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‘Día a Día’ sin y con #Cuba 🇨🇺

Si hay algo que nos une a quienes estamos lejos de Cuba, o de nuestro país de origen, es la nostalgia. Esa que se va con el tiempo, que se aprende a aceptar, que quienes somos cubanos llamamos “gorrión”, tal vez por los sollozos que nos produce pensar en nuestra tierra durante los primeros años. Hasta que convivimos con ella y solo en contadas ocasiones sale a relucir, como cuando hacemos maratón de una serie como ‘Día a Día’ o ‘One Day At A Time’, disponible en Netflix.

‘Día a Día’ tiene todos los ingredientes para conquistar a quien disfruta de la comedia inteligente, que traspasa el chiste fácil – aunque los tiene y muchos- para adentrarse en la crítica social. Este remake de Netflix, que recupera el espíritu de una sitcom de 1975, se centra en una familia cubana que vive en Estados Unidos. Ellos viven allá, pero viven con la eterna añoranza de volver a casa, aunque sea por un día, y aunque Cuba no siga siendo aquella que dejamos atrás en 2010 o cuando triunfó la Revolución de Castro, como le sucedió a una de las protagonistas: Lydia.

Aunque en la serie ninguno de los protagonistas es cubano, el espíritu, los estereotipos y la alegría de quienes nacimos en Cuba se deja sentir a cada minuto. Esa frase de “Cuba y Puerto Rico son dos alas de un mismo pajaro” tiene todo el sentido cuando la puertorriqueña Rita Moreno encarna a la matrona de la casa. A una cubana de pies a cabeza que se levanta a ritmo de salsa y vive cada paso como si nunca se hubiese ido de la isla.

La serie engancha porque va más allá de los cliché de Cuba, se adentra sin tapujos en la realidad de los inmigrantes en un país gobernado ahora por ese señor, Donald Trump, que quiere cerrar fronteras, cuando Estados Unidos siempre ha acogido a quienes se sentían rechazados en su tierra. Y les ha dado oportunidades sin mirar el pasaporte. Mi propios padres han reiniciado su vida pasados los 50 en territorio estadounidense y han podido crecer como hacen los personajes de ‘Día a Día’.

En esta serie se disfrutan los 30 minutos que duran sus capítulos porque se va de la carcajada fácil a la realidad más cruda: depresión, sexualidad, soledad, desamor. Todo cabe en esta producción de Netflix que al menos a mí como cubano me ha dejado con muy buen sabor de boca y más de una lágrima.

Cuba se extraña,

Cuba se supera,

Cuba se lleva dentro

Y sigue con nosotros a cada paso.

En Cuba “estamos trabajando” para que llegue Internet al móvil en 2018

Es 31 de diciembre y yo, cubano al fin y sufridor nato con las cosas de mi país, aunque lleve siete años en España, leo que ETECSA anuncia que ofrecerá Internet en los celulares en 2018. Me alegro por quienes están en Cuba, ahora sí que sí, no habrá que ir hasta los parques y conectarse como indígenas.

Antes éramos recolectores, cazadores y pescadores. Antes de que llegaran los españoles. Ahora recolectamos dinero o recargas a través de Facebook, de la FE (familiares en el extranjero); cazamos puntos WiFi en cualquier parque de Cuba, en los que haya, que a mi pueblo ha llegado el 21 de diciembre, y ahí nos pesca el gobierno. A un escaso CUC, más o menos un dólar o un euro por hora, parece baratísimo para quienes estamos fuera. Luego aterrizas en la realidad de Cuba, te acuerdas de los salarios simbólicos del gobierno cubano y te das cuenta que solo pueden unos pocos, unos cuantos. No todos los cubanos.

Pero somos felices, o son felices allá, de a poco. Ya la presidenta del monopolio de las comunicaciones en Cuba (ETECSA), Mayra Arevich, ha anunciado después de hacer un balance de “los logros de la Revolución”, en cuanto a informatización de la sociedad se refiere, que en 2018 llega el ansiado Internet al móvil de los cubanos. Bueno, literalmente ha dicho: “Estamos trabajando para el año que viene (2018) llegue este tipo de acceso”. O sea tener Internet en el móvil.

Lo que no explicó es cuánto costará el servicio, cuándo estará disponible y sobre todo si será asequible para los cubanos que cobran de media unos 20 o 25 dólares al mes. Eso no hace falta cuando lanzas el tan recurrente “Estamos trabajando”. Para que entiendan, es como si en México dicen “ahorita”, o en las televisiones hispanas de Estados Unidos “próximamente” cuando se está acabando una telenovela, o en el caso de España “luego”.

¿Será en 2018 que Cuba tenga Internet en el móvil? Tal vez, eso nunca es una ciencia cierta. Puede venir un ciclón, un milagro y retrasar lo que es normal en muchos países del mundo: acceder a la web desde tu móvil. Poder incluso escribir este post si necesidad de levantarte del sofá, desde mi smartphone. Pero en el caso de Cuba las cosas van a ritmo lento y reposado. Raúl Castro se iba en febrero de 2018 y mira tú por dónde, se va dos meses después o lo que él quiera, que para eso la isla es suya.

Y cierro con unas palabras de Mayra Arevich: “Somos en Latinoamérica, quizás los que más conocimientos tengamos en el uso de las TIC (Tecnología de la Información y las Camunicaciones). Entonces cualquier servicio que la empresa saca, ya los clientes lo saben. Es decir el momento de aprendizaje de cómo se usa el servicio es muy rápido”.

Un dato: Cuba solo tiene un 38,8 % de penetración de Internet, según el informe ‘Freedom on the Net 2017′ de Freedom House. Solo están peor que los cubanos, países como China, Siria, Etiopía e Irán. Cuba no es libre y es el quinto país a nivel mundial que no tiene libertad, entre otros muchos indicadores por el escaso accessories a la web y la falta de libertad de expresión.

Preguntas y apuntes a las palabras de Raúl Castro ante la Asamblea Nacional este 14 de julio de 2017

El presidente de Cuba,  Raúl Castro, ha cerrado este 14 de julio de 2017 el IX Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la  Asamblea Nacional del Poder Popular. Si cree que es largo ese nombre, esto que pretendía ser un resumen de sus palabras ha terminado siendo un montón de preguntas y entrecomillados necesarios por las dudas dejadas por la máxima autoridad de mi país. Es imposible no ponerlo casi completo. 

El orden es el mismo por el que viene la versión taquigráfica del Consejo de Estado, publicado íntegro en Cubadebate. Mis preguntas, que dudo obtengan respuestas están en cursiva

Raúl Castro durante su discurso ante la Asamblea Nacional. ©Cubadebate/Irene Pérez

Medio ambiente

Raúl Castro ha anunciado el Plan del Estado cubano para el enfrentamiento al cambio climático, “Tarea Vida”. La Asamblea Nacional aprobó la Ley de Aguas Terrestres “en las circunstancias de prolongadas y cada vez más frecuentes sequías”. Para más detalles sobre la terrible situación con este líquido vital en Cuba vea Historias del agua, un especial de Periodismo de Barrio, un medio independiente de la periodista Elaine González. 

Economía 

El presidente cubano ha dicho que 

“el producto interno bruto creció en el primer semestre un 1,1%” por “la agricultura, el turismo y otras exportaciones de servicios -¿médicos?-, las construcciones, la producción de azúcar y la esfera del transporte y las comunicaciones”. 

¿El orden de los factores no altera el PIB?

Castro ha vuelto a sacar pecho con la salud y educación pública gratis. Si hay algo que ninguno deseamos que cambie en Cuba es precisamente esto. Para luego seguir con la nada:

Ha mejorado el equilibrio monetario interno, lo cual se expresa en un menor crecimiento de los precios minoristas ante una mayor oferta en los mercados… El déficit presupuestario se ha comportado por debajo de lo previsto. 

 ¿Y las cifras? ¿Hasta cuándo la doble moneda? ¿Cuánto es el déficit presupuestario del Estado cubano? ¿Cuánto estaba previsto? ¿Cuánto se ha ahorrado? ¿Por qué tanto secretismo?  

La deuda

Si hay una fijación de Raúl Castro desde que está en el poder -por herencia- es la deuda de Cuba. Al respecto ha dicho que es una prioridad el  “reordenamiento de la deuda externa cubana con nuestros principales acreedores” y ha reconocido que “no hemos podido ponernos al día en los pagos corrientes a los proveedores”. 

De vuelta a la economía nacional cubana, Castro ha insistido en que 

“suprimimos todo gasto no imprescindible y garantizamos la utilización más racional y eficiente de los recursos disponibles para respaldar las prioridades aprobadas” 

¿Cuáles son los gastos suprimidos? ¿Cuánto suponen para las arcas públicas? ¿Para qué partidas se han destinado esos antiguos gastos? 

Trabajo por cuenta propia, “propiedad privada” a lo cubano

El presidente de Cuba, que previsiblemente termina su mandato en 2018, ha informado sobre este nuevo sector de la sociedad que:

“se autorizó la ampliación del trabajo por cuenta propia y el experimento de las cooperativas no agropecuarias con el propósito de ir paulatinamente despojando al Estado de actividades no estratégicas… Representantes de las organizaciones de masas y amplios sectores de la sociedad reconocieron estas actividades entre las formas de propiedad que actúan en la economía cubana… La cifra es superior al medio millón de trabajadores por cuenta propia y más de 400 cooperativas no agropecuarias” 

¿Quiénes son los amplios sectores de la sociedad? 

Los coches antiguos son uno de los principales negocios por cuenta propia en Cuba. ©GIPHY

En este nuevo sector económico en Cuba, Castro reconoció “desviaciones” como: 

“la utilización de materias primas y equipos de procedencia ilícita, subdeclaración de ingresos para evadir las obligaciones tributarias e insuficiencias en el control estatal a todos los niveles… el Consejo de Ministros adoptó un conjunto de decisiones que serán ampliamente divulgadas en la medida en que se publiquen las regulaciones actualizadas” 

¿Qué medidas? ¿Si están adoptadas por qué no publicadas? No obstante, Raúl Castro ha dicho que: 

“No vamos a… permitir estigmas y prejuicios hacia el sector no estatal, pero es imprescindible respetar las leyes, consolidar lo avanzado, generalizar los aspectos positivos, que no son pocos, y enfrentar resueltamente las ilegalidades y otras desviaciones que se apartan de la política establecida”. 

¿Y las desviaciones del Estado cubano? Al menos ha reconocido que el Estado tiene parte de culpa por la rapidez para cambiar una economía centralizada y estatal de más de 50 años:

“¿De quién son esos errores? De nosotros principalmente, de los dirigentes que hemos elaborado esa política… Esa es la realidad. No tratemos de tapar el sol con un dedo. Errores son errores, y son errores nuestros, y si vamos a medir por la jerarquía entre nosotros, son errores míos en primer lugar, porque soy parte de esa decisión. Esa es la realidad”. 

Cuba-EEUU… y Venezuela y Lula. 

“La historia no puede ser olvidada, como a veces nos han sugerido hacer” ha insistido por enésima vez Raúl Castro, en referencia a aquel discurso del ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en La Habana que pretendía mirar al futuro y olvidar el pasado. Pero sobre todo ante los recientes “minicambios” anunciados por el actual presidente, Donald Trump. Personalmente lo veo como puro maquillaje para tener contentos a los más ultras de la inmigración cubana en Miami. Y se olvida de quienes malviven o sobreviven en Cuba. 

El intento de Raúl Castro de levantar la mano de victoria junto a Barack Obama. ©GIPHY

Como todo discurso de un Castro que se respete, ha dedicado nueve párrafos al Diferendo Cuba-EEUU, desde el Destino Manifiesto, Monroe y la Fruta Madura… hasta los nuevos pasos de Trump. Y como no, el presidente ha defendido los derechos humanos hechos en Cuba: 

“rechazamos la manipulación del tema de los derechos humanos contra Cuba, que tiene mucho de qué enorgullecerse por los logros alcanzados y no tiene que recibir lecciones de Estados Unidos ni de nadie (Aplausos)”. (sic)

Y en cuanto a las relaciones con el vecino del Norte ha expresado que:

“Cuba tiene la voluntad de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad y el respeto a la soberanía y la independencia de nuestro país, y de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común con el gobierno norteamericano”

Sin concesiones: 

“no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia y hoy agrego, o que negocie sus principios o acepte condicionamientos de ningún tipo, como no lo hemos hecho nunca en la historia de la Revolución”.

Las muertes en Venezuela continúan ante la presión de los partidos políticos y la postura inflexible de Nicolás Maduro. ©GIPHY

Lo que pasa en Venezuela es culpa de EEUU: 

“La República Bolivariana de Venezuela sufre una guerra no convencional —que no empezó ahora, empezó mucho antes— impuesta por el imperialismo y sectores oligárquicos golpistas que ha provocado la violencia en las calles y actos fascistas, como las espantosas escenas difundidas sobre jóvenes quemados vivos”.

Y un consejo de un manipulador a otro manipulador: 

“La Organización de Estados Americanos (OEA) y su Secretario General, deben cesar en su agresión contra Venezuela y en la manipulación selectiva de la realidad.”

No se podía ir sin defender a Lula, recientemente acusado en primera instancia:

“Al compañero Luiz Inácio Lula da Silva, víctima de persecución política y maniobras golpistas, le expresamos nuestra solidaridad ante el intento de impedir su candidatura a elecciones directas, con una inhabilitación judicial. Lula, Dilma Rousseff, el Partido de los Trabajadores y el pueblo brasileño tendrán siempre a Cuba de su lado”. 

Elecciones en Cuba

Salí de allí con 22 años y puedo decir que iba obligado a votar por un “compañero” del barrio, entre unos cuatro, que casi siempre eran los mismos, que representarían a la circunscripción del Comité de Defensa de la Revolución. ¡Sí, como suena!  Y hasta ahí llegaba mi voto. En cuanto a las elecciones que se celebrarán próximamente en Cuba, Raúl Castro ha insistido en el valor democrático, ¿ajá?: 

“las elecciones serán un ejemplo de verdadero ejercicio de democracia, sustentado en la amplia participación popular, la legalidad y transparencia del proceso electoral, en el que no concurren partidos políticos ni se financian campañas, sino que la base para proponer y elegir a los candidatos es el mérito, la capacidad y el compromiso con el pueblo”.

Y en el cierre claro, el omnipresente Fidel Castro Ruz: 

“enfrentar los nuevos retos bajo la guía de su ejemplo, intransigencia revolucionaria y la fe permanente en la victoria”. 

Fidel Castro ha muerto a los 90 años

Cuba tras la muerte de Fidel Castro

Fidel Alejandro Castro Ruz (1926-2016) ha muerto este 25 de noviembre en La Habana, Cuba. Hace más de diez años el líder de la “Revolución cubana” dejó el poder tras casi cincuenta y su hermano Raúl Castro, quien dio la noticia anoche en la Televisión Nacional, lleva desde 2006 siendo presidente de esta país caribeño. Se ha ido en cuerpo de Cuba el hombre que dijo en 1953: “La Historia me absolverá”. Ante esta significativa ausencia en mi tierra, se me ocurren algunas preguntas.

¿Cuba tendrá una transición democrática?

De momento no.

En 2002 la Constitución cubana pasó a plasmar tras un referéndum popular el carácter socialista irrevocable del sistema político de este país. La legitimidad de esta votación es cuestionable, los cubanos sabemos que los índices de asistencia a cualquier “elección” en Cuba pasa por “la obligatoriedad de ir”, si no se pueden tomar acciones contra los ausentes en los centros de trabajo y estudio. En vigor desde 1976 la Constitución de la República de Cuba ha tenido solo dos reformas, una en 1992 tras la caída del Muro de Berlín para reforzar la “unidad nacional”, y otra en 2002 donde se declara:

“el carácter irrevocable del socialismo y del sistema político y social revolucionario por ella diseñado, así como que las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con otro Estado no pueden ser negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera”.

Si nos remitimos a la Constitución cubana, la democracia existe en Cuba bajo el adjetivo de “socialista” desde 1976. Entonces se declaró al Partido Comunista (PCC) como “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. En Cuba no están permitidas otras formaciones políticas, ni fuerzas sindicales, salvo aquellas militantes con el Estado.

¿Qué pasará en los próximos años?

Raúl Castro prometió dejar el poder en 2018 y Miguel Díaz Canel, actual vicepresidente de Cuba, es el posible sucesor en la presidencia del Gobierno. Entre las reformas llevadas a cabo por el hermano de Fidel Castro, a parte de las económicas, está la limitación en cargos públicos a 10 años consecutivos. En 2015 el menor de los Castro reiteraba su intención de dejar el cargo de presidente en 2018, pero agregaba que ya en Cuba se celebran elecciones ante quienes piden elecciones libres, con más partidos que el PCC.

En cuanto a la economía cubana, las reformas puestas en marcha desde 2012 no terminan de cuajar, si bien hay pequeños avances en cuanto a la propiedad privada, que -cosas del lenguaje “socialista”-, se llama cuentapropismo. El proyecto de la Zona de Desarrollo del Puerto de Mariel, impulsado por Brasil, termina sin encontrar los inversores necesarios para llevarlo adelante. La dualidad monetaria de Cuba continúa sin ver su fin, al menos ya se puede comprar en todas las tiendas en pesos cubanos (CUP) y en pesos libremente convertibles (CUC). Pero la realidad es que la inflación en Cuba es inmensa y quienes la visitamos -fui en mayo de 2016- no concebimos por qué es tan caro todo allá.

¿Cuál será el papel de la disidencia interna cubana?

La llamada disidencia cubana -gusanos y traidores para el Gobierno de los Castro- no es representativa en la realidad de Cuba, aunque los medios extranjeros den relevancia a figuras como Yoani Sánchez y otros muchos. Ciertamente en este país no hay una oposición real, no manchada por las donaciones y ayudas del extranjero, que en la mentalidad del pueblo cubano los ven como “unos vividores”.

Esa manera de ver a los disidentes sin dudas está influenciada por los medios en Cuba, controlados por el Estado. La escasa penetración de Internet en la isla no hace posible llegar mensajes contrarios o diferentes a la versión oficial. La implementación de puntos Wi-Fi a lo largo del país e incluso el llamado paquete semanal -una especie de intercambio de archivos clandestinos-, han abierto nuevos espacios para el debate entre los cubanos, pero son pocos los que se arriesgan a “entrar al trapo” porque pueden perder sus puestos de trabajo.  Las detenciones constantes de disidentes e incluso de periodistas independientes, no declarados contrarios al Gobierno comunista, hacen temer que tras el 17 de diciembre de 2014 no ha cambiado Cuba.

¿Qué pasará entre La Habana y Washington?

Según los analistas el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos puede ser paralizado -o retroceder- con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2017. El republicano ha insistido en sus mitines como candidato del Partido Republicano en la Florida que exigirá más cambios al Gobierno de Raúl Castro, no obstante en los primeros cien días de su presidencia no ha incluido ninguna acción contra el 17-D. La muerte de Fidel puede servir de comodín a Trump para exigir más cambios en la isla. El embargo económico contra Cuba sigue siendo un impedimento, recalcado una y otra vez por los representantes cubanos, para la total normalización de relaciones entre ambos países. El fin del embargo, sería el fin de una de las justificaciones constante en Cuba: “la culpa es del bloqueo”.

Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado

¿Fidel Castro cumplió con sus promesas?

En el alegato de defensa tras el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba, un joven Fidel hablaba de los seis problemas que tenía Cuba en 1953:

  1. El problema de la tierra
  2. El problema de la industrialización
  3. El problema de la vivienda
  4. El problema del desempleo
  5. El problema de la educación
  6. El problema de la salud.

La salud y la educación han sido la bandera de la Revolución cubana desde hace muchos años: la gratuidad del sistema sanitario -no exclusiva de Cuba, aunque dentro nos hicieran creer que es el único país del mundo así- y que hasta el Doctorado sea gratis en Cuba, validan que en esos aspectos Castro cumplió. En 2015 la Organización Mundial de la Salud reconocía a este país como el primero en eliminar la transmisión del VIH de madres a hijos. La educación cubana ha recibido numerosos elogios de organismos internacionales, de hecho Cuba fue el primer país de América Latina en erradicar el analfabetismo, pero después de la crisis económica de los años 90 la calidad no es la misma.

Si en un primer momento la Reforma agraria fue crucial para la Revolución cubana, actualmente el campo en Cuba ha pasado por intentos de activar la productividad de los mismos, pero ha sido en vano. La industria azucarera, que durante años fue puntera, está prácticamente desmantelada. Cuba exporta la mayoría de la comida, entre ellos el plato básico de los cubanos: arroz, que bien se podría cultivar en sus tierras. Al menos en el tema de la industrialización -para nada resuelta del todo en un país cuyo principal renglón económico en el turismo- el Gobierno aprendió de sus errores durante la época soviética y durante su acercamiento con Venezuela se ha invertido en la isla en sectores como la explotación petrolera.

La mayoría de los ciudadanos cubanos trabajan para el Estado y el resto -que está creciendo- para particulares, no obstante estos nuevos trabajos por cuenta propia no han sido suficiente para cubrir los empleos de todos los cubanos. Si bien hay una gran mayoría que trabaja en el mercado negro y cobra muchísimos más que una profesora, por poner solo un ejemplo, las últimas cifras oficiales conocidas la tasa de desempleo es solo del 4,3% en 2012. Pero ese mismo año el sindicalista cubano exiliado Joel Brito, del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa, dijo a Martí Noticias que “en realidad debe estar cerca del 20%, una de las más altas de América Latina”.

#Cuba, Internet y el miedo

Hasta hace unas semanas las pequeñas muestras de periodismo independiente en Cuba, no afiliados a la reconocida mundialmente disidencia cubana, sino alejadas de posturas progubernamentales o en contra del socialismo cubano, algo así como un término medio entre tanta polarización durante los más de 60 años de guerra -¿real, psicológica?- contra Estados Unidos, daban esperanza a quienes desde lejos, seguimos con parte de nuestro corazón en Cuba, por nuestros familiares y amigos, por nuestra tierra.

cuba, internet y el miedo

El 17 de diciembre de 2014 parecía estarse concretando en muestras reales de libertad e independencia de la prensa oficial cubana con medios independientes como OnCuba, El Estornudo, Periodismo de Barrio, Cuba Posible y por supuesto los blogs de más de un cubano -periodista o no- donde se veía otra realidad, una no expresada en Granma o Juventud Rebelde. Pero, de repente todo parece un espejismo y desde distintas instancias del gobierno cubano caen nuevamente en la necesidad de denunciar, censurar y cerrar espacios digitales, periodistas y opiniones contrarias al discurso dominante que se impone en Cuba. En julio de este año prohibían a los periodistas que trabajaban en medios oficiales, colaborar en los nuevos medios independientes, pero este agosto está siendo caliente y no precisamente por el termómetro.

Algunos en la Mayor de las Antillas, no saben el daño y la mala imagen que transmiten del gobierno cayendo nuevamente en “actitudes conspiranoicas” ante cualquier paso o evento convocado por los Estados Unidos, ante cualquier palabra sobre Cuba escrita en Internet que no sea revisada antes por el Consejo de Ministros y pase por la rueda gubernamental. No acaban de entender que Internet, la llamada “red de redes” como aún le llaman allá, tiene espacio para todos y el pueblo cubano tiene derecho a decidir qué creerse y qué no, tanto de la prensa oficial cubana, como de la llamada prensa independiente.

Todavía recuerdo como en Cuba funciona mucho mejor el boca a boca que el periodismo oficial para saber lo que de verdad interesaba a la gente de a pie. Mientras en la TV se “sobre cumplía el plan de papa”, los cubanos y las cubanas solo nos creíamos la noticia cuando nos enterábamos que la papa estaba en el agromercado. Y eso por no contar la de historias de machetazos y muertes, que sólo se saben en Cuba vía Radio Bemba, como se conoce en la calle al chisme.

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Muestra de una polémica en una noticia de Cubadebate

La constante petición de Raúl Castro de que la prensa oficial critique lo mal hecho en Cuba se queda solo en sus propias declaraciones y algún que otro vago intento de periodismo crítico a la mala elaboración del pan u algo más, poco útil y banal, solo visible en televisiones locales como Canal Habana. El resto de los medios nacionales en Cuba a su línea de siempre, sin meterse de verdad en el meollo de un país que pide a gritos debates, pero no encuentra eco en la prensa oficial, la prensa del Partido Comunista de Cuba (PCC), del partido único. Por eso opciones libres como el paquete semanal se llenan de medios no alineados al PCC y que en Internet se pueden consultar libremente.

Por si no lo sabe ya a estas alturas, Cuba es uno de los países de América Latina con menor penetración de Internet. Desde el año pasado puntos Wi-Fi con precios privativos -2 CUC la hora, algo así como 2 euros o dólares– para las pocas personas que reciben dinero de familiares en el extranjero, o tienen negocios exitosos en la isla, van cambiando el panorama, pero no es suficiente. En 2008 el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, propuso implementar Internet en el archipiélago cubano, pero entonces se vio como una “injerencia yankee”. Hace poco a parte del gobierno de Washington, una multinacional, Google, también hizo la proposición a la isla y sendas publicaciones se cuestionaron las intenciones de uno de los reyes de Internet y llegaron a la conclusión de que era mejor el modelo chino. Sí, es mejor el modelo de uno de los países con más censura en el mundo, una censura que hace pequeña a la Muralla china para mantener a su pueblo a raya y alienado.

En Internet caben todos, en un Internet libre todas las voces tienen su sitio y es el internauta, el ciudadano, quien debe tener el derecho a creer una cosa u otra. Pero en Cuba no lo creen así, por eso desde la semana pasada a la separación del periodista José Ramírez Pantoja de su puesto en Radio Holguín por publicar en su blog personal, Verdad de Cuba, unas declaraciones de la subdirectora del periódico Granma, Karina Marrón; a la petición de la vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Aida Hexia de expulsar de Cuba al periodista uruguayo Fernando Ravsberg por todo lo que publica en su blog Cartas desde Cuba; se une ahora la publicación en Cubadebate de una supuesta financiación de una reunión en Miami de un evento donde se reunirán periodistas independientes y disidentes para hablar de Cuba. Y mi cuestión ante esto es ¿y si es así, qué pasa?

¿Acaso Obama no dejó claro en su visita a Cuba, en marzo de 2016, que Estados Unidos seguiría exigiendo para Cuba democracia, derechos humanos y libertad de expresión?  ¿Acaso entonces Raúl Castro no dijo que Cuba seguiría con su socialismo? Si todo estaba tan claro, ¿por qué vienen ahora a sorprenderse ante tal financiación?

Lo que huele peor, no es que Estados Unidos siga en las suyas y Cuba a su ritmo, lo peor es que metan en el mismo saco a medios independientes y que se han ganado a golpe de trabajo bien hecho, la credibilidad pérdida por la prensa oficial cubana, con otros de corte claramente anticastristas. Pero vuelvo a preguntarme, tras tantos años oyendo aquello del “pueblo más culto del mundo”: ¿los cubanos son incapaces de discernir por si mismos ante uno y otro medio? ¿Quién les ha dado a un grupo de cubanos, disque periodistas, la batuta para decir esto es bueno y aquello no? ¿Tanto les molestas ver debate real saliendo desde webs, blogs y medios no oficiales?

Si no saben reconocer lo que de verdad necesita el pueblo cubano, si las alternativas al Noticiero Nacional de Televisión, Granma y Juventud Rebelde -en muchos casos con el mismo talento que había en esos mismos medios- es más seguido por los lectores dentro y fuera de la isla interesados en Cuba, el debate no se puede cortar de una tajada como pretenden ahora y seguir en su Edén mental, sin salirse de esa bola de cristal de “en Cuba todo bien; en el mundo, todo mal”. Aquello de “somos felices aquí”, queda muy bien en carteles, pero no se sustenta. Por eso las crisis migratorias en América Central con cubanos involucrados no cesan y Cuba se desangra con la partida de su juventud, cansada de muchas otras cosas, pero entre ellas, de su prensa.

El camino no va por censurar, el camino parecía -después del 17D de 2014- ir por la confluencia de cubanos dentro y fuera para hacer una mejor Cuba. Qué pena que algunos allá dentro, sigan dando los mismos pasos y palos en falso, una gran pena.

NOTA: Para quien quiera conocer más de los nuevos espacios del periodismo cubano recientemente el diario español El Mundo publicó un acercamiento a estos jóvenes en su revista Papel: Ser periodista en la nueva Cuba. En marzo de este mismo año, el periódico El País, también de España, había publicado con motivo de la visita de Obama a la Mayor de las Antillas: Brotes de periodismo cubano. Así mismo en el blog Periodismo en América del Centro Knight está disponible un informe especial sobre el nuevo periodismo cubano, con muchos más espacios que los aquí citados.

Air Force One en Cuba

Cuba, Obama ¿y?

En mi país, muy dado a los refranes, hay uno que reza: “esto no lo arregla ni el médico chino”. Y al parecer luego de la “histórica visita de Barack Obama a Cuba, “la cosa sigue igual” al menos en lo que a las altas esferas del poder se refiere.

Las reflexiones del compañero Fidel -nunca pensé que publicaría algo al respecto en este blog, soy más del otro Castro, de Raúl-, El hermano Obama, fueron la guinda del pastel a un aluvión de análisis posteriores al discurso del primer presidente americano en ir a Cuba en casi 90 años.

Obama dispuesto a dialogar con los cubanos, a abrir puertas y construir puentes, o en palabras del Apóstol Nacional, José Martí, a cultivar “una rosa blanca”, habló para todos los cubanos en un discurso que dejó sin aplausos a más de uno de los presentes en algún que otro momento. El debate desde Cuba no se centra tanto en los derechos humanos, el tan ansiado Internet, o cualquier otro de los palos tocados por Obama en el Gran Teatro de La Habana; las respuestas han ido dirigidas a la osadía del otro Comandante, este de las barras y las estrellas, de pedir “olvidar la historia”.

¿Olvidar la historia en Cuba? Un país donde desde que tengo uso de razón lo primero que aprendimos fue el diferendo Cuba-Estados Unidos, donde a partir de la historia se construían una serie de valores revolucionarios como el patriotismo, el antiimperialismo, y un largo etcétera de -ismos, que después de casi seis años en España tengo algunos superados o al menos pude ver la otra parte de “aquella historia”, sin olvidar cuánto quiero y necesito mi archipiélago, aunque a veces, y estas últimas semanas de marzo han sido una de esas, prefiera mirar hacia otro lado.

¿Para qué ha servido el discurso de Obama? ¿Cuál ha sido la trascendencia de su visita a Cuba, en un mundo donde ya casi todo es trascendente? Sería aventurado calcularlo. ¿Por qué se empeñan desde los medios oficiales de mi tierra en ahondar en la historia cuando el primer presidente negro de los Estados Unidos de América, enemigo por antonomasia de la Revolución cubana hasta el 17 de diciembre de 2014 -o eso creía- ha pedido mirar al futuro desde un presente de la mano? Difícilmente pueda dar una explicación lógica, “el orgullo”, en palabras del atrevido presidente, ¿del pueblo cubano o del gobierno?, tal vez algo tenga que ver.

https://www.flickr.com/photos/albertoyoan/26151496425

Ya lo decían algunos antes de la visita de la familia Obama a Cuba, después que se fueran, ¿qué pasaría? Al parecer poco o nada. Y yo, he de reconocerlo, me emocioné con el momento, lo viví desde la distancia como si estuviese allá y ha sido de esos instantes en que me volvía a ver en Cuba, luego me acordaba del resto y volvía en mí. De haber seguido por La Habana, ciertamente no sé yo si aún seguiría repitiendo consignas, exigiendo el fin del bloqueo y la devolución de la Base Naval de Guantánamo, peticiones que sigo considerando totalmente legítimas.

Obama no fue a Cuba a echar leña al fuego, fue a enterrar el hacha de guerra y como el mismo expresó al presidente Raúl Castro: Estados Unidos no es enemigo de Cuba. Lamentablemente aún hay determinados sectores de mi tierra que siguen viendo las muchas manchas y las oscuras intenciones en el vecino del Norte, sin pararse a pensar -sin medias tintas de por medio- que como mismo en USA se quieren aprovechar de la isla para invertir y ganar dinero, en Cuba buscan ganar dinero y construir toda la infraestructura necesaria para hacer -y no lo digo yo, sino analistas internacionales- la Singapur del Caribe.

Al menos desde las redes sociales, el contacto más cercano que tengo con mi Caimán Verde -a parte de las llamadas semanales con mi madre- se ven espíritus inconformes dispuestos a escribir una nueva Cuba, una Cuba necesaria para el mundo del siglo XXI. Jóvenes en su mayoría, y no sólo de edad, sino de pensamientos, que se niegan a dejar correr esta ola de acercamiento inédito entre los dos países.

No sé si lo he dicho antes, pero nunca pensé que podría ver todo lo ocurrido desde el 17 de diciembre de 2014 entre mi Cuba y Estados Unidos. Otras cosas tal vez, por ley de vida, pero ¿el Air Force One en La Habana?, ¿un presidente de la Casa Blanca recorriendo el Casco Histórico de La Habana Vieja, dando un discurso al pueblo cubano?, ¿Europa secundando -para variar- el restablecimiento de relaciones con el archipiélago? e incluso ¿The Rolling Stones sonando en vivo frente a un número indeterminado de personas? Demasiado.

Temo despertar cualquier día y que estén los dos lados inamovibles, intransigentes, como el último vestigio de la Guerra Fría. Pero, al parecer no es un sueño, aunque algunos se nieguen a despertar.

P.D. Quien dice dos lados: el gobierno de Cuba y el de Estados Unidos; dice tres: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos y los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami; o dice cuatro: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos, los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami y la disidencia en la isla, o dice cinco: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos, los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami, la disidencia en la isla y los cubanos que vivan donde vivan, sin militancia, ni partidismo, ni ayudas de afuera, solo quieren paz y bienestar en Cuba. O para rozar el absurdo dice seis: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos, los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami y la disidencia en la isla, los cubanos que vivan donde vivan, sin militancia, ni partidismo, ni ayudas de afuera, solo quieren paz y bienestar en Cuba y los militantes en Cuba, revolucionarios a ultranza. Y al final ¿cuánto importan los cubanos de a pie que siguen en Cuba o aquellos que se fueron de su tierra para ayudar a los suyos? Estos siguen cuadrando poco o nada en una ecuación polarizada, politizada y enconada, que esperemos pronto resuelvan sus diferencias.

Cuba y ¿la Revolución Wifi?

Desde el 2015 la realidad de los que viven en Cuba se ha visto alterada por algo considerado hasta hace poco imposible, pero muy deseado por todos: Internet. Dicho así pareciera que ya hay acceso a la web en todos lados, pero lamentablemente aún no llegamos a esa quimera, y como casi todo por allá se va paso a paso.

A los primeros 35 puntos de acceso Wifi, sí lo oye bien, se han ido sumando algunos otros el año pasado y para este 2016 se esperan 80 más, según una nota publicada en Cubadebate. La mayoría de esos puntos se encuentran en la capital cubana, La Habana, además de en los hoteles y algunas capitales de provincia a lo largo del país.

El acceso no es gratis, cuesta unos 2 CUC, o 50 CUP, para quienes quieran acceder al servicio. El precio módico no es, y menos en un país conocido por los bajos salarios de sus trabajadores. Pero para quienes tienen FE –familiar en el extranjero– es un poco más accesible. En mi caso particular, gastaba cada semana en llamar a Cuba unos 15 euros, ahora ese gasto ya no lo tengo y puedo incluso ver a mi madre a través de Imo.

Ni Skype, ni WhatsApp, ni ninguna otra app de mensajería se ha impuesto en Cuba donde la conexión a Internet es escasa y a kilobytes. Imo es la app gracias a la cual cada semana miles de cubanos se conectan para hacer más llevadera la distancia. Cerca de una hora semanal puedo ver a mi madre por unos 2 CUC, cuando antes solo hablaba con ella unos 15 minutos cada domingo.

Y es que las tarifas de llamadas hacia Cuba siguen siendo una asignatura pendiente en la apertura económica de mi tierra, donde el monopolio de las telecomunicaciones lo tiene una empresa estatal, ETECSA, y pese a los rumores de entrada en el mercado de operadores extranjeros con el acercamiento a Estados Unidos, las fichas del dominó no se mueven.

Hasta que en el mercado cubano no entren nuevas empresas aparte de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, Sociedad Anónima, que nadie sabe quiénes son, el avance en comunicaciones e incluso en informática seguirá siendo lento. Lo que ahora se ve como un gran paso: los puntos Wifi, no es más que un parche a la mala gestión del llamado cable submarino entre Cuba y Venezuela, del cual se hablaba y esperaba mucho, pero al final no hubo un cambio significativo en el país.

Tremendo cable

En 2007 comenzó la firma de acuerdos entre los gobiernos cubano y venezolano para extender un cable de fibra óptica submarino entre Venezuela y Cuba. Como parte de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), son unos “1.630 kilómetros entre la zona de Camurí, cercana al puerto de La Guaira, en el estado Vargas, y la playa Siboney, en las afueras de Santiago de Cuba”, informan en la página de Telecom Venezuela. Por entonces estaba por allá y la esperanza me llenó al oír aquello, cuando salí en 2010 el cable seguía sin sentirse en las conexiones del país y solo en 2013 ETECSA publicaba una nota oficial en los medios cubanos donde decía que el cable estaba en pruebas desde 2012:

Cuando concluya el proceso de pruebas, la puesta en operación del cable submarino no significará que automáticamente se multipliquen las posibilidades de acceso. Será necesario ejecutar inversiones en la infraestructura interna de telecomunicaciones y aumentar los recursos en divisas, destinados a pagar el tráfico de Internet con el propósito de lograr el crecimiento paulatino de un servicio que brindamos hoy en su mayoría gratuitamente y con objetivos sociales.

fibra optica cuba venezuela afp

Cierto que en el caso del Internet en Cuba la culpa se le puede echar al bloqueo económico de Estados Unidos que no permite la conexión directa del país a un cable que pasa a escasos kilómetros de La Habana. Desde principios del 2000, las autoridades han cableado todo el territorio nacional a lo largo y ancho con fibra óptica, lo que ha permitido mayor cantidad de canales de televisión, aumento de los números de teléfonos, así como de la telefonía móvil y la televisión digital terrestre que se espera al 100% en 2020. No obstante la realidad del Internet en casa solo sigue estando disponible para los extranjeros residentes en Cuba y cubanos con profesiones como periodistas, artistas o médicos, aunque algunos de estos en la llamada Intranet cubana.

A esto podríamos agregar los intentos reiterados tanto de la administración Obama de dar Internet gratis a Cuba, no obstante, el regalo venía con imposiciones directas de elecciones abiertas y creación de nuevos partidos políticos, algo que debe surgir desde dentro y no por la injerencia del exterior. El último en sumarse a las ofertas de Internet al país ha sido Mark Zuckerberg, creador de Facebook, quien en 2015 dijo que cuando la economía cubana se abriera, ellos podrían operar plenamente su plataforma Internet.org, con la cual pretenden dar Internet gratis en todo el mundo:

“Now there are some countries that don’t have open economic policies today, where it’s not possible for us to operate. But one day, as Cuba starts opening up, it will be something that we might consider at that time — that definitely fits within our mission.”

Con el acercamiento al “Vecino del Norte” son numerosas las empresas interesadas en entrar al mercado cubano, esperemos que se lo permitan y dentro de poco podamos hablar con la gente de Cuba desde sus casas o incluso yendo por la calle sin necesidad del Wifi. El gobierno cubano ha expresado en numerosas ocasiones su interés en conectar a todos los cubanos, una de las últimas veces en una editorial en el periódico Granma en 2014 bajo el título La informatización de la sociedad, una prioridad para Cuba. Pero casi un año después en otra editorial de The New York Times titulada Es hora de conectar a Cuba, referían que “lo único que mantiene a Cuba en las tinieblas en plena era digital es la falta de voluntad política”.

Internet fue declarado en 2011 como un derecho humano por las Naciones Unidas. En un comunicado de prensa en CNN México, el Relator Especial de la ONU, Frank La Rue, decía entonces:

“La única y cambiante naturaleza de Internet no sólo permite a los individuos ejercer su derecho de opinión y expresión, sino que también forma parte de sus derechos humanos y promueve el progreso de la sociedad en su conjunto” Los gobiernos deben esforzarse “para hacer al internet ampliamente disponible, accesible y costeable para todos (…) Asegurar el acceso universal del internet debe ser una prioridad de todos los estados”.

Si en Cuba repiten – o repetían – constantemente que tienen el pueblo más culto del mundo, ¿por qué no se fían en la capacidad crítica del cubano ante una avalancha de información que sin dudas abrirá mucho el horizonte a quienes accedan a la web?

NOTA:

-Sobre el cable submarino pueden ver en el portal de noticias Cubadebate todas las noticias al respecto, la más reciente de 2013 titulada curiosamente Internet y telecomunicaciones en Cuba: el cable no lo resuelve todo.

-Recomiendo el especial en El Confidencial titulado Informe de un secuestro: el extraño caso del cable de fibra óptica en Cuba, también de 2013.