‘Día a Día’ sin y con #Cuba 🇨🇺

Si hay algo que nos une a quienes estamos lejos de Cuba, o de nuestro país de origen, es la nostalgia. Esa que se va con el tiempo, que se aprende a aceptar, que quienes somos cubanos llamamos “gorrión”, tal vez por los sollozos que nos produce pensar en nuestra tierra durante los primeros años. Hasta que convivimos con ella y solo en contadas ocasiones sale a relucir, como cuando hacemos maratón de una serie como ‘Día a Día’ o ‘One Day At A Time’, disponible en Netflix.

‘Día a Día’ tiene todos los ingredientes para conquistar a quien disfruta de la comedia inteligente, que traspasa el chiste fácil – aunque los tiene y muchos- para adentrarse en la crítica social. Este remake de Netflix, que recupera el espíritu de una sitcom de 1975, se centra en una familia cubana que vive en Estados Unidos. Ellos viven allá, pero viven con la eterna añoranza de volver a casa, aunque sea por un día, y aunque Cuba no siga siendo aquella que dejamos atrás en 2010 o cuando triunfó la Revolución de Castro, como le sucedió a una de las protagonistas: Lydia.

Aunque en la serie ninguno de los protagonistas es cubano, el espíritu, los estereotipos y la alegría de quienes nacimos en Cuba se deja sentir a cada minuto. Esa frase de “Cuba y Puerto Rico son dos alas de un mismo pajaro” tiene todo el sentido cuando la puertorriqueña Rita Moreno encarna a la matrona de la casa. A una cubana de pies a cabeza que se levanta a ritmo de salsa y vive cada paso como si nunca se hubiese ido de la isla.

La serie engancha porque va más allá de los cliché de Cuba, se adentra sin tapujos en la realidad de los inmigrantes en un país gobernado ahora por ese señor, Donald Trump, que quiere cerrar fronteras, cuando Estados Unidos siempre ha acogido a quienes se sentían rechazados en su tierra. Y les ha dado oportunidades sin mirar el pasaporte. Mi propios padres han reiniciado su vida pasados los 50 en territorio estadounidense y han podido crecer como hacen los personajes de ‘Día a Día’.

En esta serie se disfrutan los 30 minutos que duran sus capítulos porque se va de la carcajada fácil a la realidad más cruda: depresión, sexualidad, soledad, desamor. Todo cabe en esta producción de Netflix que al menos a mí como cubano me ha dejado con muy buen sabor de boca y más de una lágrima.

Cuba se extraña,

Cuba se supera,

Cuba se lleva dentro

Y sigue con nosotros a cada paso.

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Acerca de Alberto Arego Pulido

Periodista con experiencia en redes sociales y redacción de noticias en diferentes formatos. Experiencia de un año en el periódico EL PAÍS en Madrid, España, y otro año en el periódico estatal cubano Juventud Rebelde en La Habana. Máster en Relaciones Internacionales. Con la mirada puesta en América Latina.
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