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España: el extremismo jamás es la respuesta

Tras los atentados terroristas en España, las manifestaciones de xenofobia y racismo se publican cada día. Twitter se ha llenado de mensajes que deberían ser denunciados. En Change.org hay una petición para actuar contra quienes no respetan el dolor de las víctimas del 17 de agosto en Las Ramblas de Barcelona y Cambrils. Pero no es tiempo de extremos, ahora hay que condenar el terrorismo, sin doble moral, ni caer en la politiquería barata.

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Las autoridades españolas reunidas durante el minuto de silencio tras los atentados en Barcelona. FOTO: ULY MARTIN

La triste realidad es que “España mantiene relaciones con Arabia Saudí, un país donde no se respetan los derechos humanos (DDHH)”. La verdad es que desde España exigen muy poco a los jeques del Golfo, mientras a Venezuela la miran con lupa. La verdad es que desde RT en Español cuestionan esta relación, cuando Rusia apoya a Siria y ha impedido acabar con otro presidente, Bashar al-Ásad, que tampoco respeta los DDHH.

La verdad es que ahora no es momento de politiquería barata, sino de condenar enérgicamente el terrorismo y a los terroristas. En las horas difíciles los extremos se tocan. La CUP, Candidatura de Unidad Política, no quería estar al lado del Rey en la manifestación de repulsa de este sábado 26 de agosto. El apoyo no es a la monarquía, es a la sociedad y al pueblo de Barcelona y Cambrils, que fueron atacados por extremistas radicales. Mireia Boya, diputada de ese partido político en el Parlament de Cataluña, ha rectificado esa decisión y asistirán, pero evitarán al Rey y a las autoridades españolas. Boya llegó a decir que “tanto el Rey como el Gobierno de España son imagen de “un imperialismo económico que ha financiado a los autores del atentado del jueves pasado”, informó El País.

Los oportunistas del partido de ultraderecha, Vox, han querido sacar tajada de un acto terrorista con argumentos xenófobos y racistas. Bajo el hashtag #QueremosunaEspañasegura, han dejado bien claro que no saben diferenciar entre musulmanes y radicales. Que haya ideas que coqueteen con el nacionalismo, cuestionen a una persona por su piel, religión, ideología e incluso hasta por sus preferencias sexuales, es para denunciar en redes sociales por “incitar al odio”.

No queremos extremismos de ningún tipo. No es tiempo de extremos que provoquen una sociedad menos integrada y abierta a los inmigrantes. España nunca llegará a tal punto de cerrar puertas porque sus abuelos y nietos han sido y son emigrantes. Incluso, aunque el Gobierno español haya incumplido su compromiso con Europa de recibir refugiados sirios.

Aunque algunos se empeñen en construir muros y no tender puentes, los españoles y quienes vivimos por esta tierra, no permitiremos un país que cierre fronteras por el acto repudiable de “unos seres”, que no entienden la única verdad: nos une es el amor y no el odio. Hay que estar unidos ante el terrorismo.

En la capital conviven hasta 16 tipos de carril-bici que no se respetan / Escuela de Periodismo UAM – EL PAÍS

Carril bidireccional santa engracia madrid

Un coche detiene la circulación de un ciclista en la calle de Santa Engracia.

Ir en bicicleta por Madrid es complicado tanto para los ciclistas como para los conductores. En la capital hay hasta 16 tipos de carriles-bici: desde los que se integran en las vías junto al coche hasta los que van segregados en carriles exclusivos. Y ni las bicicletas ni los coches respetan la mayoría de ellos. El actual Gobierno de Ahora Madrid admite que no todos los carriles-bici funcionan y se ha comprometido a eliminar los que discurren por las aceras.

LEER MÁS en el especial de la Escuela de Periodismo UAM – EL PAÍS

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El Madrid que conquistó a Valeria

Son las 3:30 de la mañana y Valeria espera pacientemente a su próximo cliente. Más de seis minutos aguarda en una camioneta en la calle de Guzmán el Bueno, del madrileño barrio de Argüelles. Ella es conductora de UBER y de su vida.

Valeria es de Sao Paulo, Brasil, y “no es negra”, aunque sea el comentario habitual desde que llegó hace más de 20 años a Madrid. Ella ha visto transformarse esta ciudad de un sitio de personas cortadas, apagadas, sin libertad; a algo inmenso, pero cercano, diverso, alegre. “Es una ciudad para ser feliz”.

Uno de los símbolos de Madrid, el Edificio Metrópolis.

Valeria se enamoró de Madrid y de un madrileño. Él vino después. La magia de esta ciudad la envolvió antes. Gran Vía era una calle aburrida, de maniquíes, un museo. Poco a poco se ha llenado de vida, no sólo de la misma España, sino de todo el mundo, rememora entusiasmada de camino al aeropuerto. Su madrileño creció a base de reglazos en el colegio y descubrió el valor de ser libre tras 1975.

Madrid no era, ni es, comparable a su Sao Paulo: una ciudad caótica, inmensa, festiva… De allá se fue en principio por un año, cuando estudiaba tercero de Periodismo. La capital de España era una escala para su destino final: iba a Londres para perfeccionar su inglés. Pero Madrid la conquistó y aquí sigue encantada. Nunca volvió para terminar su carrera.

Madrid te atrapa, te asfixia, te ahoga y te libera. Todo a la vez.

Madrid te cambia, como cambió a Valeria.

La tarta del poder en #España.

Desde 2015, año electoral por excelencia en España, la realidad política se ha visto superada por nuevos integrantes en el tablero de poder y por tanto, el ciudadano ya no sólo escoge entre dos formaciones de referencias: PP y PSOE. Las últimas elecciones de dicho año, aunque se convocaron casi para período vacacional, confirmaron la tendencia hacia una pluralidad política nunca vista en este país, tal vez solo durante la transición luego de la dictadura franquista.

El bloqueo hacia la presidencia que hoy se vive en España, donde llevamos unos meses con un gobierno en funciones, se corresponde con el hartazgo hacia la vieja política y la incredulidad ante quienes se erigen como el cambio necesario hacia la derecha o la izquierda: Ciudadanos y Podemos.

La mala gestión de la crisis económica durante su segunda legislatura continúa pasándole factura a un Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que no supo ser la oposición para el Partido Popular (PP) con mayoría absoluta durante los últimos años. Ambos salpicados por la corrupción de algunos de sus miembros, aún conservan el rojo y el azul en el poder político español, pero necesariamente avanzan hacia refundaciones o al menos un lavado de imagen de cara a la galería.

elecciones generales España 2015

Nuevos colores han reducido el nicho de poder concentrado del bipartidismo español, pero aún no es suficiente para despejar las dudas de los más incrédulos con respecto a los políticos. Ni el morado de Podemos, constantemente machacado en cualquier actuación y con sospechas de relaciones con Venezuela, Irán y otros regímenes de escasa popularidad por estos lares. Ni el naranja de Ciudadanos, asociado por otro lado con la derecha y el liberalismo más conservador de partidos europeos, convencen a los españoles de un cambio real en la política.

Los aires de renovación de la tarta del poder en España dividida entre cuatro, se quedan en simples suspiros cuando los políticos ponen por delante sus siglas e intereses y no las políticas para el bienestar de los ciudadanos. La sombra de la duda se apodera de quienes miran desde fuera este juego de tronos con toque ibérico, que no parece vislumbrar salida ni por la izquierda, ni por la derecha. Ni por ningún lado.

OJO: Esta tarde las fuerzas de izquierda: PSOE, Podemos y Izquierda Unida (IU) y Compromís, se reúnen para tratar de llegar a un acuerdo para hacer presidente al candidato del PSOE, Pedro Sánchez. Ojalá la cordura de Alberto Garzón sea suficiente para limar asperezas entre los egos de Pablo Iglesias y Sánchez.

Lo poco que sé del mundo y de mí. (I)

La realidad del mundo contada desde los medios de comunicación se me antoja parcial y vacía, siempre le falta algún elemento, algo que trato de buscar a través de la contrastación con otros medios ajenos al discurso mediático occidental desde Estados Unidos y Europa, pero que incluso desde otros lares como Rusia, Qatar o Venezuela, sigue estando parcializado y solo es defensor a ultranza de su verdad, esa verdad que parece construida para imponerse y no para dialogar con el contrario. Los de aquí no lo cuentan todo y los de allá tampoco, se enzarzan en sus discursos antimperialistas, por la libertad de expresión o por la democracia, según de donde vengan, y se olvidan de quienes desde el primer momento deberían ser el centro de todas las políticas: los ciudadanos o el pueblo.

Hasta en algo tan sencillo como las personas, los gobernantes y los medios se empeñan en etiquetarlos según les convengan. En Cuba, una de las últimas apuestas del llamado socialismo, desde pequeño nos llamaban el pueblo a todos y cada uno de los cubanos y cubanas, convirtiéndonos en una masa amorfa de gente con supuestos derechos y oportunidades iguales, pero que en el día a día chocaba con el hecho de que, como en cualquier sociedad del mundo, había un gran número de privilegiados que no comulgaban en los mismos términos que el pueblo. Así la idea de pueblo, si grandilocuente por la génesis de aquella Revolución de 1959, se fue desdibujando con el tiempo. Hoy mi generación se divide entre quienes se han quedado allá para tratar de mejorar aquello y quienes hemos decido cambiar de aires en búsquedas de nuevos cauces para intentar mejorarlo todo.

Torres #sevillagraffiti #graffiti

Después de llevar viviendo en Sevilla unos cinco años e interiorizar el término ciudadano en contraposición al llamado pueblo, veo que en sí no deberían ser opuestos pues tanto uno como otro se refieren a nosotros, los seres humanos, seamos españoles, migrantes, refugiados o cualquier otra palabra utilizada para referirse a nosotros. Y es que si con pueblo me sentía en Cuba como una masa amorfa, ahora con ciudadanos se aboga demasiado al individualismo, al vivir nuestra propia vida, sin interesarnos por los demás, o solo lo justo para sentirnos bien con nosotros mismos al apoyar alguna campaña de solidaridad con un país africano. La propia etimología de pueblo y ciudadanos hace referencia a la habitual confrontación entre los pueblos y las ciudades con todos los adjetivos colindantes: los del pueblo son sencillos, tradicionales, apacibles, en contraste con los de la ciudad que son complejos, modernos, viven a todo ritmo. Como un patrón preestablecido, con el cual nos quieren encasillar, pero somos mucho más y necesitamos más de lo que dichas palabras encierran y de lo que los gobernantes nos prometen.

Uno de los cubanos más universales, José Martí, dijo en noviembre de 1891 en su discurso Con todos y para el bien de todos que “en la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre: envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades: sáquese a lucir, y a incendiar las almas, y a vibrar como el rayo, a la verdad, y síganla, libres, los hombres honrados.” Pero claro, ¿cuál sería la verdad? ¿Hay una verdad absoluta o está condicionada por quienes la exponen? Cuatro años en la carrera de periodismo aquí en España y otros dos anteriores en Cuba, me han permitido a acceder a parte de la verdad, que sigo sin vislumbrar del todo.

Ciertamente la única verdad del mundo son los llamados derechos humanos, todos somos iguales, y todos merecemos ser tratados como iguales, o al menos eso quiero pensar hasta que me entero que Arabia Saudí, uno de los países donde aún se crucifican personas, es presidente de los cinco miembros que asesoran al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. ¿Cómo me trago esa situación? ¿Cómo seguir creyendo en el proyecto de paz que significa la ONU si sus miembros miran a otro lado ante los desmanes de Arabia Saudí?

Es para volverse cínico ante tanta cruda realidad donde parece que quienes tienen dinero y petróleo, tienen también carta blanca para hacer lo que deseen aún en detrimento de los derechos humanos. Entonces recuerdo a Ryszard Kapuscinski y vuelvo en mí, “los cínicos no sirven para este oficio”, para el oficio de periodista, aclaro. Pero es que hay tantas paradojas en el mundo como la entrega del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama en 2009 cuando aún hoy sigue impulsando guerras contra países como Siria o contra el mal llamado Estado Islámico. Si bien hay determinadas acciones, que coordinadas por todos los miembros de la ONU, contra fanáticos religiosos como los de ISIS son necesarios ante las evidencias de su falta de cordura e irrespeto a los derechos humanos.

CONTINÚA…

NOTA: Lo presente fue escrito a inicios de octubre de 2015 como carta de presentación para el Máster Oficial en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), que comienzo en noviembre de este año. 

Lo justo

Untar el pan es uno de los actos más cotidianos que hago desde que vivo en España. No es que en Cuba no hubiera pan, la libreta de abastecimiento da a cada cubano un pan diario y alguna que otra vez comprábamos barra de pan por cinco pesos para untar con lo justo, claro.

Eso cuando había para untar, lo más común era un poco de aceite y sal, o en el mejor de los casos una mayonesa casera hecha por mi madre con la poca papa que venía a la bodega. De hecho, allá en Cuba no le decíamos untar, eso lo he aprendido de este lado del mundo, donde se unta el pan con ganas, y aunque llevaré pronto cinco años por España, sigo pensando -a veces, lo confienso- con la mentalidad de pobre, del que no sabe si tendrá para comer mañana y “rebaña” el recipiente del paté hasta verlo sin nada.

Lo mismo me pasa con la ducha, recuerdo que una vez fue noticia que un político español se bañaba con poca agua. En el reparto donde vivía en Cuba, había dos horas de agua diaria, una por la mañana y la otra en la tarde. Todos en la casa nos bañábamos con un cubo de agua y la ducha fría era para los valientes, aunque ciertamente en el eterno verano de mi tierra apetecía alguna vez.

COMPRO ORO #sevillagraffitis #graffitis #Sevilla

Tres pares de zapatos en Cuba era un lujo. Con uno para la escuela o trabajar, y otro para salir por la noche, ya estábamos despachados. Mi madre y mi padre, con salarios de oficinista y militar, hacían cuanto podían para calzarme a mí y a mis dos hermanos. Y a ellos por supuesto. Hoy miro mi zapatero y la cifra se ha multiplicado por tres o cuatro, aunque manías de la vida, diariamente uso unos hasta verle la suela rota.

Hay cosas que no cambian, pese al paso del tiempo y las mejorías. Las dudas, el saber si es justo o no cuánto tengo y cuánto gasto, frente a quienes no tienen, ni gastan, supongo que seguirán ahí, aunque en las próximas rebajas se me olviden de facto.

Plaza de España, #Sevilla con Snapseed2

Si hay aplicaciones que utilizo frecuentemente para editar fotos en mi móvil, son Snapseed y Pixlr. Aquellos tiempos de Photoshop al menos para mí han pasado y no solo por la comodidad de los filtros, sino porque la app de Photoshop para móvil, no es ni la mitad de completa que la nueva Snapseed2.

Justo esta semana evolucionaba con mejoras muy atractivas, pero sin el tan socorrido “Ajuste automático“, si bien ahora en Ajustes podemos seleccionar más características para mejorar nuestras fotos, aparte de Brillo, Contraste y Saturación, ahora también están disponibles otras como Ambiente, Sombras, Toques de Luz y Calidez, que ayudan a darle otra vida a esas imágenes olvidadas en el móvil, o descartadas por la baja calidad.

Entre las más atractivas funcionalidades nuevas están la de Transformar que permite cambiar la perspectiva de la imagen en cuestión, aunque no debemos abusar de ellas pues los bordes no siempre quedan todo lo bien posible. Así mismo podemos editar solo un fragmento de la foto que queramos destacar con Detalles, pero solo será el Brillo, Contraste y Saturación.

Como somos personas de hábitos, yo sigo enamorado de Snapseed por sus filtros, principalmente por Paisaje HDR, al que claro está se han agregado nuevos como Halo Glamour que permite poner la foto medio borrosa, o Noir y B/N que dan tonos de blanco y negro. Siguen estando disponible efectos como Drama, Iluminatic retro, Retro y otros.

Pese a que en Google Play, Snapseed no es de las aplicaciones fotográficas más descargadas, ni tan siquiera entre las primeras diez al escribir este post, la combinación de esta app con Pixlr para poner créditos u otras mejoras, las hacen la mejor opción en mi móvil.

¿Y tú? ¿Qué apps para editar fotos son las que más utilizas?

Los dejo con una selección de fotos de la Plaza de España de Sevilla, editadas con la nueva Snapseed y Pixlr, a ver para cuándo actualizan esta última.

Snapseed está disponible para iOS y para Android

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla