opciones libres como el paquete semanal se llenan de medios no alineados al PCC y que en Internet se pueden consultar libremente.

Por si no lo sabe ya a estas alturas, Cuba es uno de los países de América Latina con menor penetración de Internet. Desde el año pasado puntos Wi-Fi con precios privativos -2 CUC la hora, algo así como 2 euros o dólares– para las pocas personas que reciben dinero de familiares en el extranjero, o tienen negocios exitosos en la isla, van cambiando el panorama, pero no es suficiente. En 2008 el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, propuso implementar Internet en el archipiélago cubano, pero entonces se vio como una “injerencia yankee”. Hace poco a parte del gobierno de Washington, una multinacional, Google, también hizo la proposición a la isla y sendas publicaciones se cuestionaron las intenciones de uno de los reyes de Internet y llegaron a la conclusión de que era mejor el modelo chino. Sí, es mejor el modelo de uno de los países con más censura en el mundo, una censura que hace pequeña a la Muralla china para mantener a su pueblo a raya y alienado.

En Internet caben todos, en un Internet libre todas las voces tienen su sitio y es el internauta, el ciudadano, quien debe tener el derecho a creer una cosa u otra. Pero en Cuba no lo creen así, por eso desde la semana pasada a la separación del periodista José Ramírez Pantoja de su puesto en Radio Holguín por publicar en su blog personal, Verdad de Cuba, unas declaraciones de la subdirectora del periódico Granma, Karina Marrón; a la petición de la vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Aida Hexia de expulsar de Cuba al periodista uruguayo Fernando Ravsberg por todo lo que publica en su blog Cartas desde Cuba; se une ahora la publicación en Cubadebate de una supuesta financiación de una reunión en Miami de un evento donde se reunirán periodistas independientes y disidentes para hablar de Cuba. Y mi cuestión ante esto es ¿y si es así, qué pasa?

¿Acaso Obama no dejó claro en su visita a Cuba, en marzo de 2016, que Estados Unidos seguiría exigiendo para Cuba democracia, derechos humanos y libertad de expresión?  ¿Acaso entonces Raúl Castro no dijo que Cuba seguiría con su socialismo? Si todo estaba tan claro, ¿por qué vienen ahora a sorprenderse ante tal financiación?

Lo que huele peor, no es que Estados Unidos siga en las suyas y Cuba a su ritmo, lo peor es que metan en el mismo saco a medios independientes y que se han ganado a golpe de trabajo bien hecho, la credibilidad pérdida por la prensa oficial cubana, con otros de corte claramente anticastristas. Pero vuelvo a preguntarme, tras tantos años oyendo aquello del “pueblo más culto del mundo”: ¿los cubanos son incapaces de discernir por si mismos ante uno y otro medio? ¿Quién les ha dado a un grupo de cubanos, disque periodistas, la batuta para decir esto es bueno y aquello no? ¿Tanto les molestas ver debate real saliendo desde webs, blogs y medios no oficiales?

Si no saben reconocer lo que de verdad necesita el pueblo cubano, si las alternativas al Noticiero Nacional de Televisión, Granma y Juventud Rebelde -en muchos casos con el mismo talento que había en esos mismos medios- es más seguido por los lectores dentro y fuera de la isla interesados en Cuba, el debate no se puede cortar de una tajada como pretenden ahora y seguir en su Edén mental, sin salirse de esa bola de cristal de “en Cuba todo bien; en el mundo, todo mal”. Aquello de “somos felices aquí”, queda muy bien en carteles, pero no se sustenta. Por eso las crisis migratorias en América Central con cubanos involucrados no cesan y Cuba se desangra con la partida de su juventud, cansada de muchas otras cosas, pero entre ellas, de su prensa.

El camino no va por censurar, el camino parecía -después del 17D de 2014- ir por la confluencia de cubanos dentro y fuera para hacer una mejor Cuba. Qué pena que algunos allá dentro, sigan dando los mismos pasos y palos en falso, una gran pena.

NOTA: Para quien quiera conocer más de los nuevos espacios del periodismo cubano recientemente el diario español El Mundo publicó un acercamiento a estos jóvenes en su revista Papel: Ser periodista en la nueva Cuba. En marzo de este mismo año, el periódico El País, también de España, había publicado con motivo de la visita de Obama a la Mayor de las Antillas: Brotes de periodismo cubano. Así mismo en el blog Periodismo en América del Centro Knight está disponible un informe especial sobre el nuevo periodismo cubano, con muchos más espacios que los aquí citados.

Cuba, Obama ¿y?

Las expectativas con la visita de Obama, han recibido rápidamente la interpretación interesada de unos y otros.

En mi país, muy dado a los refranes, hay uno que reza: “esto no lo arregla ni el médico chino”. Y al parecer luego de la “histórica visita de Barack Obama a Cuba, “la cosa sigue igual” al menos en lo que a las altas esferas del poder se refiere.

Las reflexiones del compañero Fidel -nunca pensé que publicaría algo al respecto en este blog, soy más del otro Castro, de Raúl-, El hermano Obama, fueron la guinda del pastel a un aluvión de análisis posteriores al discurso del primer presidente americano en ir a Cuba en casi 90 años.

Obama dispuesto a dialogar con los cubanos, a abrir puertas y construir puentes, o en palabras del Apóstol Nacional, José Martí, a cultivar “una rosa blanca”, habló para todos los cubanos en un discurso que dejó sin aplausos a más de uno de los presentes en algún que otro momento. El debate desde Cuba no se centra tanto en los derechos humanos, el tan ansiado Internet, o cualquier otro de los palos tocados por Obama en el Gran Teatro de La Habana; las respuestas han ido dirigidas a la osadía del otro Comandante, este de las barras y las estrellas, de pedir “olvidar la historia”.

¿Olvidar la historia en Cuba? Un país donde desde que tengo uso de razón lo primero que aprendimos fue el diferendo Cuba-Estados Unidos, donde a partir de la historia se construían una serie de valores revolucionarios como el patriotismo, el antiimperialismo, y un largo etcétera de -ismos, que después de casi seis años en España tengo algunos superados o al menos pude ver la otra parte de “aquella historia”, sin olvidar cuánto quiero y necesito mi archipiélago, aunque a veces, y estas últimas semanas de marzo han sido una de esas, prefiera mirar hacia otro lado.

¿Para qué ha servido el discurso de Obama? ¿Cuál ha sido la trascendencia de su visita a Cuba, en un mundo donde ya casi todo es trascendente? Sería aventurado calcularlo. ¿Por qué se empeñan desde los medios oficiales de mi tierra en ahondar en la historia cuando el primer presidente negro de los Estados Unidos de América, enemigo por antonomasia de la Revolución cubana hasta el 17 de diciembre de 2014 -o eso creía- ha pedido mirar al futuro desde un presente de la mano? Difícilmente pueda dar una explicación lógica, “el orgullo”, en palabras del atrevido presidente, ¿del pueblo cubano o del gobierno?, tal vez algo tenga que ver.

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Ya lo decían algunos antes de la visita de la familia Obama a Cuba, después que se fueran, ¿qué pasaría? Al parecer poco o nada. Y yo, he de reconocerlo, me emocioné con el momento, lo viví desde la distancia como si estuviese allá y ha sido de esos instantes en que me volvía a ver en Cuba, luego me acordaba del resto y volvía en mí. De haber seguido por La Habana, ciertamente no sé yo si aún seguiría repitiendo consignas, exigiendo el fin del bloqueo y la devolución de la Base Naval de Guantánamo, peticiones que sigo considerando totalmente legítimas.

Obama no fue a Cuba a echar leña al fuego, fue a enterrar el hacha de guerra y como el mismo expresó al presidente Raúl Castro: Estados Unidos no es enemigo de Cuba. Lamentablemente aún hay determinados sectores de mi tierra que siguen viendo las muchas manchas y las oscuras intenciones en el vecino del Norte, sin pararse a pensar -sin medias tintas de por medio- que como mismo en USA se quieren aprovechar de la isla para invertir y ganar dinero, en Cuba buscan ganar dinero y construir toda la infraestructura necesaria para hacer -y no lo digo yo, sino analistas internacionales- la Singapur del Caribe.

Al menos desde las redes sociales, el contacto más cercano que tengo con mi Caimán Verde -a parte de las llamadas semanales con mi madre- se ven espíritus inconformes dispuestos a escribir una nueva Cuba, una Cuba necesaria para el mundo del siglo XXI. Jóvenes en su mayoría, y no sólo de edad, sino de pensamientos, que se niegan a dejar correr esta ola de acercamiento inédito entre los dos países.

No sé si lo he dicho antes, pero nunca pensé que podría ver todo lo ocurrido desde el 17 de diciembre de 2014 entre mi Cuba y Estados Unidos. Otras cosas tal vez, por ley de vida, pero ¿el Air Force One en La Habana?, ¿un presidente de la Casa Blanca recorriendo el Casco Histórico de La Habana Vieja, dando un discurso al pueblo cubano?, ¿Europa secundando -para variar- el restablecimiento de relaciones con el archipiélago? e incluso ¿The Rolling Stones sonando en vivo frente a un número indeterminado de personas? Demasiado.

Temo despertar cualquier día y que estén los dos lados inamovibles, intransigentes, como el último vestigio de la Guerra Fría. Pero, al parecer no es un sueño, aunque algunos se nieguen a despertar.

P.D. Quien dice dos lados: el gobierno de Cuba y el de Estados Unidos; dice tres: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos y los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami; o dice cuatro: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos, los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami y la disidencia en la isla, o dice cinco: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos, los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami, la disidencia en la isla y los cubanos que vivan donde vivan, sin militancia, ni partidismo, ni ayudas de afuera, solo quieren paz y bienestar en Cuba. O para rozar el absurdo dice seis: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos, los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami y la disidencia en la isla, los cubanos que vivan donde vivan, sin militancia, ni partidismo, ni ayudas de afuera, solo quieren paz y bienestar en Cuba y los militantes en Cuba, revolucionarios a ultranza. Y al final ¿cuánto importan los cubanos de a pie que siguen en Cuba o aquellos que se fueron de su tierra para ayudar a los suyos? Estos siguen cuadrando poco o nada en una ecuación polarizada, politizada y enconada, que esperemos pronto resuelvan sus diferencias.

Personas, apuntes sobre Siria y la migración

Apuntes a propósito de la migración desde Siria, provocada por la guerra en este país.

Cada verano los medios de comunicación en España recurren a un tema fetiche que repiten hasta el hartazgo, casi siempre uno nacional y otro internacional acorde con la agenda setting. Este 2015 junto al manido y “decisivo”, según algunos, Cataluña, todos pusieron su mirada también en la migración de los sirios hacia Europa, una ola de personas huyendo de su país en busca de una mejor vida o para ser claro: millones de hombres, mujeres, niños y ancianos obligados a salir de un país en guerra para sobrevivir, aun cuando se enfrentaban a las mafias de trata de personas, difíciles trayectos por tierra y mar, y por último con la intolerancia de muchos en el Viejo Mundo que prefieren mirar a un lado ante la desgracia ajena.

La maquinaria mediática este verano con la migración de Siria, esa que huye de Bashar Al-Asad, siguió minuto a minuto el periplo de los refugiados desde las costas de África hasta su llegada y trayecto por el continente europeo. Todos los ojos, todas las lentes, hacia los sirios y sirias, al parecer el único país de África que está en guerra, las únicas personas que huyen de un dictador, del hambre, de las pésimas condiciones de vida. Y sí, ciertamente, los sirios merecen una atención especial de Europa y de todo el mundo, pero tanto la atención como las medidas para evitar que las personas salgan huyendo de la guerra, llegan tarde, unos cuatro años tarde en los que los organismos internacionales solo se han llenado la boca en reclamar un acuerdo en la región, pero no han mediado, si no que han armado a facciones en contra del presidente sirio, han llevado a sus egos de superpotencias un tema ajeno sin importarle la vida de los sirios, en un cruento enfrentamiento donde Estados Unidos quiere una cosa, Rusia y China, lo contrario, y los habitantes de Siria solamente vivir.

El verano es una época propicia para la migración, cada año los medios hablan de la llegada masiva de personas a las costas del Mediterráneo, recuerdo que el año pasado el cuenta gota era casi diario de 3 mil personas, y sin embargo el despliegue informativo entonces no llegaba a los sendos bloques informativos de 3 a 5 noticias diarias en los canales de televisión o los especiales en la prensa escrita de más de una página. Pero este 2015 Europa al parecer se ha visto desbordada, según los propios medios, por más de un millón de migrantes, de ellos más de la mitad de Siria. A los que se agregan según el diario El País: “Eritrea, con uno de los regímenes más opresores del mundo, y Afganistán, inmerso en una guerra que dura más de una década”, como “los países de origen de quienes llegan en patera por el Mediterráneo”.

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Como se puede ver no son solo los sirios quienes están huyendo de la guerra, es todo un continente que seguirá huyendo cada año de países con gobiernos fallidos, dejados a la mano de los llamados hombres de la guerra, del hambre, la miseria y sin cubrir las necesidades más básicas del ser humano como la salud, la educación y en fin, la vida digna. Este verano, y lo digo sin temor a equivocarme, los medios han puesto su lupa en Siria para acabar de una vez y por todas con la guerra en dicho país, pero sobre todo con Bashar Al-Asad, y de paso con la credibilidad internacional de Rusia y China que en su momento se opusieron a acciones armadas en dicho territorio. Ahora, ya no se está luchando solo entre los sirios pro-gubernamentales y los rebeldes, sino que el autodenominado Estado Islámico está allí en escena, con sus inhumanos métodos de entender El Corán e imponer la yihad, alimentado a su vez por enemigos de Occidente como Al-Qaeda.

La realidad de Siria no es ahora, lo mismo que en 2011 cuando empezaron esta Guerra Civil que ya ha costado la vida a miles de personas y el desplazamiento de más de siete millones. Los organismos internacionales y los medios, pueden querer buscar culpables en dicho país, y hacernos creer que con su destitución, como con el ahorcamiento de Sadam Hussein se va a resolver de una vez y por todas la situación de Siria. Ojalá fuera tan fácil, como pudo haber sido hace cuatro años. Esperemos que actúen de una vez y por todas, coordinados tanto Estados Unidos con Rusia, e incluso hasta con China, aunque parezca imposible, para mermar definitivamente el peligro real que supone el autodenominado Estado Islámico.

#Cuba censura el arte, de nuevo

Juan Carlos Cremata ha sido censurado en Cuba.

#RestablezcanelIngenio es el hastag que desde dentro y fuera de Cuba mueve las redes sociales a favor de Juan Carlos Cremata, nueva víctima de la censura en mi país. Sí, me parecía mentira la semana pasada cuando leí una entrevista al propio Cremata en El Nuevo Herald, pero sí, aun hay espíritu censor por esos lares, aunque podamos pensar que con los nuevos aires de acercamiento a los vecinos del Norte esa actitud había quedado detrás.

La obra de teatro por la cual han retirado a Cremata de todas las instituciones en Cuba, y por supuesto la han quitado de las tablas solo dos funciones después, es El Rey se muere. No la he visto, pero han logrado con este nuevo acto censor que el mundo entero se interese por una adaptación que pudo haberse quedado en la isla y ahora se abre a las expectativas de muchísima gente.

Juan Carlos Cremata

Para quienes no conocen a Juan Carlos Cremata es un director y guionista, excéntrico como muchos del gremio, su película Viva Cuba (2005) nos arrancó las lágrimas a los cubanos y cubanas acostumbrados a la migración, por necesidad u obligatoria, pero que dejamos la tierra detrás sin haber conocido la mayoría de provincias del país. Ya anteriormente en otra película, NADA, se había acercado a esa realidad de Cuba. Al parecer en las tablas hirió otras sensibilidades que no dejan pasar quienes se creen con el derecho de qué es o no bueno para los cubanos.

En la entrevista a Cremata, así se refería a su censura en Cuba, sí, porque él sigue allá, aunque cualquier otro estuviera ya fuera o barajando la posibilidad de irse, obligado por las circunstancias:

Como un paso errático, medieval, fascista y muy desatinado en estos tiempos. Como un acápite más, en un capítulo, cada vez más extenso, de injusticias y sinrazones que se han cometido especialmente con la cultura y los artistas en este país. Y me vienen a la memoria ahora mismo, casos ya históricos como Lezama Lima, Virgilio Piñera, Gastón Baquero, Celia Cruz, Ernesto Lecuona, Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Lydia Cabrera y tantos, tantos otros nombres más contemporáneos, a veces ni siquiera tan grandes, o que medianamente pudieron llegar a ser alguien, de los que hablar en Cuba, oficialmente es a veces “sacrilegio”, pero que todo el pueblo cubano, como todo el mundo, conoce, respeta y adora, en tanto forman parte indisoluble de nuestra cultura, o lo que es decir, de nuestra nación. Otra vez la parametración, la persecución, la limpieza de pensamiento y acción, como si los tiempos pasaran en vano. Aquí nada ha cambiado, al menos en ese sentido. Como una declaración del abuso de poder, el absurdo y la ignominia. Pero, en definitiva, como una muestra más, de la naturaleza de esos seres que amordazan, silencian, prohíben y entorpecen la evolución del pensamiento. Y con ello la vida de una gran mayoría de personas en este país. Como un atropello a la libertad de expresión, a la creación artística y a los derechos más elementales del ser humano.

Poco puedo decir después del propio Cremata al respecto de la censura. Lamentablemente este nuevo episodio de “quitar a alguien del medio”, digámoslo claro, de censura, demuestra que en Cuba seguirán existiendo incomprendidos o personas de mente muy cuadrada como para aceptar críticas a través del arte. Como si el arte no fuera para provocar, para dejarnos inquietos en nuestros asientos bien sea en el cine, el sofá de la casa o en una butaca de un teatro, en cualquier rincón o medio por el que lo disfrutemos. La buena cultura es para entretener, eso también está claro, pero para provocar repito, hacernos pensar y remover nuestra zona de confort. Quien no permita que eso suceda, no le interesa tener el pueblo más culto del mundo.

No a la censura.

¿Y ahora qué?

Después de terminar el grado en Periodismo, a los graduados nos invaden multitud de dudas e incertidumbres.

Esta semana tengo el último gesto -espero- para obtener mi título de graduado en Periodismo, no licenciado, no han sido 5 años, fueron 4 en Sevilla que seguirán siendo muchos más o eso espero. Pero a las puertas de ser graduado, no puedo dejar de preguntarme: ¿después de esto qué?

Soy de los que prefieren dejar el tiempo correr y no aventurarse al qué pasará, por aquello de que “cada cosa en su justo momento”, o como se dice en mi tierra: ” yerba que está pa’ti no hay chivo que te la quite”. No obstante, si no aspiramos, soñamos y nos ilusionamos con el futuro poco va a llegarnos y mucho menos, cuando la opción más fácil es tirarse en el sofá entregado a una serie o vivir nuestra vida a través de Facebook, a través de los demás.

En este blog llevo meses sin publicar y debo de ser franco, porque para eso está y si no es aquí ¿Dónde? No tengo la verdad de nada, nunca me he creído conocedor de todo y siempre he dejado claro que esta es mi opinión y como tal, puede ir evolucionando día tras día, año tras años. Solo hay que mirar mis primeras publicaciones, allá en Cuba y se verá que poco tienen que ver con manera de ver el mundo hoy. La vida nos va dando visión, muchas visiones y quien permanezca en su cuadrado para siempre, no sabe cuánto se pierde del otro lado.

No he escrito por miedo, por temor a ofender, a limitar a quienes más quiero y que aún siguen “resolviendo cada día”. No soy abanderado de nada, ni de nadie, simplemente me gusta argumentar lo que digo, analizar sucesos desde mis limitadas herramientas y llegar a alguna conclusión. Criticar por criticar puede ser muy fácil, sobre todo por quienes se crean sabelotodos. De endiosados está lleno el mundo y si algo se me ha quedado de los años de estudios de Filosofía es que “sólo sé que no sé nada”.

De momento muchos de mis compañeros, y yo por supuesto, estamos con la incógnita de si ahora encontraremos trabajo. ¿Han servido para algo estos cuatro años? ¿Los habré aprovechado bien? ¿Máster, qué Máster “bueno, bonito y barato” para abrirnos paso? Y así podría seguir con un largo listado de preguntas que nos han estado invadiendo todo este último año de carrera, y miren que a veces me paso en tomarme las cosas con calma, pero las dudas están, más aún para quienes nos apasionan el periodismo, el buen periodismo, tan poco abundante.

Por ahora toca esperar de lo bueno lo mejor, aunque suene a frase manida. Si algo extraordinario nos ha dado Internet es la posibilidad de expresarnos libremente, aunque muchos se empeñen en cercenar la libertad en la red, más aún cuando va en contra de sus intereses.

Por mi parte, espero seguir estudiando, ojalá aparezca algo por el camino y me de la posibilidad de trabajar en y desde mi vocación por el periodismo. Ojalá muchas otras cosas. ¿Cuáles? Ya veremos, nos vemos desde aquí entre opiniones, incertidumbres e imágenes, mi segundo refugio.

TFG impreso: La construcción del antihéroe. La imagen de @ahorapodemos en @el_pais y @elmundoes
Último paso para acceder al título de graduado en Periodismo

A montarse en el carro de #Cuba

Una reflexión a propósito del nuevo escenario Cuba – Estados Unidos. ¿Llegará a buen puerto? ¿Cuál es el interés real?

Desde que Obama y Castro anunciaron el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el pasado 17 de diciembre, todo el mundo mira fijamente al archipiélago caribeño y como va puliendo pasos con su vecino norteño para volver a tratarse de tú a tú en la política internacional, como iguales desde las diferencias de ambas naciones.

Las reacciones de los demás políticos, esos que se quedaron sorprendidos ante el anuncio, no se ha hecho esperar y todos quieren de alguna manera u otra participar en este nuevo camino entre Cuba y Estados Unidos. Uno de los más recientes, fue el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos quien a principios de abril de 2015 se apuntaba en el carro con la frase: “pusimos nuestro granito de arena pero no queremos llevarnos ningún crédito. Somos muy amigos de Estados Unidos y al mismo tiempo Cuba está siendo anfitrión en el proceso de paz”.

Desde cualquier rincón del mundo se congratularon ante la decisión de Obama y Castro, de hecho la Unión Europea ha iniciado conversaciones con Cuba después de años de tener también congeladas las negociaciones con el archipiélago caribeño. Cabría preguntarse si los de la Comunidad Europea estarían sentados en la mesa con los mismos que tildan de “dictadores”, si Estados Unidos no hubiera dado el primer paso. La respuesta sin duda sería negativa, pero la realidad es que hasta otras naciones como Corea del Sur quieren restablecer relaciones con la Cuba comunista.

hoy #Cuba es noticia obligada con #USA claro, a ver si nos quitamos las vendas Ante tanta avalancha de optimismo y mano amiga desde muchos y disímiles lugares del mundo, surge la duda de por qué el cambio en la política internacional con respecto a Cuba, si a efectos reales sigue teniendo un partido único, cuenta con elecciones, pero no en la misma línea de democracia que la que desde Occidente se pregona y el tan criticado Raúl Castro, así como su antecesor Fidel, siguen al frente de Cuba. Por no hablar de los tan socorridos derechos humanos para el cual cada país ve paja en terreno ajeno, pero mira para otro lado cuando es en sus fronteras.

De hecho Cuba continúa manteniendo relaciones diplomáticas con otros cuestionados de la actualidad mundial como Rusia, Venezuela y Corea del Norte. Sí, la misma Corea que tanto se critica desde los medios y a la cual el expresidente, George W. Bush, metió en el llamado Eje del Mal junto a Irak e Irán, también amigo de Cuba, y a la cual luego agregaron a Siria, Libia y sí señor, Cuba la bella. Fue hace 13 años, en enero del 2002 cuando Bush movía su guerra contra el terrorismo.

Hoy en cambio, el Congreso de Estados Unidos debate sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo para seguir adelante con el mutuo interés de abrir embajada en La Habana y,  por otra parte el discurso mediático sí va reconociendo los beneficios de este nuevo capítulo para los cubanos, nunca para el gobierno, contra el cual se siguen ensañando como siempre, desde los advenedizos defensores de la libertad, llamados en la isla disidentes.

El cambio de postura con Cuba no sé a qué obedece, quienes manejan la economía dicen que por ahí viene el interés de Estados Unidos y otros países por la isla. La apertura económica desde 2012, que cambiaron el modelo de economía comunista por uno más parecido al capitalista, pero nunca sin llamarlo así, parece calar entre los que miran hacia Cuba. Otros hablan de frenar los pies a China y Rusia en América Latina, incluso a Venezuela, aunque allá tienen su propia guerra. Obama reconoció que la política sostenida por cincuenta años fue un fracaso, no obstante ha dejado bien claro que siguen queriendo un sistema democrático en suelo cubano.

Al respecto de la decisión de Obama de retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, él mismo dijo: “no se trata de que un Estado ejerza un régimen autoritario o reprima a su pueblo. Suena cruel, pero si este fuera el criterio para pertenecer a la lista de cómplices del terrorismo, desde Arabia Saudí hasta China, y muchos otros países, tendrían que figurar en ella”.

Lo cierto es que es un nuevo escenario ante el cual se van perfilando poco a poco los pasos entre ambas naciones. Desde la distancia quisiera que todo fuera más rápido, aunque debo reconocer que no se puede esperar un cambio de la noche a la mañana, sobre todo con tanta gente que se ha criado con ideas tanto a favor como en contra de Cuba, así como a favor o en contra de Estados Unidos.  

El último gran gesto del Papa Francisco habla de un interés real, hasta en el Vaticano, porque se normalicen las relaciones entre mi país y Estados Unidos. Será en septiembre cuando el argentino visite Cuba antes de su gira por USA, en una decisión que sin dudas seguirá contribuyendo a estrechar un puente que ya han construido asociaciones de solidaridad con Cuba entre el pueblo estadounidense y el cubano.

De Francisco no dudo sus buenas intenciones para que Cuba y Estados Unidos acaben con los últimos escollos de aquella Guerra Fría, para que los cubanos y las cubanas puedan vivir en igualdad y con acceso al mundo, no solo a la tecnología o a través de la misma. Del resto, solo el tiempo nos dirá qué buscan en este nuevo escenario geopolítico donde Goliat ha soltado el mazo, David se ha anotado una victoria o como dijo el presidente de Bolivia, Evo Morales: “Por una parte zanahoria para Cuba y palo para Venezuela y no sé si esa estrategia norteamericana trata de dividir a los países del ALBA“.

Cuestión de tiempo.