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Preguntas y apuntes a las palabras de Raúl Castro ante la Asamblea Nacional este 14 de julio de 2017

El presidente de Cuba,  Raúl Castro, ha cerrado este 14 de julio de 2017 el IX Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la  Asamblea Nacional del Poder Popular. Si cree que es largo ese nombre, esto que pretendía ser un resumen de sus palabras ha terminado siendo un montón de preguntas y entrecomillados necesarios por las dudas dejadas por la máxima autoridad de mi país. Es imposible no ponerlo casi completo. 

El orden es el mismo por el que viene la versión taquigráfica del Consejo de Estado, publicado íntegro en Cubadebate. Mis preguntas, que dudo obtengan respuestas están en cursiva

Raúl Castro durante su discurso ante la Asamblea Nacional. ©Cubadebate/Irene Pérez

Medio ambiente

Raúl Castro ha anunciado el Plan del Estado cubano para el enfrentamiento al cambio climático, “Tarea Vida”. La Asamblea Nacional aprobó la Ley de Aguas Terrestres “en las circunstancias de prolongadas y cada vez más frecuentes sequías”. Para más detalles sobre la terrible situación con este líquido vital en Cuba vea Historias del agua, un especial de Periodismo de Barrio, un medio independiente de la periodista Elaine González. 

Economía 

El presidente cubano ha dicho que 

“el producto interno bruto creció en el primer semestre un 1,1%” por “la agricultura, el turismo y otras exportaciones de servicios -¿médicos?-, las construcciones, la producción de azúcar y la esfera del transporte y las comunicaciones”. 

¿El orden de los factores no altera el PIB?

Castro ha vuelto a sacar pecho con la salud y educación pública gratis. Si hay algo que ninguno deseamos que cambie en Cuba es precisamente esto. Para luego seguir con la nada:

Ha mejorado el equilibrio monetario interno, lo cual se expresa en un menor crecimiento de los precios minoristas ante una mayor oferta en los mercados… El déficit presupuestario se ha comportado por debajo de lo previsto. 

 ¿Y las cifras? ¿Hasta cuándo la doble moneda? ¿Cuánto es el déficit presupuestario del Estado cubano? ¿Cuánto estaba previsto? ¿Cuánto se ha ahorrado? ¿Por qué tanto secretismo?  

La deuda

Si hay una fijación de Raúl Castro desde que está en el poder -por herencia- es la deuda de Cuba. Al respecto ha dicho que es una prioridad el  “reordenamiento de la deuda externa cubana con nuestros principales acreedores” y ha reconocido que “no hemos podido ponernos al día en los pagos corrientes a los proveedores”. 

De vuelta a la economía nacional cubana, Castro ha insistido en que 

“suprimimos todo gasto no imprescindible y garantizamos la utilización más racional y eficiente de los recursos disponibles para respaldar las prioridades aprobadas” 

¿Cuáles son los gastos suprimidos? ¿Cuánto suponen para las arcas públicas? ¿Para qué partidas se han destinado esos antiguos gastos? 

Trabajo por cuenta propia, “propiedad privada” a lo cubano

El presidente de Cuba, que previsiblemente termina su mandato en 2018, ha informado sobre este nuevo sector de la sociedad que:

“se autorizó la ampliación del trabajo por cuenta propia y el experimento de las cooperativas no agropecuarias con el propósito de ir paulatinamente despojando al Estado de actividades no estratégicas… Representantes de las organizaciones de masas y amplios sectores de la sociedad reconocieron estas actividades entre las formas de propiedad que actúan en la economía cubana… La cifra es superior al medio millón de trabajadores por cuenta propia y más de 400 cooperativas no agropecuarias” 

¿Quiénes son los amplios sectores de la sociedad? 

Los coches antiguos son uno de los principales negocios por cuenta propia en Cuba. ©GIPHY

En este nuevo sector económico en Cuba, Castro reconoció “desviaciones” como: 

“la utilización de materias primas y equipos de procedencia ilícita, subdeclaración de ingresos para evadir las obligaciones tributarias e insuficiencias en el control estatal a todos los niveles… el Consejo de Ministros adoptó un conjunto de decisiones que serán ampliamente divulgadas en la medida en que se publiquen las regulaciones actualizadas” 

¿Qué medidas? ¿Si están adoptadas por qué no publicadas? No obstante, Raúl Castro ha dicho que: 

“No vamos a… permitir estigmas y prejuicios hacia el sector no estatal, pero es imprescindible respetar las leyes, consolidar lo avanzado, generalizar los aspectos positivos, que no son pocos, y enfrentar resueltamente las ilegalidades y otras desviaciones que se apartan de la política establecida”. 

¿Y las desviaciones del Estado cubano? Al menos ha reconocido que el Estado tiene parte de culpa por la rapidez para cambiar una economía centralizada y estatal de más de 50 años:

“¿De quién son esos errores? De nosotros principalmente, de los dirigentes que hemos elaborado esa política… Esa es la realidad. No tratemos de tapar el sol con un dedo. Errores son errores, y son errores nuestros, y si vamos a medir por la jerarquía entre nosotros, son errores míos en primer lugar, porque soy parte de esa decisión. Esa es la realidad”. 

Cuba-EEUU… y Venezuela y Lula. 

“La historia no puede ser olvidada, como a veces nos han sugerido hacer” ha insistido por enésima vez Raúl Castro, en referencia a aquel discurso del ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en La Habana que pretendía mirar al futuro y olvidar el pasado. Pero sobre todo ante los recientes “minicambios” anunciados por el actual presidente, Donald Trump. Personalmente lo veo como puro maquillaje para tener contentos a los más ultras de la inmigración cubana en Miami. Y se olvida de quienes malviven o sobreviven en Cuba. 

El intento de Raúl Castro de levantar la mano de victoria junto a Barack Obama. ©GIPHY

Como todo discurso de un Castro que se respete, ha dedicado nueve párrafos al Diferendo Cuba-EEUU, desde el Destino Manifiesto, Monroe y la Fruta Madura… hasta los nuevos pasos de Trump. Y como no, el presidente ha defendido los derechos humanos hechos en Cuba: 

“rechazamos la manipulación del tema de los derechos humanos contra Cuba, que tiene mucho de qué enorgullecerse por los logros alcanzados y no tiene que recibir lecciones de Estados Unidos ni de nadie (Aplausos)”. (sic)

Y en cuanto a las relaciones con el vecino del Norte ha expresado que:

“Cuba tiene la voluntad de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad y el respeto a la soberanía y la independencia de nuestro país, y de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común con el gobierno norteamericano”

Sin concesiones: 

“no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia y hoy agrego, o que negocie sus principios o acepte condicionamientos de ningún tipo, como no lo hemos hecho nunca en la historia de la Revolución”.

Las muertes en Venezuela continúan ante la presión de los partidos políticos y la postura inflexible de Nicolás Maduro. ©GIPHY

Lo que pasa en Venezuela es culpa de EEUU: 

“La República Bolivariana de Venezuela sufre una guerra no convencional —que no empezó ahora, empezó mucho antes— impuesta por el imperialismo y sectores oligárquicos golpistas que ha provocado la violencia en las calles y actos fascistas, como las espantosas escenas difundidas sobre jóvenes quemados vivos”.

Y un consejo de un manipulador a otro manipulador: 

“La Organización de Estados Americanos (OEA) y su Secretario General, deben cesar en su agresión contra Venezuela y en la manipulación selectiva de la realidad.”

No se podía ir sin defender a Lula, recientemente acusado en primera instancia:

“Al compañero Luiz Inácio Lula da Silva, víctima de persecución política y maniobras golpistas, le expresamos nuestra solidaridad ante el intento de impedir su candidatura a elecciones directas, con una inhabilitación judicial. Lula, Dilma Rousseff, el Partido de los Trabajadores y el pueblo brasileño tendrán siempre a Cuba de su lado”. 

Elecciones en Cuba

Salí de allí con 22 años y puedo decir que iba obligado a votar por un “compañero” del barrio, entre unos cuatro, que casi siempre eran los mismos, que representarían a la circunscripción del Comité de Defensa de la Revolución. ¡Sí, como suena!  Y hasta ahí llegaba mi voto. En cuanto a las elecciones que se celebrarán próximamente en Cuba, Raúl Castro ha insistido en el valor democrático, ¿ajá?: 

“las elecciones serán un ejemplo de verdadero ejercicio de democracia, sustentado en la amplia participación popular, la legalidad y transparencia del proceso electoral, en el que no concurren partidos políticos ni se financian campañas, sino que la base para proponer y elegir a los candidatos es el mérito, la capacidad y el compromiso con el pueblo”.

Y en el cierre claro, el omnipresente Fidel Castro Ruz: 

“enfrentar los nuevos retos bajo la guía de su ejemplo, intransigencia revolucionaria y la fe permanente en la victoria”. 

Fidel Castro ha muerto a los 90 años

Cuba tras la muerte de Fidel Castro

Fidel Alejandro Castro Ruz (1926-2016) ha muerto este 25 de noviembre en La Habana, Cuba. Hace más de diez años el líder de la “Revolución cubana” dejó el poder tras casi cincuenta y su hermano Raúl Castro, quien dio la noticia anoche en la Televisión Nacional, lleva desde 2006 siendo presidente de esta país caribeño. Se ha ido en cuerpo de Cuba el hombre que dijo en 1953: “La Historia me absolverá”. Ante esta significativa ausencia en mi tierra, se me ocurren algunas preguntas.

¿Cuba tendrá una transición democrática?

De momento no.

En 2002 la Constitución cubana pasó a plasmar tras un referéndum popular el carácter socialista irrevocable del sistema político de este país. La legitimidad de esta votación es cuestionable, los cubanos sabemos que los índices de asistencia a cualquier “elección” en Cuba pasa por “la obligatoriedad de ir”, si no se pueden tomar acciones contra los ausentes en los centros de trabajo y estudio. En vigor desde 1976 la Constitución de la República de Cuba ha tenido solo dos reformas, una en 1992 tras la caída del Muro de Berlín para reforzar la “unidad nacional”, y otra en 2002 donde se declara:

“el carácter irrevocable del socialismo y del sistema político y social revolucionario por ella diseñado, así como que las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con otro Estado no pueden ser negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera”.

Si nos remitimos a la Constitución cubana, la democracia existe en Cuba bajo el adjetivo de “socialista” desde 1976. Entonces se declaró al Partido Comunista (PCC) como “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. En Cuba no están permitidas otras formaciones políticas, ni fuerzas sindicales, salvo aquellas militantes con el Estado.

¿Qué pasará en los próximos años?

Raúl Castro prometió dejar el poder en 2018 y Miguel Díaz Canel, actual vicepresidente de Cuba, es el posible sucesor en la presidencia del Gobierno. Entre las reformas llevadas a cabo por el hermano de Fidel Castro, a parte de las económicas, está la limitación en cargos públicos a 10 años consecutivos. En 2015 el menor de los Castro reiteraba su intención de dejar el cargo de presidente en 2018, pero agregaba que ya en Cuba se celebran elecciones ante quienes piden elecciones libres, con más partidos que el PCC.

En cuanto a la economía cubana, las reformas puestas en marcha desde 2012 no terminan de cuajar, si bien hay pequeños avances en cuanto a la propiedad privada, que -cosas del lenguaje “socialista”-, se llama cuentapropismo. El proyecto de la Zona de Desarrollo del Puerto de Mariel, impulsado por Brasil, termina sin encontrar los inversores necesarios para llevarlo adelante. La dualidad monetaria de Cuba continúa sin ver su fin, al menos ya se puede comprar en todas las tiendas en pesos cubanos (CUP) y en pesos libremente convertibles (CUC). Pero la realidad es que la inflación en Cuba es inmensa y quienes la visitamos -fui en mayo de 2016- no concebimos por qué es tan caro todo allá.

¿Cuál será el papel de la disidencia interna cubana?

La llamada disidencia cubana -gusanos y traidores para el Gobierno de los Castro- no es representativa en la realidad de Cuba, aunque los medios extranjeros den relevancia a figuras como Yoani Sánchez y otros muchos. Ciertamente en este país no hay una oposición real, no manchada por las donaciones y ayudas del extranjero, que en la mentalidad del pueblo cubano los ven como “unos vividores”.

Esa manera de ver a los disidentes sin dudas está influenciada por los medios en Cuba, controlados por el Estado. La escasa penetración de Internet en la isla no hace posible llegar mensajes contrarios o diferentes a la versión oficial. La implementación de puntos Wi-Fi a lo largo del país e incluso el llamado paquete semanal -una especie de intercambio de archivos clandestinos-, han abierto nuevos espacios para el debate entre los cubanos, pero son pocos los que se arriesgan a “entrar al trapo” porque pueden perder sus puestos de trabajo.  Las detenciones constantes de disidentes e incluso de periodistas independientes, no declarados contrarios al Gobierno comunista, hacen temer que tras el 17 de diciembre de 2014 no ha cambiado Cuba.

¿Qué pasará entre La Habana y Washington?

Según los analistas el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos puede ser paralizado -o retroceder- con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2017. El republicano ha insistido en sus mitines como candidato del Partido Republicano en la Florida que exigirá más cambios al Gobierno de Raúl Castro, no obstante en los primeros cien días de su presidencia no ha incluido ninguna acción contra el 17-D. La muerte de Fidel puede servir de comodín a Trump para exigir más cambios en la isla. El embargo económico contra Cuba sigue siendo un impedimento, recalcado una y otra vez por los representantes cubanos, para la total normalización de relaciones entre ambos países. El fin del embargo, sería el fin de una de las justificaciones constante en Cuba: “la culpa es del bloqueo”.

Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado

¿Fidel Castro cumplió con sus promesas?

En el alegato de defensa tras el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba, un joven Fidel hablaba de los seis problemas que tenía Cuba en 1953:

  1. El problema de la tierra
  2. El problema de la industrialización
  3. El problema de la vivienda
  4. El problema del desempleo
  5. El problema de la educación
  6. El problema de la salud.

La salud y la educación han sido la bandera de la Revolución cubana desde hace muchos años: la gratuidad del sistema sanitario -no exclusiva de Cuba, aunque dentro nos hicieran creer que es el único país del mundo así- y que hasta el Doctorado sea gratis en Cuba, validan que en esos aspectos Castro cumplió. En 2015 la Organización Mundial de la Salud reconocía a este país como el primero en eliminar la transmisión del VIH de madres a hijos. La educación cubana ha recibido numerosos elogios de organismos internacionales, de hecho Cuba fue el primer país de América Latina en erradicar el analfabetismo, pero después de la crisis económica de los años 90 la calidad no es la misma.

Si en un primer momento la Reforma agraria fue crucial para la Revolución cubana, actualmente el campo en Cuba ha pasado por intentos de activar la productividad de los mismos, pero ha sido en vano. La industria azucarera, que durante años fue puntera, está prácticamente desmantelada. Cuba exporta la mayoría de la comida, entre ellos el plato básico de los cubanos: arroz, que bien se podría cultivar en sus tierras. Al menos en el tema de la industrialización -para nada resuelta del todo en un país cuyo principal renglón económico en el turismo- el Gobierno aprendió de sus errores durante la época soviética y durante su acercamiento con Venezuela se ha invertido en la isla en sectores como la explotación petrolera.

La mayoría de los ciudadanos cubanos trabajan para el Estado y el resto -que está creciendo- para particulares, no obstante estos nuevos trabajos por cuenta propia no han sido suficiente para cubrir los empleos de todos los cubanos. Si bien hay una gran mayoría que trabaja en el mercado negro y cobra muchísimos más que una profesora, por poner solo un ejemplo, las últimas cifras oficiales conocidas la tasa de desempleo es solo del 4,3% en 2012. Pero ese mismo año el sindicalista cubano exiliado Joel Brito, del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa, dijo a Martí Noticias que “en realidad debe estar cerca del 20%, una de las más altas de América Latina”.

Air Force One en Cuba

Cuba, Obama ¿y?

En mi país, muy dado a los refranes, hay uno que reza: “esto no lo arregla ni el médico chino”. Y al parecer luego de la “histórica visita de Barack Obama a Cuba, “la cosa sigue igual” al menos en lo que a las altas esferas del poder se refiere.

Las reflexiones del compañero Fidel -nunca pensé que publicaría algo al respecto en este blog, soy más del otro Castro, de Raúl-, El hermano Obama, fueron la guinda del pastel a un aluvión de análisis posteriores al discurso del primer presidente americano en ir a Cuba en casi 90 años.

Obama dispuesto a dialogar con los cubanos, a abrir puertas y construir puentes, o en palabras del Apóstol Nacional, José Martí, a cultivar “una rosa blanca”, habló para todos los cubanos en un discurso que dejó sin aplausos a más de uno de los presentes en algún que otro momento. El debate desde Cuba no se centra tanto en los derechos humanos, el tan ansiado Internet, o cualquier otro de los palos tocados por Obama en el Gran Teatro de La Habana; las respuestas han ido dirigidas a la osadía del otro Comandante, este de las barras y las estrellas, de pedir “olvidar la historia”.

¿Olvidar la historia en Cuba? Un país donde desde que tengo uso de razón lo primero que aprendimos fue el diferendo Cuba-Estados Unidos, donde a partir de la historia se construían una serie de valores revolucionarios como el patriotismo, el antiimperialismo, y un largo etcétera de -ismos, que después de casi seis años en España tengo algunos superados o al menos pude ver la otra parte de “aquella historia”, sin olvidar cuánto quiero y necesito mi archipiélago, aunque a veces, y estas últimas semanas de marzo han sido una de esas, prefiera mirar hacia otro lado.

¿Para qué ha servido el discurso de Obama? ¿Cuál ha sido la trascendencia de su visita a Cuba, en un mundo donde ya casi todo es trascendente? Sería aventurado calcularlo. ¿Por qué se empeñan desde los medios oficiales de mi tierra en ahondar en la historia cuando el primer presidente negro de los Estados Unidos de América, enemigo por antonomasia de la Revolución cubana hasta el 17 de diciembre de 2014 -o eso creía- ha pedido mirar al futuro desde un presente de la mano? Difícilmente pueda dar una explicación lógica, “el orgullo”, en palabras del atrevido presidente, ¿del pueblo cubano o del gobierno?, tal vez algo tenga que ver.

https://www.flickr.com/photos/albertoyoan/26151496425

Ya lo decían algunos antes de la visita de la familia Obama a Cuba, después que se fueran, ¿qué pasaría? Al parecer poco o nada. Y yo, he de reconocerlo, me emocioné con el momento, lo viví desde la distancia como si estuviese allá y ha sido de esos instantes en que me volvía a ver en Cuba, luego me acordaba del resto y volvía en mí. De haber seguido por La Habana, ciertamente no sé yo si aún seguiría repitiendo consignas, exigiendo el fin del bloqueo y la devolución de la Base Naval de Guantánamo, peticiones que sigo considerando totalmente legítimas.

Obama no fue a Cuba a echar leña al fuego, fue a enterrar el hacha de guerra y como el mismo expresó al presidente Raúl Castro: Estados Unidos no es enemigo de Cuba. Lamentablemente aún hay determinados sectores de mi tierra que siguen viendo las muchas manchas y las oscuras intenciones en el vecino del Norte, sin pararse a pensar -sin medias tintas de por medio- que como mismo en USA se quieren aprovechar de la isla para invertir y ganar dinero, en Cuba buscan ganar dinero y construir toda la infraestructura necesaria para hacer -y no lo digo yo, sino analistas internacionales- la Singapur del Caribe.

Al menos desde las redes sociales, el contacto más cercano que tengo con mi Caimán Verde -a parte de las llamadas semanales con mi madre- se ven espíritus inconformes dispuestos a escribir una nueva Cuba, una Cuba necesaria para el mundo del siglo XXI. Jóvenes en su mayoría, y no sólo de edad, sino de pensamientos, que se niegan a dejar correr esta ola de acercamiento inédito entre los dos países.

No sé si lo he dicho antes, pero nunca pensé que podría ver todo lo ocurrido desde el 17 de diciembre de 2014 entre mi Cuba y Estados Unidos. Otras cosas tal vez, por ley de vida, pero ¿el Air Force One en La Habana?, ¿un presidente de la Casa Blanca recorriendo el Casco Histórico de La Habana Vieja, dando un discurso al pueblo cubano?, ¿Europa secundando -para variar- el restablecimiento de relaciones con el archipiélago? e incluso ¿The Rolling Stones sonando en vivo frente a un número indeterminado de personas? Demasiado.

Temo despertar cualquier día y que estén los dos lados inamovibles, intransigentes, como el último vestigio de la Guerra Fría. Pero, al parecer no es un sueño, aunque algunos se nieguen a despertar.

P.D. Quien dice dos lados: el gobierno de Cuba y el de Estados Unidos; dice tres: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos y los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami; o dice cuatro: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos, los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami y la disidencia en la isla, o dice cinco: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos, los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami, la disidencia en la isla y los cubanos que vivan donde vivan, sin militancia, ni partidismo, ni ayudas de afuera, solo quieren paz y bienestar en Cuba. O para rozar el absurdo dice seis: el gobierno de Cuba, el de Estados Unidos, los cubanoamericanos radicados en su mayoría en Miami y la disidencia en la isla, los cubanos que vivan donde vivan, sin militancia, ni partidismo, ni ayudas de afuera, solo quieren paz y bienestar en Cuba y los militantes en Cuba, revolucionarios a ultranza. Y al final ¿cuánto importan los cubanos de a pie que siguen en Cuba o aquellos que se fueron de su tierra para ayudar a los suyos? Estos siguen cuadrando poco o nada en una ecuación polarizada, politizada y enconada, que esperemos pronto resuelvan sus diferencias.