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Japón, el tiempo, las lecciones

Hace un año el mundo miró a Japón sobrecogido con la noticia del terremoto y posterior tsunami. Minuto a minuto los medios de comunicación -y este intento de blog, incluido- siguieron lo sucedido: primeros las imágenes y videos escalofriante, luego las cifras cada día en aumento, después la crisis nuclear que nos hizo mirarnos al ombligo.
Junto a todos los datos -lamentablemente a veces contabilizamos demasiados las cosas, las vidas también-, a nuestras casas llegaba la sensación de total falta de dolor en el pueblo japonés. Nadie lloraba, la gente en la calle sufría en silencio y cualquier muestra de desesperación rápidamente corría por la red.
Japon, cualidades de los japoneses
Las diferencias culturales saltaban desde la crisis humanitaria y siempre explicaban con cualquier noticia que en Japón no se puede llorar, si no incrementas la negatividad, algunas madres decían que estaban fuertes por sus hijos, aún recuerdo a la mía cuando me despidió en el aeropuerto de Cuba. Tampoco lloró, las pérdidas por supuesto no son iguales.
Los japoneses se nos dibujaban cual robots, parecía imposible que después de tal catástrofe no hubiera personas lamentándose en las calles, culpando a diestra y siniestra como ocurre en otras regiones. No todos somos iguales, aunque estemos en un mundo globalizado. Al menos con Japón eso quedó claro.
La crisis nuclear puso en alerta al mundo entero, en el Viejo Mundo los gobiernos registaron sus centrales nucleares para limitar el tiempo de uso de las más antiguas. Chernóbil había impresionado en su entonces, pero desde 1986 no se repetía un incidente de tal magnitud. El peligro de explosión nuclear estaba latente y el alcance no podía ser medido por nadie.
Antes de marzo de 2011 en Japón, el tema nuclear era tabú en algunos medios; entre la ciudadanía, un recurso necesario para generar más electricidad y su peligro solo era tomado en cuenta en alguna manifestación ecologista o al visitar sitios como Chernóbil o Hiroshima-Nagasaki, por desgracia también en el país nipón.
Japón volvía a estar en el imaginario popular y no por los mangas, animes o la teconología, si no por el peligro real de la energía atómica. Ahora no provocada por el hombre, como en Hiroshima-Nagasaki, si no por la falta de respuesta ante una catástrofe natural y lo que es peor, lo incontrolable de este tipo de energía.
Saltó a la vista la necesidad de una energía más limpia en el mundo, que no precise de lo nuclear, el petróleo -recurso cada vez más escaso- o del gas natural. Estuvo presente en la agenda informativa el tiempo justo hasta que en Fukushima rebasaron la crisis y el agua volvió a tomar su cauce. 
Hoy se sigue sin investigar e invierten menos en alternativas como la energía solar, eólica o de cualquier otro tipo, no hablo de la que se obtiene de cereales porque me parece muy triste darle de comer a un auto con lo que puede comer  un pueblo entero, para colmo donde lo cosechan.
No son rentables, saltará alguno, pero cuán rentable es la enegía nuclear si en cualquier momento nos puede hacer desaparecer a todos y esa sería la salida más rápida. ¿Qué decir de las toneladas de desechos nucleares ambulando por el mundo? ¿Dónde meteremos eso dentro de 50 años? ¿En la Luna?
A un año de la catástrofe, Japón se recupera prontamente, como no lo ha hecho Haití después de dos años de un suceso similar y no por falta de ayuda humanitaria ¿suficiente? Cuestino mucho, viene en mi naturaleza, pero el país caribeño hoy es gobernado por vándalos que se aprovechan de la desgracia ajena. 
No tienen la organización y temple del pueblo japonés, no solo hablo de los haitianos, nosotros tampoco, aunque quieran verdernos como muy civilizados. En una situación igual habría que vernos.
Así, no somos ni peores, ni mejores que el pueblo japonés, para nada, sencillamente somos diferentes, como no somos iguales a los chinos, a los indios, a los árabes, a los judíos o a los indios del Amazonas.
Somos y lo que vale es la capacidad de tolerancia de cada pueblo, más allá de religiones, sentimientos o maneras de ver la vida. Cuando nos enteremos de eso, podremos evitar los horrores del propio hombre, para concentranos en superar las pruebas de Mamá Natura, esa que nos sigue diciendo lo pequeño que somos aunque queramos tocar el cielo.
Japón ya lo sabe, ojalá nos hayamos enterado.

Japón, tierra de contrastes

El idilio pletórico con el mundo japonés termina cuando uno sale de la isla y se dirige a Hiroshima a visitar el gran parque dedicado a la destrucción realizada por la bomba atómica. Es impresionante y un ejemplo de recordatorio de lo que no debería ser la raza humana, pero que, sin embargo, está presente todos los días a pesar de negarla hipócritamente.
Y allí vuelve uno a la realidad, a ser un gaijin, y a un país dividido entre la amabilidad hacia los extranjeros – parándose incluso a contar cómo sobrevivieron a la bomba- y el odio hacia los mismos, especialmente si uno es rubio de tez clara…y es que depende de las nacionalidades. Mi aspecto les decía que yo era de un país, pero mi habla les indicaba que era de otro…y es que España y el flamenco hace mucho por esas tierras…y ya de paso el mundial de fútbol. Tópicos que algunos españoles odiamos y que yo allí amé…
(…Alguien nos dijo que los españoles comíamos muy bien porque nos gustaba el pulpo…ah, y “congratulations” por el mundial.)
En Fukuoka, ciudad cuya estación es la más liosa del mundo si uno quiere dejar las maletas en una consigna, y sin apenas tiempo para nada…salvo por una visita a la fábrica de cerveza Asahi…donde uno tiene que disimular la risa al ver salir de las visitas a los japoneses borrachos por las tres cervezas que dan…se encuentra el aeropuerto de mayor proyección al resto de islas orientales. Desde allí, se llega a Okinawa, isla algo extraña al resto de Japón, ya que en ella aún se encuentran bases estadounidenses, por lo que allí se ven personas con aspecto de “más occidentales” y personas con aspecto de asiáticos continentales, o incluso de las islas del pacífico: más morenos, ojos más rasgados, narices más anchas, complexión más ancha…
Okinawa, además de ser la cuna del Karate, es la isla donde el arroz se sirve con curry y donde la velocidad media es de 60 km/h. Algunos habitantes de Okinawa tienen otra religión, y se entierran en templetes a lo largo de los caminos. Igualmente presenta un aspecto más abandonado y caótico que el resto del Japón.
La isla presenta, entre sus atracciones, los túneles donde se escondió el último reducto de resistencia a la invasión norteamericana en la Segunda Guerra Mundial y que prefirió sacrificarse antes de caer en manos enemigas.
Una cara más agradable de la isla es la visita a uno de los acuarios más grandes del mundo, el acuario Churaumi, con su gran cantidad de peces tropicales, sus vistas al mar y su museo antropológico de las islas del pacífico.
La prefectura de Okinawa está compuesta por numerosas islas que, según dicen, tienen playas paradisíacas. Una española acostumbrada a las playas de Cádiz sufrió la decepción de ver las playas japonesas, limitadas, en su mayoría, por boyas que marcan el espacio donde uno puede bañarse. Quizás sirvan para separar a los seres humanos de otros seres marinos pocos amistosos, pero el caso es que ninguna arena fue lo suficientemente tentadora como para tirarse en ella y pasar horas
Especial mención, por último,-a pesar de ser prácticamente lo primero que visité-requiere el Monte Fuji, con sus 3776 m de altura constituye el pico más alto de la isla de Japón. Su ascensión se entiende como algo iniciático en el mundo japonés, algo así como el camino de Santiago español. El peregrino puede emprender su ascenso desde la primera estación, pero subir los 3776 m requeriría bastante tiempo, cosa que no sobra entre la población…especialmente la japonesa…de modo que un autobús deja en la quinta estación.
La quinta estación es un lugar fantástico, tiene sus tiendas y hoteles, además de tener mucha animación y, a la hora de la puesta de sol, presenta un espectáculo magnífico.
Los ascensos al monte Fuji se realizan mañana, tarde y noche. Se requiere alcanzar la décima estación y entrar al santuario que se halla en el cráter. En julio incluso puede conservar algo de nieve. El ascenso nocturno es, quizás, el más duro, ya que uno no ve bien y puede resbalar. Es necesario ir preparado: linternas de minero, botas buenas de escalada, víveres, ropa de abrigo y ganas…sobra decir que, como buenos españoles, no estábamos preparados para esas eventualidades…Nadie informa de la dureza de la ascensión. Pero ahí están cientos de japoneses, ancianos y niños incluso, subiendo como si no fuera nada…en la estación octava hay momentos en los que uno debe escalar con manos y pies…y uno piensa que están hechos de otra pasta.
Resulta una experiencia inolvidable, sin duda, y las vistas no tienen precio. Esa tranquilidad, el estar rodeado de gente y estar tranquilo…es impresionante, inenarrable. El amanecer allí no tiene parangón…hasta que te encuentras una cola de una hora para entrar al santuario y, cuando consigues entrar, lo único que te interesa es echar una larga siesta para descansar.
Pero, una vez superado el cansancio, la sensación de estar allí arriba es indescriptible. Creo que es algo que habría que hacer alguna vez en la vida, estando preparado, eso sí, pero es que la sensación que una experimenta allá no es equiparable a nada …por todo en general.  
Quizás, si alguien lee esto, se sienta algo mareado por el bombardeo de información. Nada aparece ordenado, todo está escrito como si vomitase la información…pero ésa es la percepción que uno tiene en Japón, cuando descubre todo esto, cuando siente estas sensaciones. Esta información se va revelando poco a poco y, a cada paso que uno da, siente la sorpresa. Un viaje de 15 días da tiempo a muchas cosas: a ver templos, museos, probar la gastronomía, observar las costumbres, viajar por la geografía, escalar montañas, pasear por el mar, bañarse en la playa, a ver un impresionante y tradicional campeonato de sumo, visitar los mercados, contemplar sus contradicciones, ver sus tradiciones, disfrutar sus modernidades, disfrutar sus fiestas y juergas nocturnas, especialmente en los populares karaokes, y comprobar cómo es una sociedad avanzada, pero con gran división de géneros entre hombres y mujeres, y con sus luces y sombras:  grandes “pachinkos”  donde hombres, aún con ropa de trabajo, van a jugar, hombres que van a tomar cerveza con sus amigos y caen borrachos en las escaleras del metro y mujeres que salen con sus amigas sin relacionarse con los hombres, aunque a veces sí se observan pandillas mixtas, vagones de tren en los que, en hora punta, sólo se admiten mujeres…llevando al viajero a pensar que todo es una máscara de modernidad y tecnología frente a una moral severa y tradicional, que permite el desahogo, pero siempre dentro de un orden establecido. Orden, orden y orden.
…Y después de tantas letras, de tantas descripciones dadas… todo se puede resumir en una sola frase: Japón es una tierra de contrastes.
                                                  Sara Contreras, fotos de David Wayne Deere Palacios

Turistas en Japón

Volvemos al Japón con las crónicas de Sara Contreras sobre su viaje en julio de 2010:
El viajero que se acostumbra al metro de Tokio se empeña en usar el metro en Kyoto, pero pronto se descubre que un bono de autobuses es más práctico. Kyoto es la ciudad cultural, es la ciudad de los templos. Tiene un encanto particular. Se ve mucho más tradicional que la metrópoli y allí se pueden ver, en esos días de julio que preceden a las fiestas, numerosos kimonos recorriendo la ciudad. En los escaparates se ven los atuendos especiales para la fiesta, como en Sevilla se pueden observar en las tiendas los trajes de flamenca.
Kyoto transmite calma, tradición, cultura. No deja de asombrar su comodidad y la majestuosidad de sus templos. Aún así, no es una ciudad atrapada en el pasado, es moderna, pero, para el viajero curioso, es menos “moderna” que otras ciudades como Fukuoka o incluso Hiroshima.
Nara tiene el honor de ser la primera capital del antiguo Japón, resalta por su parque nacional reserva natural de ciervos y sus templos patrimonio de la Humanidad. Especialmente, destaca el templo de Todaiji, donde se encuentra el Buda más grande del mundo. Es un lugar impresionante, con un museo de arte escultórico japonés muy interesante y con cientos de ciervos rodeando a los visitantes…tratando de robarles las galletas que venden para alimentarles y todo lo que encuentren en la mochila.
Pero sin duda, de todos los lugares que hay que visitar en Japón, el más tradicional, en el que el viajero se siente transportado a otra época, es la isla de Miyayima. Tras un agradable paseo en ferry, en ella se encuentra una de las estampas más tradicionales del Japón: la gran puerta tori, de color rojo, que aparece rodeada de agua cuando sube la marea. Junto a ella existe una especie de embarcadero, y la isla presenta varios templos que adornan la isla que aparece habitada por miles de turistas – especialmente japoneses- y por, nuevamente, varios centenares de ciervos que, encantadores, no temen a los humanos.
Quizás esto deba ser una mera descripción de un país o de un viaje, pero quisiera compartir uno de los momentos más divertidos que – frente a los agobios de tiempo, de calor y de barrera lingüística que se puede encontrar en este maravilloso país- suponen la destrucción de un elemento “romántico” que todo viajero suele atribuir a determinadas cosas que escucha de países lejanos, extranjeros y extraños…¡ooooh, los ciervos campando por la isla, entre los humanos! Uno casi puede imaginar a una Diana japonesa bailando entre los cervatillos, todos primos de Bambi, encantadores, simpáticos…hasta uno se espera a Tambor, el famoso conejo amigo del cervatillo universal, pero…sólo imaginad este lugar paradisíaco, la isla, una plaza con varios templos, unos bancos de madera donde descansar, e incluso tomar un refrigerio apoyándose en las mesas de madera que lo acompañan, la tranquilidad del lugar…uno va al supermercado, compra algo de beber y, en un arranque travieso, compra sake (el famoso aguardiente japonés) para probar cómo sabría un sake de supermercado…tanta quietud, tanta paz…que hace que ya uno empiece a pensar que por qué están tan desaprovechados estos bancos.
Esas disquisiciones se ven interrumpidas por unas simpáticas turistas japonesas (los japoneses son los mayores turistas de su país, es decir, que lo que hacen aquí lo hacen allí…y nosotros que nos creíamos que era porque visitaban países extraños…). Ellas quieren hacerse una foto con los turistas occidentales, y aquí es cuando uno se siente un poco más mono de circo…¿tan raro es tener los ojos redondos? ¿ser blanco? ¿ser rubio?.
Tan amables son que uno no puede decir que no. Pero por detrás…cuando todo el mundo mira a la cámara japonesa (por supuesto, de última tecnología), nota un ligero roce y al volverse…¡un dichoso ciervo coge el vasito de sake y, con una pericia asombrosa, consigue beberse todo su contenido! Y en esto que a uno le entra el temor de extranjero al pensar, mientras tira del vaso para arrancárselo al ciervo, ¡dichoso ciervo! Como lo vean borracho nos la cargamos. E incluso la imaginación nos lleva a pensar o, a una confabulación de las japonesas con los ciervos – cosa improbable- o a la salida de algún templo de algún sacerdote enfadado por haber corrompido a los ciervos sagrados –cosa también improbable.
Bueno… anecdotario japonés, suplido con un agradable paseo nocturno en torno a la puerta tori, una agradable comida de arroz con salsa de ostras exquisita, unos helados de té verde riquísimos y un fantástico y relajante baño en el onsen antes de ir a dormir en el cómodo futón con vistas a la bahía…

Un día en Tokio, Japón

Hoy nos seguimos adentrando en la cultura japonesa, en el Japón de 2010, unos meses antes de la catástrofe de este año. Con las historias de Sara Contreras y las fotos de ella y sus amigos podemos ver cómo es un viaje de unos españoles en tierra nipona. Espero que les guste tanto como a mí.

Y dice Sara:
Qué se puede decir de Tokio: una gran metrópolis, con gente anónima, distribuida en diferentes barrios: Shinjuku, que presenta la imagen del Tokio lleno de luces y ambiente; Shibuya, con su famoso cruce, la estatua del Aquita rodeada de jóvenes y donde se concentra el mayor número de japoneses borrachos;  Harajuku, donde se reúnen los frikis de la ciudad; Asakusa, un barrio con templos y estampas más tradicionales; Ginza, que se trata de la zona más lujosa de la ciudad; Akihabara, un paraíso tecnológico y un centro principal de la industria manga,; Roppongi, de ambiente nocturno; y Odaiba, cuya bahía representa uno de los lugares más interesantes y bonitos de la ciudad.
Esta división de barrios hace más fácil la visita, ya que uno puede elegir hacia qué lugares dirigirse en cada momento. Hay que destacar el “Metropolitan Government Building”, un rascacielos con un mirador que muestra lo grandioso de la ciudad, especialmente si se visita en horas nocturnas, para contemplar la iluminación; y la torre de Tokio, una especie de torre Eiffel unos 8 metros más alta, pero 50 años más nueva.
Otro lugar de interés es el Mercado Tsukiji, hay que hacer cola para visitarlo pero resulta sumamente interesante cómo se negocia el pescado, se realiza una subasta que resulta particular a ojos occidentales ya que aparece algo ritualizada, en consonancia con las transacciones casi impersonales a las que estamos acostumbrados habitualmente.
Después, es refrescante desayunar (sí, sí, desayunar, que hay que levantarse muy temprano para verlo, sobre las 4 am) sushi en el entorno (buenísimo, por cierto) y curiosear en los puestecitos del mercado. Allí fue curioso tomar un café (¡lo echaba de menos!) en una tienda “especializada”. El café allí es carísimo, pero éste estaba muy sabroso (a lo mejor era por el gusto que me dio tomarlo).
Lo primero que uno aprende allí es que el desayuno no es lo mismo que en España, pero me temo que esta turista está mal acostumbrada a los desayunos andaluces. El almuerzo, por otra parte, se convierte en un plato de “algo” (teriyaki, yakitori, soba, ramen, sushi, sashimi, etc) con arroz blanco, ¡siempre arroz!
Generalmente, la comida fue excelente, sobre todo en cierto restaurante en Okinawa especialista en sushi. Especialmente curioso son las cintas de sushi y almorzar en el tren, cuyos asientos siempre poseen una bandeja abatible para tal fin, ya que es costumbre habitual comprar unas cajitas que tienen un poco de todo (incluso arroz, jejeje) en las estaciones y tomarlas durante el trayecto para así no perder tiempo, incluso hay una chica en el tren que ofrece alimentos y bebidas (esto no es raro en los trenes occidentales tampoco, pero se está perdiendo).
El turista en Japón debe probar toda clase de comida, porque, en general, la gastronomía es muy interesante y rica, además de toda clase de alojamientos.
En Japón existen varios tipos: los hoteles habituales, generalmente muy caros; las guest-houses o casas de huéspedes, donde convives con diferentes gentes en casas particulares, incluso en habitaciones comunales de hasta ocho camas; los famosos hoteles cápsulas, hostales y ryokanes, que son alojamientos tradicionales japoneses que suelen ser una especie de apartamentos en miniatura con una tetera, una nevera (están modernizados), un baño, una mesa para tomar té con sus sillas y futones (las camas japonesas). Además de ello, suelen tener onsen, esto es, baños públicos donde ducharse y, posteriormente, relajarse en una piscina de agua caliente. Éstos suelen estar separados para hombres y mujeres ya que uno permanece desnudo en ellos.
A raíz de esto uno pensará…qué antihigiénico todo…pero es que la limpieza en el baño de los japoneses es exagerada si uno la compara con determinados lugares similares en occidente…o en España, si lo prefieren, que deja a veces mucho que desear.
Ah, por cierto, nunca se asusten de los wc japoneses…tienen muchos botones y sueltan muchos chorritos para limpiar. No quería ser ordinaria, pero es que no dejan de asombrar a todo el que va.
Estas generalidades se pueden ver en todas las partes de Japón, podría hablar ahora de una gran ciudad como es Kyoto. (Aunque dejemos esa historia para otro día)

Bienvenidos a… Japón

“En este año de 2011, donde Japón se ha convertido, tristemente, en uno de los países más populares y conocidos, cabe un recordatorio para ese país cuya singularidad nos atrae y sorprende cuanto menos. Esta no es una mera descripción de qué ver en este país, puesto que no le haría justicia, esta es la descripción de un viaje…lo que hemos ido contando a los amigos que nos han preguntado por el viaje a Japón que realizamos tres amigos y yo allá por Julio del año pasado.”
Así comienza Sara Contreras, otra amiga de Facebook que me ha cedido sus memorias e impresiones de ese Japón sin terremoto, tsunami y peligro nuclear que vemos hoy en las noticias. Quisiera puntualizar que no solo es amiga de Facebook, si no una de las buenas amistades que he encontrado aquí en Sevilla. Toda esta semana les traeré un relato de las aventuras de Sara en el país nipón, suena a película, jejeje… pero es cien por ciento real. Espero que lo disfruten
Y dice Sara:
En primer lugar, he de poner en antecedentes: la perspectiva desde la cual se relata el viaje es de una española, con todo el bagaje cultural que le acompaña que se “enganchó” al viaje una semana después que sus amigos, tras muchos días de estrés laboral y mucho cansancio…
Cuando la azafata anuncia que el avión aterrizará pronto en Tokio uno tiene la vaga sensación de que se va a encontrar una cultura diferente y se prepara para ello, expectante, curioso y, dependiendo de la valentía de cada uno, moderadamente decidido.
Toda sensación de triunfo desaparece cuando uno se encuentra ante un aeropuerto como otro cualquiera lleno de letras incomprensibles y da gracias por los idiomas internacionales…aunque no sea el suyo.
La diferencia con un aeropuerto del resto del mundo reside en que en una de éstas en las que uno recorre el pasillo para desaparecer de allí lo antes posible – un pasillo que ha elegido casi al azar- descubre, cariacontecido, un sitio para ducharse.
Y así comienza la aventura japonesa.
El viajero descubre –así, tan pronto- que hay dos civilizaciones en lucha en Japón: la tradicional y la tecnológica, influidas por la cultura occidental a la que los japoneses parecen adorar…a la vez que odiar.
Ésa será la sensación durante todo el viaje del turista occidental.
Salir de allí a través del metro da pavor, ya que uno se enfrenta a una intrincada red de líneas, es necesaria la ayuda de alguien para orientarse: en el caso de esta viajera fue que sus amigos le indicaron qué línea debía coger y en qué estación debía parar ( en este caso, la estación de Ueno, donde se encuentra uno de los parques más famosos de la ciudad).
Una se pregunta…¿y por qué no vienen a por mí?
Pero es sólo una pregunta que surge de la ignorancia de las distancias de una ciudad como Tokio. Pase lo que pase y vaya adonde vaya…siempre estará a 1 hora del lugar en el que uno se encuentra.
Si uno va con la ilusión de organizarse toda una mañana de tour turístico por la ciudad, sólo podrá hacerlo cuando consiga entender bien la intricada red de comunicaciones que recorre Tokio.
Tokio posee dos líneas de trenes que recorren la ciudad, y el resto del país, además de varias líneas de metro. Algunas pertenecen a la línea del Metro de Tokio y otras tantas pertenecen a líneas privadas, explotadas independientemente. Lo que genera un caos de billetes y estaciones que, si uno lo sabe al aterrizar el avión, se lo piensa dos veces antes de desembarcar.
Afortunadamente, el tiempo de adaptación y conocimiento –básico, por supuesto- de la ciudad de Tokio, se sucede tras dos o tres días de dar vueltas por ella. Primero, pudiendo visitar sólo un lugar y, al final, dos e incluso tres en una misma mañana.
Sólo se consigue con perseverancia, con ganas de no renunciar, pensando: he viajado hasta aquí durante 24 horas, quién sabe cuándo volveré, ¿alguien invitó a cansancio a la fiesta? Y uno se olvida de que existe algo parecido al agotamiento, a pesar de ser julio, a pesar de hacer calor, a pesar de estar sudado y sentir que se está convirtiendo en un charquito estancado a pasar mucho tiempo parado.
Porque…no es que los japoneses no quieran ayudar, no, tratan de hacerlo, son muy educados y correctos, pero…la comunicación es prácticamente imposible. Miran al viajero occidental a veces incluso con simpatía, otras con desprecio (un mero gaijin, como alguna vez captamos en un hostelero en Okinawa al hablar con su jefe) y otras…bueno, otras ni miran. Esta turista española, que pensaba que en su país el inglés brillaba por su ausencia, descubrió que en Japón el inglés es más desconocido aún, y cualquier otro idioma que no sea el japonés. A pesar de que la mitad de los anuncios están escritos en ese idioma. Es algo curioso que llama la atención.

Reconstruiremos Japón de nuevo

A una semana de la catástrofe natural que azotó Japón, su primer ministro Naoto Kan, afirmó en un discurso televisado desde Tokyo, que el país será “capaz de resurgir de la crisis… Reconstruiremos Japón de nuevo“, pese a la crisis nuclear de la planta de Fukushima, que según ha reconocido es “grave” y “no permite aún ser optimista”. Espera, no obstante, que “los problemas se resuelvan pronto”, informan en la web de Radio Televisión Española.

Tras haber sido criticado por su gestión de la crisis, Kan ha subrayado que su gobierno ha hecho pública toda la información sobre el accidente. “Hemos dicho honestamente que la situación en la planta es muy grave y hemos compartido toda la información de que disponemos con la comunidad internacional”, ha declarado.

Japón está afrontando su mayor crisis desde la guerra. Estamos teniendo apoyo global. No tenemos tiempo para ser pesimistas. Necesitamos ser resueltos, todos y cada uno de los japoneses” ha añadido.

“Después de la Segunda Guerra Mundial tuvimos un crecimiento económico milagroso gracias a los esfuerzos de los japoneses y así es como Japón se ha construido”, ha declarado.

Kan ha agradecido la calma mostrada por la población y se ha referido a los cientos de miles de refugiados en las provincias más afectadas por la tragedia. Su situación, ha explicado el primer ministro, se ha visto empeorada por el frío y la escasez de alimentos, pero ha garantizado la asistencia del Gobierno para mejorar su situación y les ha animado a “seguir adelante”. (RTVE)


A propósito de la magnitud humanitaria de esta catástrofe,  el diario El País habla de más de 6 900 víctimas mortales y 10 300 desaparecidos tras el terremoto y el tsunami que devastó a Japón el pasado viernes.

Esta cifra refleja que el terremoto del pasado viernes es el peor vivido en Japón en 90 años, superando las víctimas mortales (6.400) del terremoto de Kobe en 1995. Respecto a la cifra de rescatados, unos 90.000 efectivos de las Fuerzas de Auto Defensa (a los que se unirán miles de reservistas llamados a filas) que trabajan en medio de grandes dificultades ya han rescatado o evacuado a más de 26.000, la mayoría de estos últimos cerca de las centrales nucleares dañadas por el temblor, según la agencia local Kyodo.

Entretanto, unas 530.000 personas se agolpan en los campamentos provisionales, la mayoría de ellas en las prefecturas de Miyagi (en la que no se localiza a la mayoría de los ciudadanos de un pueblo de unos 10.000 habitantes), Iwate y Fukushima (noreste), las más afectadas por el terremoto. Sus dirigentes han adelantado las gestiones para construir 32.800 viviendas temporales.

Los continuos cortes en el suministro eléctrico derivados de los problemas en las centrales nucleares, especialmente la de Fukushima, agravan la situación de los miles de personas que están sin hogar en plena ola de frío y nieve.

Las historias de pueblos borrados del mapa, núcleos de población de los que no se tienen noticias y, por suerte en algunas ocasiones, gente que vuelve a dar señales de vida cuando ya había poca esperanza de encontrarlos siguen cayendo en un goteo continuo. Por ejemplo, en Oshima, una pequeña isla frente a la costa de la provincia de Miyagi, fueron encontradas ayer con vida cerca de 1.300 personas. Además, entre 7.000 y 8.000 residentes en esta población perdieron sus casas y se han refugiado en escuelas, aunque están incomunicados y se desconoce si tienen provisiones suficientes…

Por el contrario, desde el viernes no se sabe nada sobre unos 7.500 residentes de Minami Sanriku, la mitad de la población de este pueblo de Miyagi engullido por el mar, aunque la Policía cree que podrían haberse refugiado en localidades cercanas, como Tome. Un total de 2.000 residentes de Minami Sanriku fueron localizados también ayer con vida, por lo que hay esperanzas sobre sus vecinos. Tampoco se conoce el paradero de otros 8.000 residentes del pueblo costero de Otsuchi, en la provincia de Iwate. (El País)


CRISIS NUCLEAR

En cuanto a los problemas en la central nuclear de Fukushima, la televisión pública NHK, informa que el Ministerio de Ciencia de Japón ha detectado altos niveles de radiación durante dos días consecutivos a unos 30 kilómetros al noroeste de la central nuclear Fukushima Número Uno.

La radiación alcanzó un nivel de 170 microsieverts por hora el jueves y 150 el viernes.

El secretario en jefe del Gabinete de Japón, Yukio Edano, advirtió que el Gobierno tomará las medidas apropiadas si continúa este nivel de contaminación en el área durante un período más prolongado. Sin embargo, señaló que eso es improbable.

La lectura más alta, 150 microsieverts por hora, se detectó a alrededor de la 1:30 de la tarde, hora local, a aproximadamente 30 kilómetros al noroeste de la central. Este sitio se encuentra dentro de la zona donde se ha recomendado a los residentes no salir a la calle.

El jueves, un día antes, se registraron niveles de 170 microsieverts a las dos de la tarde en el mismo lugar.

Los expertos advierten que la exposición a esta cantidad de radiación durante seis a siete horas resultaría en la absorción de lo que se considera como el nivel máximo para un año.(NHK)
Añade la televisora japonesa que se podría restaurar para el sábado el sistema de enfriamiento de los reactores afectados. En una conferencia de prensa, la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio manifestó que espera restaurar la energía en el primero y en el segundo de sus reactores con problemas, de manera que se reactive el sistema de enfriamiento e impidiendo que empeore la crisis nuclear.

Según la compañía, desde el jueves, ha estado tratando de hacer llegar a la central otra línea de electricidad. Hasta ahora, la empresa ha instalado un panel distribuidor en una oficina próxima al reactor primero y está tratando de conectar una línea de energía a un transformador en el segundo, pasando por el primero.
La Compañía de Energía Eléctrica de Tokio espera que para la tarde del viernes habrá logrado instalar el cable que lleve energía al primero y al segundo reactor, de modo que el sábado pueda ya hacer llegar electricidad a los dos reactores.

Los operarios controlan cuidadosamente los niveles de radiación, que continúan siendo altos, llegando en algunos momentos a 20 milisieverts por hora. (NHK)

No obstante, medios de prensa reportan unos 20 operarios y policías contaminados en la central. Dieciocho trabajadores de la central nuclear de Fukushima, dos agentes de policía y un número indeterminado de bomberos han resultado contaminados, según información suministrada por el Gobierno japonés y difundida ayer por el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), señala el diario El País.

El recuento del OIEA, basado en información facilitada por el Ejecutivo japonés, incluye también detalles sobre los 23 heridos en la nuclear de Fukushima. Además hay dos desaparecidos, de los que el OIEA no da más datos. Cuatro empleados sufrieron daños menores por la explosión en el reactor número 1 y fueron hospitalizados. Otros 11 resultaron afectados en la explosión del número 3, dos más “se sintieron enfermos de forma repentina” y el resto sufrió lesiones más leves. (El País)

En otra información del diario español, señalan que mientras los expertos japoneses intentan, una tras otra, diferentes soluciones, el organismo regulador de la energía nuclear en Estados Unidos advirtió de que existe la posibilidad de que el tanque de enfriamiento de las barras de combustible usadas del reactor número 4 -alcanzó los 84 grados centígrados cuando lo normal son 25- se haya secado y de que otro de los tanques tenga fugas.



La agencia atómica japonesa afirmó que no podía confirmar si el agua cubría aún las barras. Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que opera la central, aseguró el miércoles que creía que el tanque aún tenía agua, y advirtió que su prioridad era el tanque del reactor número 3, sobre el que ayer fueron arrojadas desde helicópteros alrededor de 30 toneladas de agua. Las aeronaves, reforzadas con plomo en la panza para evitar la radiación, lanzaron 7.500 litros de líquido en cada uno de sus cuatro vuelos. El día anterior, habían fallado los intentos, debido al alto nivel de radiación. Dos de los cuatro lanzamientos de agua efectuados ayer, en medio de un fuerte viento, tuvieron éxito.

El reactor 3 es el más preocupante porque contiene plutonio junto con el uranio. El plutonio es un elemento muy peligroso, ya que puede causar cáncer aunque sea ingerido en cantidades muy pequeñas. (El País)

Cubadebate apunta que ingenieros japoneses aceptaron el viernes que la única manera de prevenir una catastrófica fuga de radiación desde un reactor nuclear dañado podría ser enterrarlo bajo arena y concreto, el método usado para sellar enormes filtraciones desde Chernóbil en 1986.

Esta es la primera vez en la que el operador de la instalación reconoce que enterrar el enorme complejo es una opción, una señal de que las acciones como arrojar agua desde helicópteros militares no están teniendo éxito.

“No es imposible cubrir los reactores usando concreto. Pero nuestra prioridad en este momento es tratar de enfriarlos primero”, dijo un funcionario del operador de la planta, Tokyo Electric Power Co, en una conferencia de prensa.

En cuanto a la radiación nuclear, Michael O’Leary, el representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en China, dijo que no parece plantear un riesgo inmediato a la salud humana fuera de las cercanías de la planta.

“En este punto, aún no hay evidencia de que haya una expansión significativa de radiación más allá de la zona inmediata de los mismos reactores”, dijo O’Leary. (Cubadebate)

PARA MAYOR INFORMACIÓN VEA:

– una entrevista al japonés Kenzaburo Oé, Premio Nobel de Literatura en 1994, a propósito de la catástrofe en Japón y el miedo nuclear en el diario El País

– una infografía sobre la tragedia en Japón desde el viernes 15 de marzo, en El País

– un análisis sobre las magnitudes de la catástrofe nuclear de Japón, en el diario cubano Juventud Rebelde

La otra cara de Japón

Hoy me proponía, como vengo haciendo desde el viernes 11 de marzo recoger la actualidad que los medios nos brindan de la catástrofe en Japón. Lo voy a hacer, en las últimas líneas, pero me gustaría antes dedicarle espacio a los bloggers que nos dan la otra cara de lo que sucede en el archipiélago nipón.
Esa que los medios no informan, pues solo se concentran en los problemas de la central nuclear, los impactos de la bolsa de japón en la economía mundial, las pérdidas de dinero y otro centenar de cifra, entre ellas las de muertos, que solo ennegrecen el panorama de Japón. Y por suerte hay algunos desde Japón, que no es el gobierno, ni los canales de televisión que nos llenan de Fe en la realidad nipona.
Twitter es uno de las principales redes sociales donde los internautas están desmintiendo la realidad de Japón, que aunque esté en crisis por el terremoto y tsunami, vuelve a la normalidad con relativa rapidez. Bajo el twitpic #nobuscanlaverdad son muchos los que están dando informaciones reales de lo que sucede y desmintiendo aquellas que publican los medios, como la del APOCALIPSIS EN JAPÓN.
Hasta yo he caído en la trampa de la maquinaria de información, pero hasta que uno no se satura de malas noticias, es que uno no busca la otra parte de lo que sucede, la parte humana que están dando de lado en los medios y en Twitter se lleva halagos como: Apagad la TV, quemad los periódicos, de @Eynonimo.
Fue el twittero @Mister_Pozart a quien se le ocurrió este twitpic, como indignación ante las cadenas de televisión que contactaban con él y le dejaban con la palabra en la boca cuando no transmitía mensajes de desesperación y catástrofe desde Japón, donde se encuentra hace 7 años. Amadeu Branera, su nombre real, en uno de sus mensajes dice: Harto sensacionalismo. Si te llaman de los medios y no les das carnaza te ignoran y llaman a otro. #nobuscanlaverdad RT por favor!!!
Desde los blogs también están dando otra imagen de la realidad en Japón, un español de Bilbao que vive en Japón cuenta en su Ikusuki todo lo que está viviendo tras el terremoto del pasado viernes. De hecho el mismo día de la catástrofe decía: “Todo bien por aquí, acojonadico perdido todavía, pero bien.” (Terremoto en Japón)
No obstante, ayer 15 de marzo a través de un video de la televisión nipona decía: “Este es el caos nuclear del que hablan en los medios, el apocalipsis del copón… No estamos a salvo, no estaremos tranquilos hasta que se solucione absolutamente todo el percal, pero coño, ¡vale ya!”(Radiación en Tokyo)
Y es que según este bloguero: “Claro que existe el temor de que la central nuclear pete y llegue radiación con lo que en el peor de los casos lo que tendríamos que hacer sería pirarnos de aquí para el sur. No lo veo probable, me da que el sábado estaré con el lorco bebiéndome las reservas que tenga Asahi en Asakusa descojonándonos de todo esto. El gobierno dice que en Tokyo se haga vida normal, y por la calle la vida es bastante normal dentro de lo que cabe…
“Quitando el viernes, no he visto ni una sola escena de pánico, ni he tenido ningún problema en parte gracias a que con la moto me olvido de los trenes, que quizás es el mayor fastidio ahora mismo. Hoy voy a Karate, como siempre, no os digo más.” (En Tokyo, de caos, nada)
Testimonios que nos llegan desde una ciudad que enfrentó un terremoto y luego un tsunami, e incluso ahora con alarma nuclear, tiene más tranquilidad y menos alarmismo que en todo el mundo, donde no estamos pasando por esa situación y la estamos extrapolando hasta el extremismo.
Antes de dejarlos con la información de los medios, cito otras frases de este blog:
“…la normalidad de Tokyo es de un 90% y el otro 10% es debido a que se siguen dando réplicas, cada vez menos y ello unido al ahorro de electricidad hace que los trenes no funcionen como deberían. Todo es una cadena, al no haber trenes la gente usa coches y la demanda inusitada de gasolina hace que haya que hacer cola para repostar, pero sigue habiendo gasofa. Lo mismo pasa con la comida, el miedo hace que en algunos sitios haya menos, pero sigue habiendo casi con normalidad.
Esto de caos no tiene nada. El caos está arriba, donde el tsunami. Nosotros estamos igual que siempre, ni nos comemos los unos a los otros, ni nos hemos hecho pijamas de papel albal por si la radiación. Vale ya de tanto amarillismo, que tenéis a mi madre asustada, ¡¡copón ya!!” (Shibuya is off)
No dejen de ver el blog Ikusuki y le recomiendo otro también desde Japón, La Arcadia de Urias. La tranquilidad en tiempos de desmadres, aplaca el alma, ahora el

APOCALIPSIS DE LOS MEDIOS

El enfoque principal en todas las cadenas de televisión y los periódicos de España y medio mundo, es la crisis nuclear. Aunque la preocupación la tenemos todos, creo que se ha dejado de lado la cifra de muertos en Japón, cómo están viviendo las familias, dónde e incluso quieren justificar la tranquilidad de los japoneses, quienes por su cultura no exteriorizan su sufrimiento al igual que los occidentales ¿Acaso solo quieren ver llantos y lágrimas?
No digo más.
Las cifras de muertos siguen aumentando, si en un primer momento se temían que fueran 10 mil los fallecidos tras el tsunami, ahora el gobierno japonés está hablando que puede ascender a unos 12 mil muertos. Según Prensa Latina a más de cuatro mil aumentaron los muertos… reveló hoy la televisora pública Kyodo. El número fluctúa entre 4 mil 164 o 365, lo cierto es que aumenta la cifra y las especulaciones.
Asimismo, la cadena televisiva difundió declaraciones del emperador Akihito, preocupado por la crisis de la central nuclear y llamó a la solidaridad entre los japoneses tras el terremoto. Este resulta el primer mensaje televisado a la nación en sus 22 años de reinado, lo que demuestra la gravedad de la situación que vive hoy el país, la peor desde la II Guerra Mundial según expertos.
Cifras oficiales registran que más de medio millón de personas continúan evacuados en sitios sin las condiciones adecuada (Prensa Latina)
Entretanto, informa el diario el diario El País, unas 530.000 personas se agolpan en los campamentos provisinales, la mayoría de ellas en las prefecturas de Miyagi (en la que no se localiza a los ciudadanos de un pueblo de unos 10.000 habitantes), Iwate y Fukushima (noreste), las más afectadas por el terremoto. Sus dirigentes han adelantado las gestiones para construir 32.800 viviendas temporales.

ELEVADO COSTE ECONÓMICO
Continúa el diario español El País con un análisis del coste económico tras el terremoto y tsunami: Citigroup estima entre 5 y 10 billones de yenes (44.000 y 88.000 millones de euros) en daños de viviendas e instalacionesm mientras que Barclays estima las pérdidas económicas en 15 billones de yenes (133.000 millones de euros) el 3% del PIB nipón.
La entidad singapuresa DBS Bank estima los daños en 75.500 millones de euros. El director de investigación económica del banco, David Carbon, ha señalado que la cifra supone el 2% de su Producto Interior Bruto (PIB), que alcanzó los 3,91 billones de euros en 2010, informó hoy la prensa de la ciudad-estado. “Aunque se produzca una gran pérdida para la economía, la cantidad no será muy grande en relación con el PIB que, de hecho, suele crecer tras los desastres naturales por los trabajos de reconstrucción”, agregó.
Tokio ha agradecido la solidaridad de los 102 gobiernos extranjeros -entre ellos de países muy pobres como Afganistán o Timor Oriental- que han ofrecido algún tipo de ayuda a Japón, que sufre su mayor crisis desde la II Guerra Mundial.
La catástrofe incluso ha movilizado a naciones en teoría enemigas como China o Rusia, mientras Corea del Norte emitió un escueto mensaje de condolencias a través de su la oficina de Cruz Roja. (El País)

PÉRDIDAS EN MÁS DE 200 MIL MILLONES DE DÓLARES
En una nota de la agencia Reuters, apuntan que la mayoría cree que el impacto directo a la economía totalizará entre 10 y 16 billones de yenes (125 mil -200 mil millones de dólares), resultando en una contracción del producto interno bruto (PIB) del segundo trimestre.
Sin embargo, también habría un fuerte repunte en la última parte del segundo semestre de 2011, gracias a las inversiones para la reconstrucción, que impulsarán el crecimiento.
Las acciones japonesas sufrieron lunes 14 y el martes 15 su peor caída de dos días desde la crisis de 1987, perdiendo 626 mil millones de dólares en valores antes de rebotar 5.7 por ciento este miércoles cuando los fondos de cobertura se apresuraron a cubrir posiciones cortas.
Pese a que los daños a la infraestructura han sido severos, algunos de los riesgos mayores podrían producirse por las consecuencias indirectas en el mercado a causa del desastre, como por ejemplo una apreciación del yen japonés.
El yen subió a un máximo histórico contra el dólar tras el terremoto de Kobe en 1995, cuando las firmas japonesas regresaron sus fondos al país. El dólar ha caído un 3 por ciento contra el yen desde el desastre actual y se encuentra cerca del punto mínimo que tocó tras Kobe. La dirección del yen podría tener un gran impacto en las automotrices japonesas como Toyota Motor Co, Nissan Motor y Honda Motor, que fabrican entre 22 y 38 por ciento de sus autos en el país.
El jefe economista de HSBC, Stephen King indicó que aún era muy pronto para poner cifras sobre los costos económicos, ya que se desconocía la escala del desastre.
El área de Japón afectada por el tsunami produce cerca de 4.1 por ciento del PIB del país, sugiriendo que la primera ronda de efectos económicos sería limitada, indicó. Pero con el destino de los reactores nucleares de Fukushima incierto, podría ser que Japón aún no haya pasado por lo peor de la catástrofe.
“En esta etapa, es demasiado pronto para hacer estimaciones significativas del impacto total de los terribles sucesos del Japón”, escribió King en una nota de investigación.
“Las reacciones reflejas económicas y financieras a los impactos y desastres suelen salirse de los márgenes”, indicó, apuntando a las predicciones erróneas de una recesión en Estados Unidos, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 y de un golpe mayor a causa del tsunami de 2004 en Asia.
El desastre ya está afectando a la cadena manufacturera global, golpeando particularmente fuerte a las empresas de tecnología, ya que Japón produce un quinto de los semiconductores del planeta.
Sin embargo, reflejando la alta incertidumbre sobre el impacto económico mundial del desastre, la Reserva Federal estadunidense no mencionó a Japón en un comunicado emitido tras su reunión de política monetaria el martes. (Reuters)

SITUACIÓN NUCLEAR
Los japoneses que viven fuera de la zona de exclusión de la central nuclear Fukushima-1, no corren ningún riesgo, indicó la Organización Mundial de la Salud (OMS), apunta Prensa Latina.
Según las informaciones que se tienen, por ahora se descarta algún peligro para la salud humana, y tampoco hay pruebas de que se haya producido una extensión significativa de la radiación fuera de Japón, indicó el organismo internacional.
El único riesgo de contaminación por radiación nuclear para productos alimentarios procedentes del país se encuentra específicamente en el área alrededor de la planta atómica dañada, informó Gregory Hartl, portavoz de la OMS en Ginebra.
“Se trata de un riesgo específicamente local. Si hay alguna contaminación sólo afectaría a productos a un radio de 30 kilómetros de la planta de Fukushima”, aseguró.
Por su parte, el Gobierno japonés señaló que el nivel actual de radiación más allá del perímetro de 20 kilómetros ya evacuado alrededor de la central nuclear no supone “un riesgo inmediato para la salud”. (Prensa Latina)
A propósito de la nueva explosión en la central nuclear de Fukushima, la agencia latinoamericana informa que el siniestro se detectó temprano en la mañana en un área de la unidad 4 de la planta 1 de Fukushima.
Lo ocurrido incrementó las tensiones en torno a una mayor contaminación por tratarse de una instalación con riesgo de escapes de sustancias radiactivas.
Este fue el segundo fuego en ese reactor en poco más de 24 horas, revelador de un deterioro de la situación, ligeramente aliviada al desaparecer las llamas 30 minutos después, pero sin llegar a calmar las preocupaciones.
También hoy el reactor 3 fue nuevamente centro de atención luego de observarse un escape de humo blanco desde allí.
La Agencia de Seguridad Nuclear dijo que el nivel de radiación por momentos alcanzó 10 milisieverts por hora a la entrada de la central a las 10:40 hora local, lo que atribuyó a sustancias emitidas por la unidad 2, afectada ayer por una explosión de hidrógeno.
Estos reactores, junto con el número 1, presentan problemas de sobrecalentamiento debido a fallas en los sistemas de enfriamiento que hacen temer un desastre mayor.
Según informó la Tokyo Electric Power Co. (Tepco), que opera la planta, el 70 por ciento de las barras de combustible del primero están dañadas, y las del segundo, 33 por ciento. (PL)
PARA MAYOR INFORMACIÓN VEA:
– reitero los blogs desde Japón Ikusuki y La Arcadia de Urias.
-un reportaje sobre por qué los japones son tan calmados, en la web de 20 minutos
– las solicitudes de información que ha recibido la cancillería japonesa sobre el paradero de 500 extranjeros, en la página de televisión pública NHK
– la cobertura completa de Radio Televisión Española en su web