Debates: tanto bla bla bla para nada

Discutir los problemas que nos agobian es diario en la vida de los cubanos y una vez en España me he dado cuenta que en otros sitios también. Tal parece que hablando de cuanto nos afecta, nuestras dificultades van a desaparecer, o al menos nos quedamos con la conciencia tranquila, si no créanme este blog de qué serviría.

Hoy son muchos los problemas que nos golpean y una de las formas más fáciles de hablar de ellos es compararlos con los tiempos de Oro, entiéndase en el caso de Cuba las décadas del setenta y ochenta. 


En aquellos años si había de todo, no se pasaba ningún tipo de problema,  diría cualquier cubano. Luego llegó el llamado Período Especial en la isla y muchos se tuvieron que apretar los cinturones, ahí se notó el daño del embargo o bloqueo económico del gobierno estadounidense y la ineficacia de algunos, claro está.

En España se remontan a hace solo unos años, cuando la burbuja inmobiliaria no había reventado y casi todos tenían dos casas, una en la playa o alguna urbanización, que nunca llegarían a pagar. Los salarios les alcanzaban para casi todo el mes, o al menos pedían créditos a más no poder. Pero llegó la crisis y ahora se la pasan buscando quienes tienen la culpa, sin llegar a ninguna respuesta convincente.


Desde Españistán nos revelan algunos detalles de esta crisis:


La prensa cubana, lamentablemente, no discute los problemas con la constancia que hace falta. Son pocas las secciones que se dedican a esta importantísima función social, entre ellas Acuse de Recibo en Juventud Rebelde, de José Alejandro Rodríguez. No obstante, poco a poco va tomando espacio la realidad de los cubanos en los medios de la isla, entre tanto sobre cumplimiento de planes y objetivos.

Desde el surgimiento de los canales provinciales en Cuba, la crítica social ha dejado de ser un tabú entre los periodistas cubanos. Todavía recuerdo a Bárbara Doval en Canal Habana hablando tanto de la calidad del pan, como del papel de las organizaciones sociales en el bienestar de los cubanos. Eran debates solo oídos por la calle, en los juegos de dominó de los barrios, pero que con los nuevos cambios en la isla, traspasan el ámbito del ciudadano de a pie. 


El periodismo cubano avanza, pero le queda mucho por hacer…

Aquí en España, y hablo desde lo que he visto en este más de un año viviendo entre ibéricos, se la pasan debatiendo en más de un programa. Todo el mundo habla, unos a favor y otros en contra del gobierno de turno, pocos de los responsables de las bancas y dueños de empresas privadas. 


Por tanto, debates objetivos, o sea sin estar mediados por intereses partidistas, hay pocos. Los que no apoyan al PP (Partido Popular) o PSOE (Partido Socialista Obrero Español), están con los otros de escasa representación a nivel institucional. La culpa cae siempre en alguno de los políticos, nunca en el hombre de traje y corbata que juega con el dinero. Pero no se trata de buscar culpa, si no de pedir responsabilidades, sin marear la tortilla. 

Lo preocupante del caso de España, como de todos los países donde se han unido miles de ciudadanos para exigir más igualdad, es que consideran a los manifestantes del 15M como meros utópicos que plantean soluciones poco viables. Las ataduras a la llamada “democracia representativa” y los mercados, ciega a más de un español que no ve solución alguna si no es por el filtro de estos dos escollos de la sociedad capitalista.

En este mundo globalizado, por suerte hay quienes se ríen de cuanto pasa y no se toman la vida tan en serio. Si algo bueno hay en el ser humano, es la capacidad de reírse de sus propios problemas.

Bien sea en Cuba, España u otro sitio que no conozco, está muy bien debatir lo que sucede a nuestro alrededor; exigir a nuestros representantes las soluciones a tiempo y no simples parches que después agravan la situación. Eso sí, más que hablar de nuestros problemas, deberíamos intentar resolverlos y recordar siempre que todos somos parte del mismo problema, no animales en una lucha a muerte.


Los debates deben construir una sociedad mejor, no es una utopía. 
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Acerca de Alberto Arego Pulido

Periodista cubano-español, residente en Madrid, España. Estudiante de la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS. Becario en la sección de redes de El País. El contenido de mi blog está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional. Citar como Alberto Yoan Arego Pulido www.albertoarego.com.
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