Archivo de la etiqueta: Historia

Fidel Castro ha muerto a los 90 años

Cuba tras la muerte de Fidel Castro

Fidel Alejandro Castro Ruz (1926-2016) ha muerto este 25 de noviembre en La Habana, Cuba. Hace más de diez años el líder de la “Revolución cubana” dejó el poder tras casi cincuenta y su hermano Raúl Castro, quien dio la noticia anoche en la Televisión Nacional, lleva desde 2006 siendo presidente de esta país caribeño. Se ha ido en cuerpo de Cuba el hombre que dijo en 1953: “La Historia me absolverá”. Ante esta significativa ausencia en mi tierra, se me ocurren algunas preguntas.

¿Cuba tendrá una transición democrática?

De momento no.

En 2002 la Constitución cubana pasó a plasmar tras un referéndum popular el carácter socialista irrevocable del sistema político de este país. La legitimidad de esta votación es cuestionable, los cubanos sabemos que los índices de asistencia a cualquier “elección” en Cuba pasa por “la obligatoriedad de ir”, si no se pueden tomar acciones contra los ausentes en los centros de trabajo y estudio. En vigor desde 1976 la Constitución de la República de Cuba ha tenido solo dos reformas, una en 1992 tras la caída del Muro de Berlín para reforzar la “unidad nacional”, y otra en 2002 donde se declara:

“el carácter irrevocable del socialismo y del sistema político y social revolucionario por ella diseñado, así como que las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con otro Estado no pueden ser negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera”.

Si nos remitimos a la Constitución cubana, la democracia existe en Cuba bajo el adjetivo de “socialista” desde 1976. Entonces se declaró al Partido Comunista (PCC) como “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. En Cuba no están permitidas otras formaciones políticas, ni fuerzas sindicales, salvo aquellas militantes con el Estado.

¿Qué pasará en los próximos años?

Raúl Castro prometió dejar el poder en 2018 y Miguel Díaz Canel, actual vicepresidente de Cuba, es el posible sucesor en la presidencia del Gobierno. Entre las reformas llevadas a cabo por el hermano de Fidel Castro, a parte de las económicas, está la limitación en cargos públicos a 10 años consecutivos. En 2015 el menor de los Castro reiteraba su intención de dejar el cargo de presidente en 2018, pero agregaba que ya en Cuba se celebran elecciones ante quienes piden elecciones libres, con más partidos que el PCC.

En cuanto a la economía cubana, las reformas puestas en marcha desde 2012 no terminan de cuajar, si bien hay pequeños avances en cuanto a la propiedad privada, que -cosas del lenguaje “socialista”-, se llama cuentapropismo. El proyecto de la Zona de Desarrollo del Puerto de Mariel, impulsado por Brasil, termina sin encontrar los inversores necesarios para llevarlo adelante. La dualidad monetaria de Cuba continúa sin ver su fin, al menos ya se puede comprar en todas las tiendas en pesos cubanos (CUP) y en pesos libremente convertibles (CUC). Pero la realidad es que la inflación en Cuba es inmensa y quienes la visitamos -fui en mayo de 2016- no concebimos por qué es tan caro todo allá.

¿Cuál será el papel de la disidencia interna cubana?

La llamada disidencia cubana -gusanos y traidores para el Gobierno de los Castro- no es representativa en la realidad de Cuba, aunque los medios extranjeros den relevancia a figuras como Yoani Sánchez y otros muchos. Ciertamente en este país no hay una oposición real, no manchada por las donaciones y ayudas del extranjero, que en la mentalidad del pueblo cubano los ven como “unos vividores”.

Esa manera de ver a los disidentes sin dudas está influenciada por los medios en Cuba, controlados por el Estado. La escasa penetración de Internet en la isla no hace posible llegar mensajes contrarios o diferentes a la versión oficial. La implementación de puntos Wi-Fi a lo largo del país e incluso el llamado paquete semanal -una especie de intercambio de archivos clandestinos-, han abierto nuevos espacios para el debate entre los cubanos, pero son pocos los que se arriesgan a “entrar al trapo” porque pueden perder sus puestos de trabajo.  Las detenciones constantes de disidentes e incluso de periodistas independientes, no declarados contrarios al Gobierno comunista, hacen temer que tras el 17 de diciembre de 2014 no ha cambiado Cuba.

¿Qué pasará entre La Habana y Washington?

Según los analistas el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos puede ser paralizado -o retroceder- con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2017. El republicano ha insistido en sus mitines como candidato del Partido Republicano en la Florida que exigirá más cambios al Gobierno de Raúl Castro, no obstante en los primeros cien días de su presidencia no ha incluido ninguna acción contra el 17-D. La muerte de Fidel puede servir de comodín a Trump para exigir más cambios en la isla. El embargo económico contra Cuba sigue siendo un impedimento, recalcado una y otra vez por los representantes cubanos, para la total normalización de relaciones entre ambos países. El fin del embargo, sería el fin de una de las justificaciones constante en Cuba: “la culpa es del bloqueo”.

Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado

¿Fidel Castro cumplió con sus promesas?

En el alegato de defensa tras el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba, un joven Fidel hablaba de los seis problemas que tenía Cuba en 1953:

  1. El problema de la tierra
  2. El problema de la industrialización
  3. El problema de la vivienda
  4. El problema del desempleo
  5. El problema de la educación
  6. El problema de la salud.

La salud y la educación han sido la bandera de la Revolución cubana desde hace muchos años: la gratuidad del sistema sanitario -no exclusiva de Cuba, aunque dentro nos hicieran creer que es el único país del mundo así- y que hasta el Doctorado sea gratis en Cuba, validan que en esos aspectos Castro cumplió. En 2015 la Organización Mundial de la Salud reconocía a este país como el primero en eliminar la transmisión del VIH de madres a hijos. La educación cubana ha recibido numerosos elogios de organismos internacionales, de hecho Cuba fue el primer país de América Latina en erradicar el analfabetismo, pero después de la crisis económica de los años 90 la calidad no es la misma.

Si en un primer momento la Reforma agraria fue crucial para la Revolución cubana, actualmente el campo en Cuba ha pasado por intentos de activar la productividad de los mismos, pero ha sido en vano. La industria azucarera, que durante años fue puntera, está prácticamente desmantelada. Cuba exporta la mayoría de la comida, entre ellos el plato básico de los cubanos: arroz, que bien se podría cultivar en sus tierras. Al menos en el tema de la industrialización -para nada resuelta del todo en un país cuyo principal renglón económico en el turismo- el Gobierno aprendió de sus errores durante la época soviética y durante su acercamiento con Venezuela se ha invertido en la isla en sectores como la explotación petrolera.

La mayoría de los ciudadanos cubanos trabajan para el Estado y el resto -que está creciendo- para particulares, no obstante estos nuevos trabajos por cuenta propia no han sido suficiente para cubrir los empleos de todos los cubanos. Si bien hay una gran mayoría que trabaja en el mercado negro y cobra muchísimos más que una profesora, por poner solo un ejemplo, las últimas cifras oficiales conocidas la tasa de desempleo es solo del 4,3% en 2012. Pero ese mismo año el sindicalista cubano exiliado Joel Brito, del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa, dijo a Martí Noticias que “en realidad debe estar cerca del 20%, una de las más altas de América Latina”.

#Sevilla, bendecida por el Guadalquivir (III)

El paseo por el borde del río Guadalquivir, es uno de los tantos placeres que tiene esta ciudad donde el calor azota en los meses de verano, aunque en esos momentos haya que hacerlo bien temprano o pasadas las 9 de la noche. Kilómetros a lo largo del río son un escape para quienes habitan Sevilla y se lanzan a correr, a montar en bici, a patinar, a pasear, incluso a dejar su huella en graffitis que adornan la calle Rey Don Juan Carlos I.

La cercanía al río continúa por el Paseo Alcalde Marqués del Contadero en un camino que separa a Sevilla de Triana, como en la otra separa Sevilla de La Cartuja, zona rescatada con motivo de la Exposición Universal del 92. De hecho por la década de los 80 se perfeccionó este desagüe del río para evitar las continuas crecidas que ocurrían en la ciudad y suponían siempre pérdidas para los sevillanos y sevillanas.

Las tierras del Aljarafe llegan a la ciudad y la nutren de cinco río: Un río de agua, un río de aceite, un río de vino, un río de leche y un río de miel. De estos cinco ríos, el Río Grande, el de agua, el Guadalquivir, preside nuestras vidas de hoy y de siempre. He aquí la vena de nuestro gran comercio y de nuestras riquezas. También el flagelo de la miseria y de las horas tristes. ¿Quién no sabe de las inundaciones del Padre Betis?”

Así refiere el humanista sevillano Juan de Mal-Lara las constantes subidas del río en la capital hispalense. No solo en Sevilla pasaba el río a su antojo cuando su caudal no aguantaba sus aguas, también en poblaciones como Camas, Coria del Río, La Rinconada, Santiponce, La Algaba o Brenes.

Río Guadalquivir #sevillagraffiti

Graffiti en los alrededores del río Guadalquivir

Quienes marcaron su destino en los alrededores del Guadalquivir estaban destinados a padecer cada cierto tiempo las constantes crecidas. Antes, sin previsiones meteorológicas, solo podían resignarse a abandonar sus casas y pertenencias, irse a la zona más elevada de la ciudad como las torres de las iglesias o sencillamente abandonarla para no terminar rodeados de agua por doquier. El episodio era constante, y los sevillanos ya resignados, solo esperaban la luz del nuevo día, y que el Betis recordara a sus hijos para volver a su nivel y que estos pudieran recuperar su día a día.

La creciente economía de la zona, marcada por el comercio, la ganadería y la agricultura, se veía diezmada cada vez que el Guadalquivir crecía a su antojo. Aunque ciertamente el poco cuidado de sus habitantes, quienes se olvidaban de limpiar las salidas naturales del río, costaban parte de la cosecha y diezmaban a la población por la falta de alimentos y las enfermedades. El catedrático de la Universidad de Sevilla, Francisco de Borja Palomo, recogió en 1878 en una de sus obras, “Historia crítica de las riadas o grandes avenidas del Guadalquivir en Sevilla desde su reconquista hasta nuestros días”, más de ochenta inundaciones entre 1297 y 1877 en los alrededores de Sevilla. A esta cifra habría que añadirle muchas otras posteriores, hasta superar las ciento veinte.

Algunas de estas inundaciones se pudieron conocer gracias a la constancia que de ellas dejaron historiadores como Fernando Díaz de Valderrama, quien firmó bajo seudónimo el “Compendio histórico descriptivo de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, metrópoli de Andalucía”, donde dice que la inundación de 1297 fue de tal magnitud que los recursos propios no eran suficientes y tuvieron que recurrir a la reina Doña María, madre del Rey Don Fernando IV, quien les concedió 10 mil maravedís –la moneda de la época– anuales para la restauración de la ciudad. De la riada de 1618, señala Baltasar Cuartero y Huerta, se inutilizaron veinte fanegas sembradas de trigo y hasta un hombre a caballo murió al ir de Camas a Triana.

Triana era una de las zonas donde más crecidas ocurrían en Sevilla, su cercanía al río y la baja altura de sus tierras la hicieron víctimas de inundaciones en 1683 y 1684. El cabildo eclesiástico y el arzobispado no paraban cuando las aguas del Guadalquivir dejaban respirar a la ciudad y sus alrededores. El año 1777, cuenta Juan José Antequera Luengo:

“fue muy lluvioso y de grandes temporales, continúandose así hasta el siguiente. Para dar idea de la situación, sólo el cabildo eclesiástico repartió 5.500 hogazas de pan blanco el día 15 y siguientes entre varios pueblos y demás sitios de la ciudad, cuya clase menesterosa no podía salir a ganar jornal”.

Entre las inundaciones que eran imprevisibles y la necesidad de acercar más el puerto de Sevilla al mar, la mano del hombre tomó cartas en el asunto y comenzó a construir cortas a lo largo del caudal. El poder controlar en parte la fiereza del río Guadalquivir a partir de 1795, permitió también aumentar la productividad de estas tierras y especializarlas en cultivos que precisan de mucha agua como el arroz.

Paseo del Rey Juan Carlos I, Sevilla

Hay toda una colección de graffitis a lo largo del Paseo Rey Juan Carlos I 

Según refiere el diario ABC en un artículo publicado en 1981, con motivo de una nueva corta al río, los principales objetivos fueron: “mejorar las condiciones de desagüe del río, facilitar la navegación y aumentar la productividad de tan extensa superficie, que hasta entrado el siglo XX tenía un valor prácticamente nulo desde el punto de vista de la agricultura y muy escaso desde el de la ganadería”.

Las obras para mejorar el Guadalquivir fueron sobre todo la eliminación de las muchas curvas de la parte alta de la ría, mediante la apertura de cauces artificiales o cortas. Así se redujo la distancia y los barcos no se veían obligados a seguir cerradas curvas, a veces muy peligrosas para las embarcaciones cada vez mayores. La primera de estas, en 1795 a la altura de Coria del Río, evitó cerca de diez kilómetros a los navegantes, cambiándolos por unos seiscientos metros. En 1816 se realizó otra, la llamada corta Fernandina, que redujo el recorrido de dieciséis kilómetros a unos mil seiscientos metros. Por su parte, la corta de Los Jerónimos en 1888 con unos seis kilómetros seiscientos metros ahorró trece kilómetros del cauce natural.

En el siglo XX se realizaron unas cuatro cortas, incluyendo la de 1981. En 1926 la corta de Tablada permitió el traslado del puerto de Sevilla del Paseo de Colón al puente Alfonso XIII, donde tendría 800 metros para sus muelles. Con una longitud de seis kilómetros, el cauce del río se redujo en cuatro kilómetros. En 1949 se termina la esclusa de la Punta del Verde y el tapón de Chapina para que las labores en el nuevo puerto pudieran continuar incluso cuando la ciudad sufriera inundaciones. Así mismo, en 1971 se volvieron a realizar cortas en la Punta del Verde para también mejorar el desagüe del Guadalquivir en Sevilla y así evitar posibles crecidas. Esta nueva corta supuso la reducción de la distancia del puerto al mar de ciento veinticuatro kilómetros a sesenta y nueve.

Las transformaciones del cauce del río, crearon dársenas que fueron utilizadas por los pobladores de los pueblos sevillanos para plantar cultivos como el algodón y en particular el arroz. Si bien algunos historiadores apuntan que Sevilla fue de los primeros lugares del país donde los musulmanes sembraron tan preciado alimento, no fue hasta los años cuarenta del siglo XX cuando se tomó en serio las posibilidades reales de estas tierras. Por aquel entonces empezaron a emigrar familias valencianas especializadas en el cultivo del arroz a zonas hoy conocidas como la Puebla del Río, Hinojos, Dos Hermanas, Almonte y otras muchas entre Sevilla y Huelva.

FUENTE:

  • Antequera Luengo, Juan José. “Guadalquivir, Historia de un pueblo”, especial de El Correo de Andalucía.
  • “Hoy, a setenta y nueve kilómetros. El río: la historia de Sevilla por acercarse al mar”, diario ABC, 9 de mayo de 1981, reproducido en cuatro partes en la versión online del Diario de Sevilla: Sevilla y el Guadalquivir (I) (II) (III) (IV)

#Sevilla, bendecida por el Guadalquivir (II)

Sevilla como Andalucía, bendecidas por el río Guadalquivir, recibió a muchas civilizaciones que acrecentaron su acervo cultural y la convirtieron en punto de encuentro de grandes sucesos de la cultura occidental. Desde los tartessos, los fenicios, los griegos, los cartaginenses, los romanos y por supuestos los musulmanes que dejaron su huella en la región, en particular su forma de aprovechar el agua para refrescar zonas duramente castigadas por el Sol durante gran parte del año. Hasta la conquista de los Reyes Católicos que desalojó la ciudad en un principio, pero que luego fuera repoblada y sirviera de enlace principal con la recién descubierta América. No por gusto, la ciudad está considerada una de las más americanas y entre sus riquezas atesora valiosos documentos de la época de la conquista y posteriores en el Archivo de Indias.

Entre los años 1000 y 500 antes de Cristo, los principales pueblos de la península y las civilizaciones orientales, se lanzaron a la conquista del Mar Mediterráneo, siendo de especial atractivo el río Guadalquivir y sus tierras por la perfecta navegación que se podía hacer incluso hasta zonas como Córdoba. Lamentablemente según los estudiosos hoy solo se puede hacer alusión a esto por las referencias en la literatura romana y la árabe, pues la zona de Córdoba no es navegable, pese a proyectos que han promovido el dragado del Guadalquivir cordobés.

Junto a la búsqueda de metales preciosos que es la principal motivación de los conquistadores, los fenicios y los griegos trajeron cultivos de preciado interés hoy en día como la vid y el olivo, aunque algunos creen que ya existían y solo fueron mejorados. La incipiente economía de la región ya se iba matizando en lo que conocemos de la Sevilla actual: una zona rica en aceite como toda Andalucía.

sevilla spain

Los pueblos del Guadalquivir, basados en modos de vida primitivas, se nutrieron de la floreciente cultura fenicia y de otras muchas. Pronto nuevos métodos de pesca, la escritura fenicia o incluso la introducción del hierro y la metalurgia, acrecentaron a los locales. Los por entonces conocidos como tartesios hicieron suyo incluso la manera de hacer transacciones de los fenicios. Estos pueblos estaban esparcidos por distintas zonas de Sevilla como el Cerro Macareno en San José de la Rinconada, la Mesa de Grandul en Alcalá de Guadaira, el Cerro de la Cabeza en Santiponce y por supuesto El Carambolo en Camas. Así mismo, la huella de los tartesios se extiende a otras provincias andaluzas como Córdoba, Huelva y Cádiz.

El mayor hallazgo de tesoros de la cultura tartesia, la cual se estima pobló estas tierras desde el siglo IX antes de Cristo, es el llamado Tesoro de El Carambolo en Camas. Cuentan que en 1958 un obrero encontró un objeto metálico, mientras reparaban un terreno de la sociedad deportiva de tiro de pichón que tenía su sede en dicho cerro. Aunque desde que la asociación comprara el terreno había historias sobre el supuesto tesoro, solo eran leyendas, que se hicieron realidad cuando los trabajadores presentes encontraron veintiuna piezas de oro de 24 quilates, con un peso total de 2.950 gramos. Incluso después de descubiertas, el paradero del tesoro en el imaginario popular de los sevillanos es una incógnita. Si en un inicio se puso en el Banco de España y luego fue comprado por el Ayuntamiento de Sevilla, las piezas que se exponen hoy en el Museo Arqueológico de la ciudad son copias. De hecho algunos especulan que se encuentran hasta en el Banco Santander.

Después de encontrar este tesoro, los arqueólogos movidos por la evidencia de una cultura que solo se conocía por la literatura, continuaron excavando en la zona y descubrieron hasta tres poblaciones en el mismo sitio, todas abandonadas por sus habitantes. La mayoría de los nuevos hallazgos fueron utensilios y objetos caseros, que como Juan José Antequera Luengo refiere “dan idea de un pueblo agrícola, ganadero, cazador y presuntamente minero en menor magnitud, bien situado en el reborde oriental del Aljarafe, frente a la actual Sevilla, que entonces no era más que tierras anegadas por lagunas someras”.

sevilla spain 1En estas tierras por donde trascurría el río a su antojo, aunque fue cediendo terreno con el tiempo, se establecieron asentamientos palafíticos. De cuyo nacimiento, ya como orbe romana da fe las Etimologías de San Isidoro en el año 620: “César fundó Hispalis que, de su propio nombre y el de una orbe de Roma, recibió la denominación de Julia Rómula, pero, por su situación, fue sobrenombrada Hispalis en razón a que está asentada en suelo palustre sobre postres hincados en el subsuelo para que no cediera en su base arenosa e inestable”.

La romanización de Sevilla tiene su mejor exponente actualmente visible en las ruinas de Itálica, en Santiponce. Aunque un poco alejado del río Guadalquivir, téngase en cuenta que el cauce del río ha sufrido innumerables transformaciones, sus aguas sirvieron de principal vía de comunicación para las ciudadelas romanas que posteriormente construyeron en la región la emblemática red de senderos y otras muchas obras públicas, como sus acueductos de los cuales se conservan algunos tramos en la capital hispalense.

Los campos del Valle del Guadalquivir fueron llenados por los romanos de prósperos cultivos, caseríos y mansiones de placer. Entonces por lo que hoy conocemos como la Alameda de Hércules pasaba el río hasta su atracadero en la calle Sierpes, incluso hasta el siglo XVI la Alameda era lugar de aguas estancadas muy molestas para los vecinos, hasta que decidieron secar sus aguas, plantar unos álamos y construir unas estatuas de César y Hércules que siguen hasta nuestros días.

#Sevilla, bendecida por el Guadalquivir (I)

La capital de Andalucía tiene el único puerto interior de toda España, que llegó a ser el más importante del país.

Si la Giralda es el corazón de Sevilla y símbolo indiscutible de la capital andaluza, el río Guadalquivir durante siglos ha llenado de vida este pueblo y lo ha comunicado con muchos otros, que han caído rendidos a la grandeza de una ciudad cuya maravilla se nutre de cada rincón de Andalucía. Un río para unir a todos los andaluces desde su nacimiento hasta su desembocadura gaditana y al cual los sevillanos y sevillanas le deben mucho de su historia e incluso su futuro.

Cualquier persona que no haya crecido en Sevilla, se preguntará por qué una ciudad alejada del mar fue el puerto más importante de Castilla y Aragón cuando empezaban a extender sus dominios más allá de la península ibérica o del Mar Atlántico, a aquellas tierras que por entonces se llamaban equivocadamente las Indias y que hoy conocemos como América.

Ojo de dragón, ojo de caballo #SevillaCiertamente no fue del puerto sevillano de dónde partió por primera vez el descubridor Cristóbal Colón, pero sería a sus aguas donde llegaría gran cantidad de oro, y en otras ocasiones saldría rumbo a las nuevas tierras desde sus inmediaciones. De hecho, otro monumento de esta ciudad, la Torre del Oro, según una de sus muchas teorías, debe su nombre a que en él se guardaba parte del dorado tesoro que mandaban de los pueblos encontrados. Así mismo, la Torre de la Plata acogía en sus entrañas este otro mineral. Sin embargo, la popularidad de esta hermana pequeña no ha sido tanta como la de la otra que bordea el Guadalquivir sevillano.

El río Guadalquivir sin dudas era navegable hasta Sevilla, pero la acción del hombre a partir del año 1795 permitió que los barcos llegaran a este puerto en menor tiempo, y sobre todo que algunas zonas complicadas para la navegación ya no lo fueran tanto. Según los estudiosos, hasta 1979 se estiman alrededor de seis cortas en el trayecto del río que han reducido la distancia hasta el mar de unos ciento veinticuatro kilómetros hasta los cuarenta y cinco. Actualmente incluso, se está estudiando la posibilidad de dragar el río para facilitar la entrada de cruceros a este puerto y convertir el único puerto interior de España, también en un puerto turístico.

¡Oh Guadalquivir!

Te vi en Cazorla nacer;

hoy en San Lúcar morir.

Un borbollón de agua clara,

debajo de un pino verde

eras tú, ¡qué bien sonabas!

Antonio Machado

Como bien expresa uno de los mejores escritores andaluces, y para mayores señas nacido en Sevilla, el río Guadalquivir nace en la Sierra de Cazorla. Nace como un hilo de agua que se hace inmensa y eterna y recorre muchos rincones de Andalucía y otros españoles como Albacete en Extremadura, Murcia o incluso hasta Ciudad Real, en Castilla-La Mancha. El caudal de este río estuvo durante muchísimo tiempo en duda, y cada estudioso lo establecía en una cantidad u otra, hasta que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, luego de mediciones pertinentes, lo estableció en cerca de 57. 400 kilómetros cuadrados, 57. 377 si queremos ser exactos.

Sevilla es la provincia por donde más kilómetros cuadrados atraviesan de este río, unos 13. 706. Los primeros habitantes de sus alrededores se remontan al Paleolítico inferior, si bien uno de los mayores descubrimientos arqueológicos de la región fue el llamado Tesoro del Carambolo, cuyas piezas en un principio se atribuían a la cultura tartésica y luego ha sido reconocida su influencia de los fenicios. En los alrededores del río, también por la zona conocida como El Carambolo, lo que hoy llamamos Camas, en 1938 se descubrieron un total de siete piezas talladas, exhibidas hoy en el Museo Arqueológico de la ciudad.

Sol mañanero sobre #SevillaDebido a la cercanía a las aguas, aquellos pre-andaluces construyeron gran variedad de instrumentos de barro afilados para cazar sobre todo grandes herbívoros y para defenderse de las bestias. Según la antigua directora del Museo Arqueológico de Sevilla, Concepción Fernández-Chícarro, “la tosquedad de la talla y sus tamaños confirman el arcaico modo de vida de esos hombres”. No obstante, supieron apreciar el valor de la cercanía al río y el barro que de él manaba para iniciar una tradición alfarera que marcó durante tantísimos años al barrio de Triana y al emblemático Monasterio de la Cartuja, convertido en fábrica de lozas en 1841.

Se conocen también otros yacimientos del reborde oriental del Aljarafe, el que discurre paralelo al Guadalquivir por su margen diestra, que responden a talleres enmarcables en el Calcolítico, y su carácter de tales lo da el predominio de restos de talla sobre las piezas retocadas. Uno de los más importantes es el del cerro de Santa Brígida, con más de seiscientas piezas talladas…”, comenta el historiador Juan José Antequera Luengo en una especial sobre el Guadalquivir, “Historia de un pueblo”, publicado por El Correo de Andalucía. Precisamente, este historiador señala que en el llamado Paleolítico Superior los pobladores de la región abandonan el nomadismo y se establecen definitivamente cerca del río, gracias a la seguridad que le dan sus aguas para los cultivos y el pastoreo.

Pero, junto a las bondades del Guadalquivir, la braveza de este río también contribuyó a que muchos de aquellos primero pobladores se asentaran en los cerros alrededor de Sevilla y solo unos poco aventureros, convencidos de poder lidiar con la Madre Naturaleza construyeron casas tan cerca del río. Una aventura que le costó en muchos casos la vida por las continuas crecidas, las cuales continuaron hasta mediados del siglo pasado cuando ya siendo esta ciudad casi como la conocemos hoy, el Guadalquivir seguía llenando sus calles, como en reclamo de lo que un día fue suyo.

FUENTE:

  • Antequera Luengo, Juan José. “Guadalquivir, Historia de un pueblo”, especial de El Correo de Andalucía.

Sudán: un gran país, con grandes etnias

En un principio la lucha en Darfur era un conflicto entre las etnias del lugar, y es que Sudán cuenta con una multitud de etnias, además posee una gran densidad demográfica, de 17 habitantes por kilómetro cuadrado, sobre todo, en Jartum, su capital y en las zonas del Nilo Blanco y Azul, las más habitadas. Estas etnias se ubican principalmente al norte y al sur del país. Antes de seguir hablando de Darfur conozcamos las etnias mayoritarias de este país. En el norte se pueden encontrar tres principales: beja, jamala y nubios.
Los beja son una etnia descendiente de los indígenas africanos de la zona, habitando en las colonias del Mar Rojo, aunque también se hallan algunos grupos más minoritarios en Eritrea, Egipto y en el desierto del Sahara, sin llegar a ser arabizados. Esta etnia africana se divide a su vez en cuatro clanes de gran importancia que son los Bisharin, Amarar, Hadendowa (los más numerosos) y por último los Bani Amir (los mayores poseedores de tierra de esta su etnia). Son trabajadores de la agricultura de carácter conservador, orgulloso, distantes y con una máxima importancia a la dedicación de su cabello, como símbolo diferenciador de las demás etnias.
Al principio el imperio de los tres reinos de Nubia estaba compuesto por Nobatia, Makuria y Alodia, todas de la religión cristiana. No obstante, en el siglo X con la popularidad del Islam, la mayoría de ellos, se pasaron a ésta bajo el término sufí, que nombra a aquellas personas que alcanzan el más alto grado de espiritualidad islámica. Aunque no hayan sido arabizados, sí ha influido su lengua en este territorio, pero siempre siendo predominante su idioma propio, el beja, ya que para su población, es el que se ajusta a los propios valores éticos de su etnia.
En otro lugar, concretamente, en las montañas de Nuba de la zona de Kordofán, justamente en la provincia central de Sudán, con más de 20 clanes, entre los que destaca los Acheron, Tagoi, Ko, Otoro… entre otros, están ubicados los luchadores nubios. Este grupo musulmán se dedica en su tiempo libre a la lucha, como algo casi religioso, se llenan el cuerpo de ceniza para simbolizar la resistencia, la virilidad y la eternidad. Son expertos agricultores de mijo, sésamo y cacahuete, a parte de la dedicación a la ganadería para la aportación de carne. Es la etnia más alfabetizada de Sudán por su prestigiosa historia y culturización en más de 50 dialectos distintos, teniendo el árabe como segundo idioma oficial de su sociedad, además de la introducción de la religión árabe en determinadas zonas nubas, aunque sigue practicándose la suya tradicional. Su religión consiste en la creencia de la figura del chamán, como esencial en sus prácticas. Debido a ser una civilización estratégicamente posicionada en las montañas con numerosas extensiones de terreno, se han visto muy en conflicto con el gobierno de Jartum por querer expropiarle sus tierras.
La etnia minoritaria de éstas tres del norte, son los jamala, de la cual no se sabe mucho de ella, aparte de que se dedican a la agricultura y cría de animales para su supervivencia en el terreno.
Sudán, es un país rico en recursos tales como el algodón y el petróleo, concretamente, donde hay más abundancia de estos elementos es en la zona sur de Sudán, que se independizó en el 2011, 6 años más tardes del fin de la Segunda Guerra Civil Sudanesa y de la firma del Acuerdo General de Paz. Este territorio es uno de los más poblados, con más de 9 millones de habitantes, siendo su capital Yuba, la más habitada del lugar. Como la mayor parte de Sudán, es una sociedad que se basa en unos hábitos de vida rurales y en una economía de subsistencia, dedicándose a la agricultura y a la ganadería, y solo unos pocos a la pesca. En esta región hay multitud de etnias, pero como en Sudán del Norte, en el Sur son tres las que prevalecen: dinka, nuer y shilluk.

Los dinkas son los más numerosos de esta parte de la región, dividido a su vez en 21 clanes, cada cual con su propio líder elegido por los miembros de la comunidad, independiente de los otro clanes, sin estructurarse por una sociedad de clases, sino que todos los individuos de la sociedad se rigen por las mismas normas, dando igualdad a todos. Esta etnia nilótica se encuentra situada en las dos partes del río Nilo, hablando el nilo-sahariano procedente de esta zona. Como en todas las tribus, ha prevalecido la dedicación a la ganadería como forma de subsistencia, y a otras actividades diversas del sector primario, como lo son la agricultura y la pesca. Pero con el paso del tiempo, y gracias a los avances han ido adquiriendo mayor importancia y peso la industria y el comercio. En esta etnia ni el cristianismo ni el islamismo han tenido tanta repercusión, pues el 94% de sus habitantes siguen con sus creencias religiosas tradicionales. Ellos creen en un solo dios llamada Nhialac, creador de la vida, y mediante los espíritus Yath y Jack, y los sacrificios religiosos del ganado, se ponen en contacto con Nhialac, para que escuche las plegarias de sus creyentes.
Los segundos más numerosos son los nuer, también situados a ambos lados del río Nilo, más específicamente en las zonas de los ríos Bahr el Ghazal y el Sobat. Aunque fuera del Sudán del Sur, también se puede encontrar esta etnia localizada en el país de Etiopía y el centro de Sudán, debido a los conflictos emergidos en su región que la obligaron a desplazarse, encontrando asentamiento en estas zonas. Es una sociedad que no tiene sistema judicial, ni político organizado, y lo solucionan todo por medio del jefe piel de leopardo, que es como “el juez” del territorio. Se basan en una economía de subsistencia por medio de los sectores primarios, con la peculiaridad de que se comen a los animales solamente cuando mueren por causas naturales, y los matan exclusivamente para eventos especiales, ya que para ellos cada animal es símbolo de riqueza. Tienen un idioma propio, nuer, el cual procede de la raíz del idioma nilótico-sahariano, y es uno de los más hablados de toda África oriental. Respecto a su religión mantienen la suya propia, con su Dios supremo Kwoth, y sus distintos espíritus que escuchan a sus creyentes por medio de los sacrificios realizados por ellos, mediante la ayuda del jefe de piel de leopardo.
Por último, la etnia nilótica Shilluk, antes de la Segunda Guerra Civil Sudanesa, vivía cerca del río Sobat, pero en la actualidad, han quedado reducido en las dos orillas del río Nilo, cerca de la localidad de Malaka. Su lenguaje, como las otras dos etnias anteriores, procede del nilo-sahariano. Basado en la agricultura, al igual que sus vecinos dinka y nuer, tenían la diferencia de ser sedentarios. Al contrario que los dinka, tenían un gobierno jerárquico con clases sociales en las que constaba un rey, en el que a partir de él, se realizaba la pirámide social completada por nobles, campesinos y esclavos.
A diferencia de los nuer, los shilluk han sido el primer pueblo donde la inmensa mayoría de ellos se han transformado en cristianos, en el siglo XIX, con la llegada de los misioneros, construyendo iglesias protestantes y católicas. Solamente una pequeña proporción continúan conservando sus propias raíces religiosas, y otra minoría se convirtieron al Islam. Otras etnias de Sudán del Sur, pero que ocupan una minoría de la población son los acholi, bari, suri (etnia más agresiva de Sudán del Sur) entre otras.
Por último en el sur oriental, en el sudoeste de Sudán del Sur, y algunas zonas de la República Democrática del Congo y sudeste de la República Centroafricana, habitan la etnia africana azande, que significa pueblo que posee muchas tierras. Es una etnia que como la mayoría posee su propio dialecto llamado zande. Su economía también se basa en la agricultura y ganadería. En sus creencias, no prevalece ningún tipo de Dios, ni rituales de sacrificios para que escuchen sus plegarias, sino que se funda en las teorías y prácticas de la magia, de la hechicería y de los oráculos. 

NOTA: Este reportaje sobre Darfur ha sido realizada por Laura Campos Cervera, Laura Vivero León y un servidor para la asignatura Periodismo Político y Económico. Nuestras principales fuentes han sido los libros Darfur: historia breve de una larga guerra de Julie Flint y Alex de Waal y Darfur: Coordenadas de un desastre de Alberto Masegosa.

Darfur: los caballos del Diablo

Con el objetivo de aminorar a las tribus oriundas de Darfur, el gobierno de Sudán comenzó a abastecer armamento e impunidad total a tribus árabes en el Norte de la región. Uno de los líderes de los llamados janjaweed, Musa Hilal, afirmó en una entrevista a Daily Telegraph que “somos nosotros los que estamos luchando contra los janjaweed” en clara referencia a las tribus que se alzaban por mejoras en la zona. Pero ha quedado latente que la destrucción de aldeas, violaciones en masa e incluso matanza de niños, ha sido obra de Hilal quien ha expresado en otras ocasiones que “no tememos a los medios, a la prensa, ni a los intrusos extranjeros”. (Flint y De Waal, 2005) 

“Janjaweed” es un término que se utiliza habitualmente en Chad como sinónimo de “bandido”. Su fonética tiene ecos que explican ese significado: Jinn es una palabra que se emplea en árabe para referirse al diablo, y jalad significa “caballo” en esa lengua. Algunos semiólogos apuntan que el término tiene asimismo resonancias de la letra “G”, en alusión a los rifles G3, populares en Wadai y Darfur.” (Masegosa, 2008) 

Uno de los indicativos reales del apoyo del gobierno a los janjaweed es la prosperidad que ha experimentado la zona donde se asentó desde 1996 Musa Hilal con sus tropas. La ciudad de Misteriha se encuentra custodiada desde entonces por patrullas del ejército, con una carretera asfaltada y una gran vida interior que incluye edificios, casas de huéspedes, pista para helicópteros, una gran mezquita y planes de suministro eléctrico. (Flint y De Waal, 2005). El objetivo del gobierno ha sido reducir la situación de Darfur a un conflicto entre tribus y evitar abrir otro frente de batalla en el país, así se centrarían en el sur de Sudán y dejaban a Hilal el control de la zona

Los janjaweed están formados en su mayoría por la tribu árabe nómada abbala rizeigat, durante siglos dedicados a recorrer Darfur con sus camellos de un lado para el otro, de hecho también son conocidos por los camelleros. Si el control de Darfur era imposible, controlar a una tribu que no tenía sitio fijo se volvía una misión imposible que ni durante el gran sultanato, ni luego los ingleses pudieron tener en su poder. De hecho entre sus filas no había ningún título reconocible hasta que los británicos designaron para el cargo de nazir a Ibrahim Musa Madibu, pero como era de otra tribu de camelleros, los baggara rizeigat, los otros seguían sin un jefe claro. 
En 1925 intentaron que mediante un congreso entre los abbala rizeigat se eligiera un nazir y así asentar a esta tribu en unas tierras, pero el intento fracasó porque uno de los candidatos apoyaba a los británicos. Al no estar claro entre las demás tribus de Darfur el estatuto de los abbala, los conflictos con todas las demás se hacía cada vez más creciente y si durante unas décadas se acogían por los fur o masalit, ya no construían ni pozos de agua en el camino de los camelleros por temor a que se apoderaran de las tierras. 

“Si los camelleros rizeigat hubiesen ganado el nazirato, podrían haber obtenido una extensa área de pastos al norte de Jartum como tierras natales tribales, finalizando una búsqueda prolongada durante siglos”. (Flint y De Waal, 2005) 

Precisamente el padre de Musa Hilal, Hilal Mohamed Abdalla, obtuvo el poder en 1984 y aunque fue uno de los jeques de los rizeigat, nunca llegó a alcanzar su nazirato. Desde 1973 los rizeigat se establecieron por Aamo, cerca de otras aldeas árabes, con las cuales tendrían constantes enfrentamientos por las tierras. En 1995 el gobierno de Jartum les concedió un amir a los rizeigat y otras cinco tribus árabes para minimizar a los fur. Justo un año antes había dividido Darfur en tres regiones con un jefe árabe en cada una de ellas. 
Lo que durante siglos se había llamado Darfur en clara alusión a dicha tribu, ahora era Darfur Occidental, Darfur Meridional y Darfur Septentrional. Con los árabes en los cargos públicos y los janjaweed en el mando militar de la región, frases como “Somos los señores de esta tierra” o “Vosotros los negros aquí no tenéis ningún derecho… Nosotros somos el pueblo originario” se oían entre los soldados y líderes bandidos cuando atacaban las aldeas.

Darfur está muriendo, es un juego de la MTV lanzado en 2008 para concienciar sobre el genocidio

NOTA: Este reportaje sobre Darfur ha sido realizada por Laura Campos Cervera, Laura Vivero León y un servidor para la asignatura Periodismo Político y Económico. Nuestras principales fuentes han sido los libros Darfur: historia breve de una larga guerra de Julie Flint y Alex de Waal y Darfur: Coordenadas de un desastre de Alberto Masegosa.

Darfur: en medio del fuego

En el mapa político de Sudán, Darfur se encuentra casi en el medio de dos grandes regiones sudanesas que tanto ideológicamente, como de manera administrativa, son diferentes. Si en el Norte de Sudán, donde se encuentra la capital del país Jartum, hay una mayoría árabe con creencias musulmanas, en el Sur están animistas y cristianos que se identifican más con la cultura subsahariana que con los árabes. De hecho hasta 1947 ambas regiones fueron controladas por separado por Gran Bretaña, quien en un intento de simplificar la región, unió norte y sur, creando nuevos conflictos pues el sur no quería ceder en su autonomía. 
Bajo el nombre de Anyanya desde 1967, guerrillas tribales del sur de Sudán se levantaron en armas contra el gobierno central de Jartum en 1955. Los sucesivos mandatarios de Sudán vieron su fuerza debilitada por el conflicto del sur e incluso por las incongruencias dentro de Jartum. Ismaíl al-Azhari, Primer Ministro de Sudán independiente, no pudo con la fuerza de los rebeldes sureños que se habían unido a los crecientes movimientos juveniles que pedían cambios en el país. La inestabilidad de los siguientes gobiernos fue aprovechada por los rebeldes: de una coalición de fuerzas conservadoras, pasando a un golpe de Estado que finalmente fue derrocado por las protestas ciudadanas y dio paso a un gobierno provisional, llevaron a otro general golpista, Yaafar al-Numeiry, a firmar en 1972 un tratado de paz. 
Luego de 17 años de guerra continua entre Norte y Sur, hubo un parón de una década a las rencillas no resueltas entre dichas regiones. Si bien en 1971 el Movimiento de Liberación de Sudán del Sur logró unificar a todas las guerrillas sueltas, con el objetivo común de crear un gobierno de Sudán del Sur, fue gracias a la ayuda de organizaciones cristianas, tanto mundiales como africanas, que se logró la firma del Tratado conocido como el acuerdo de Addis Abeba. No obstante, el gobierno de Jartum continúo alerta con los habitantes del sur de Sudán y no cesó la actividad de sus tropas en la región, lo que llevó nuevamente al estallido de la guerra civil en 1983. 

La gota que colmó el vaso de los ciudadanos del sur fue la imposición de la sharia o ley islámica en todo el país, el gobierno de Jartum incapaz de mejorar la situación económica de Sudán y sumido en casos evidentes de corrupción vio una salida fácil, pero significó nuevamente la vuelta a las armas entre Norte y Sur. Nuevos movimientos, entre ellos el Ejército de Liberación Popular de Sudán (ELPS) comenzaron los ataques contra Jartum. El descubrimiento de petróleo en el sur de Sudán era la única salida a los problemas económicos, el ELPS atacó como primer objetivo los yacimientos petrolíferos que según Alberto Masegosa: “la compañía norteamericana Chevron calculó en dos millones de barriles diarios las reservas que quedaron bloqueadas”. 
Hasta 2005 se extendió esta segunda guerra civil que salpicó en más de una ocasión a los habitantes de Darfur, aunque al final no fueron tomados en cuenta en el tratado de paz, razón por la cual lanzaron su propia guerra contra el gobierno de Jartum. El ELPS, dirigido por el coronel John Garang, intentó sumar a Darfur al conflicto, pero en cambio removió antiguas rencillas entre árabes y tribus de esta región, que empezaron sus propias guerras internas, no tenidas en cuenta por ninguna de las otras dos partes que seguían con su propio conflicto de intereses. Los líderes de Sudán apoyaron de a poco a los árabes de Darfur, creando verdaderos monstruos, conocidos como los janjaweed, quienes tuvieron vía libre para imponer allá donde fueran un terror generalizado que acabó con la vida de millones de personas. 
UNA REGIÓN EN CONFLICTO 
Los problemas en Darfur no sólo se circunscriben a sus tribus, desde Chad llegaron árabes huyendo del dominio africano en dicho país. Si en Darfur los árabes dominaban a los negros africanos, en Chad sucedía lo contrario, razón por la cual se establecieron junto a las tribus árabes. De hecho en 1966 los chadianos procedentes de las provincias más asediadas por el padre de la independencia de Chad, Francois Tombalbaye, conocidas como BET (Borkou, Ennedi y Tibesti), crearon el Frente de Liberación Nacional de Chad (FROLINAT). 
Darfur se convirtió en la base militar de la FROLINAT que utilizó la cercanía con Chad para penetrar y acabar con Tombalbaye, quien triunfó en ese momento gracias al apoyo de Francia. No obstante, fue tanto el despotismo del chadiano que Francia le retiró el apoyo unos años después, lo que no impidió que un gran número de chadianos refugiados en Darfur robaran en la región. Los habitantes de Darfur respondieron con pequeñas milicias. 

Tombalbaye fue asesinado en 1975 y sustituido por Malloum, cristiano también, quien fue sustituido cuatro años después por uno de los líderes del FROLINAT, Gukuni Uedei, quien no continúo con el apoyo del gobierno de Jartum, si no con el del nuevo líder de Libia, Muamar Gadafi. Por entonces con 27 años, el propósito de Gadafi era unificar Chad, Sudán y Libia en un único y gran Estado árabe y musulmán, idea que no fue bien recibida por el general sudanés Gaafar el Nimeiry. 

Las ansias expansionistas de Gadafi encontraron sus mayores aliados en los tubus, una tribu chadiana justo en el centro de los BET, y en los derrocados mahdistas de Sudán. Pero los intentos del libio no fueron pasados por alto por Estados Unidos y Francia que pidieron al líder de los tubus, Uedei, que diera marcha atrás a un tratado firmado en 1980 para unir BET a Libia. Gadafi supo que la región estratégica para unificar los tres países sería Darfur, así que fraguó una alianza a mediados de la década del 80 con el predecesor del Niemery, Sedik el Mahdi, bisnieto de El Mahdi. El nuevo gobierno de Jartum permitió que las tropas libias se establecieran en Darfur, las llamadas Legiones Islámicas compuestas por unos 6 mil nómadas y mercenarios árabes empeñados en acabar con el gobierno de Chad. 
No obstante, el gobierno de Chad fue derrocado por un señor de la guerra chadiano, Idriss Deby. 

“El oeste de Sudán había servido en los primeros 40 años de la independencia sudanesa de patio trasero de los enfrentamientos fratricidas que durante ese mismo período se habían tranzado ininterrumpidamente en Chad con la interferencia de Libia: la región se había transformado en un tablero de ajedrez con forma de triángulo, que tenía sus vértices en Trípoli, Jartum y Yamena (la capital chadiana)”. (Masegosa, 2008). 

Darfur se quedaba con la influencia de años de idas y venidas de bandas armadas, que impusieron en la región la máxima de “el kalash trae dinero, sin kalash eres basura” en alusión al fusil de asfalto kaláshnikov, también conocido como AK-47.

NOTA: Este reportaje sobre Darfur ha sido realizada por Laura Campos Cervera, Laura Vivero León y un servidor para la asignatura Periodismo Político y Económico. Nuestras principales fuentes han sido los libros Darfur: historia breve de una larga guerra de Julie Flint y Alex de Waal y Darfur: Coordenadas de un desastre de Alberto Masegosa.