SOL

No había tenido la oportunidad de vivir en persona lo que sucede en la Plaza del Sol de Madrid. De hecho as siguientes impresiones no son mías, sino de un amigo que prefiere quedar en el anonimato, pero me dio esta crónica. ¡Qué siga brillando el Sol en Madrid!

La plaza, más iluminada estos días por el astro que ya viene asfixiando -no olvidemos que aquí no hay playa- provoca un cúmulo de sensaciones al entrar en ella. Siempre llego a Sol -desde las profundidades del metro te hace tener una visión de Madrid, que raras veces puedes vencer si no es porque vas con tiempo a la capital- me sorprende. Sol siempre sorprende, en estos días mucho más porque ha vencido la rutina manida del kilómetro cero y de las campanadas de fin de año para convertirse en la plaza de los descontentos… aunque lo que yo he visto es gente muy contenta.

Lo primero que te provoca Sol es una sonrisa, nunca me interrogó tanto, bueno nunca me interrogó, era una plaza más, con la singularidad propia, pero una más. Hoy sí interroga… interrogan sus ocupantes. Entre huertos ecológicos, muchos puestos para repartir comida, tenderetes de todo tipo y miles de mensajes originales, reivindicativos y con un humor de calidad nos encontramos un signo. Un signo que todos esperábamos y que al llegar nos causa miedo, desconcierto y curiosidad. Aquella plaza rebautizada como plaza de la Solución es una auténtica plaza de Babel.

¿Qué está ocurriendo en Sol? No sabría definirlo, pero me alegro que la gente espabile, que sean los jóvenes y que no se conformen. Llevo viendo demasiada injusticia demasiados años. Llevo viendo y dando la mano a muchos políticos corruptos, aceptando el sufrimiento y el abandono, viendo el hambre de tantos modos de la gente, aunque viva cómodamente, he visto morir a demasiados jóvenes enganchados en la muerte porque no encontraban razones para vivir… No sé que ocurre en Sol pero me gusta que los jóvenes tiendan la iniciativa. De lo que estoy convencido es que un nuevo areópago está naciendo, un nuevo espacio que reivindica ideas y autoridad por el simple hecho de ser expresadas, aunque no todo lo expresado vale, pero de eso habría que preguntarle a las reformas educativas que han creado generaciones sin capacidad para razonar ni razonables.

He visto una cruz al revés, signo vulgar de Satanás (¡qué ignorancia!) y también he visto una señora hablando a la asamblea de los tres sagrarios que rodean a Sol, explicando de Cristo los ama, y diciéndoles palabras de ánimo, quejándose de los ataques a la Iglesia… discurso aplaudido por toda la plaza y refrendado por la presentadora de esa asamblea.

He visto a mucha gente preguntando, hablando, dialogando con los que allí están… y todo con mucho respeto. No sé si siempre será así, hablo de lo que he visto. Sol nunca ha estado tan limpio, ni tan vivo, ni ha sido tan español. Ir a Sol era ir al extranjero… quizás ahora si podemos decir en estos días España, camisa blanca de mi esperanza. He visto mucho cartel y slogans llamativo por el mensaje y no por el diseño, un desorden muy ordenado, un campamento muy limpio, y una anarquía bien organizada.

¿Qué pensamiento hay detrás? La búsqueda de una vida más simple, menos complicada, más afectiva y bella, más universal y dialogante. Una democracia real –no sé si es posible- o al menos más justa. El modelo económico está vencido, todos coincidimos en ello, pero porque antes estaba ya vencido el pensamiento heredado de la sospecha, la negatividad, el relativismo como plenitud. Se está remarcando que no vale todo, que es necesario tener unos fundamentos que hagan la vida vivible.

Quizás el movimiento de Sol sea contagio de los acontecimientos africanos tan recientes, si así fuera me parece perfecto. Los pobres son mucho más creativos que los miedosos occidentales, gracias a Dios aquí no bombardearán Sol, aunque al mismo tiempo los dictadores, manipuladores de mentes, y autoridades sin autoridad seguirán en sus pedestales absurdos y vacíos de contenido.

Paso cerca de Toledo y veo una vía varada llena de trenes pintados de grafitis, larga, inmensa, no se ve casi el final… como la sociedad en que estamos. Difícil poner en marcha tanto vagón, sin embargo, estamos notando un leve empujón que nos recuerda que nacimos para el movimiento no para estar pegados a un sofá. No es la vida cómoda el culmen de la felicidad, sino la vida que se gasta y se entrega por los otros.

Un  nuevo paradigma, necesitamos un criterio que nos haga levantarnos y nos mueva. Hay un fin de ciclo y se busca un criterio seguro desde donde moverse. El que se esté reivindicando no significa que lo encontremos ni que estemos dispuestos a encontrarlo. Los pensadores han hecho dejación, tienen demasiado miedo a la vida insegura, y las vías de salida es difícil que se encuentren, pero no es imposible. Sigo confiando en el hombre, en la capacidad creacional que Dios puso en él para continuar la obra de sus manos. Un nuevo pensamiento que recupere la herencia hermosa de un cristianismo que no acaba de ser capaz de poner su tienda entre estas tiendas, y de vestir como estos descontentos, de hablar su idioma para conectar con una sintonía que cree melodía. La misma sintonía sigue sonando y aunque la hemos aprendido de memoria ya cansa tanto que la aborrecemos, no es la melodía con la que nos dormía nuestra madre, o que nos cantaban en el colegio… son sonidos que aturden y paralizan.

No alabo lo que está sucediendo en Sol –si fuera comerciante de esa plaza estaría haciendo una crítica extrema- pero me gusta ver a los jóvenes moverse, movilizarse, mover a la sociedad y tomar la palabra.

La continuación de las guerras y los conflictos armados, las desigualdades mundiales globalizadas por decreto ley, el salto de fronteras de los más pobres que no tienen nada que perder porque la vida no vale nada, la falta de futuro y de trabajo, la ausencia de planteamiento vocacional porque no hay esperanza ni próxima ni futura… hacen que haya este movimiento.

Y doy gracias por que sea así. Si un país puede resistir con casi cinco millones de parados, hay que agradecer que no ocurra un movimiento más violento. Quizás esta sea la espuma, siempre ha sido bella, de un mar que está muy agitado. Cuando los abuelos no puedan sostener con sus pensiones y se acaben los subsidios quizás el mar se desborde. Estos signos están buscando soluciones dialogadas, creo que es digno lo que piden.

No sé si hay alguna fuerza política detrás, si los que manipulan hasta lo más bello han sido capaces de crear algo tan llamativo y simpático que está calando, pero espero que vaya a más y a bien. Sea como sea, el principio de no quedarse quieto, de moverse, de interrogar es bueno por sí mismo. Espero que todos dejemos de mirar y empecemos a cuestionarnos como estamos viviendo, quizás el mundo que vivimos es tan irreal que estemos metidos dentro de un gran juego de ordenador. Cansados de una cibervida hemos descubierto la plaza.
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Acerca de Alberto Arego Pulido

Periodista cubano-español, residente en Madrid, España. Estudiante de la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS. El contenido de mi blog está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional. Citar como Alberto Yoan Arego Pulido www.albertoarego.com.
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